Boca-River: Loustau, el apellido que estuvo en aquella definición de 1976 y en esta Supercopa

Patricio Loustau, uno de los protagonistas centrales en la noche de la Supercopa
Patricio Loustau, uno de los protagonistas centrales en la noche de la Supercopa Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco
Alberto Cantore
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14 de marzo de 2018  • 08:00

De Avellaneda a Mendoza, del partido decisivo del Nacional 1976 a la final de la Supercopa Argentina. Un apellido se repite entre los protagonistas de los dos juegos: Loustau. No aparece en la lista de convocados de River, tampoco en la nómina de Boca. Patricio, de 42 años, tendrá su sexta experiencia como árbitro principal en un superclásico; apenas tenía un año cuando su padre Juan Carlos fue juez asistente de Arturo Ithurralde en el encuentro que definió el título en la cancha de Racing. "Cuando llené la planilla para hacer el curso de árbitros, a los 19 años, mi sueño era dirigir esta clase de partidos", dijo Patricio, que fue designado sin sorteo y estará acompañado por cinco colaboradores: Yamil Bonfá y Gustavo Rossi serán los jueces asistentes; Fernando Rapallini, el cuarto árbitro, y Facundo Tello y Ariel Penel actuarán detrás de las líneas finales del campo.

Mientras Néstor Pitana será el árbitro que representante a la Argentina en el Mundial de Rusia, desde hace un tiempo Loustau se destaca en un medio en donde los desempeños de los jueces resultan de vuelo bajo. Sus tareas no escapan a la regla, porque el fin de semana siguiente a que Horacio Elizondo, director Nacional de Arbitraje, lo señalara para conducir en Mendoza, cuatro gruesos errores en el cotejo entre Racing y Vélez, por la Superliga, lo dejaron expuesto a las críticas: no sancionó dos penales a favor de la Academia -foules a Lautaro Martínez y Centurión- y expulsó de manera equivocada a De la Fuente y a Cufré.

Un infortunio empujó a Loustau a su primer superclásico. Una intervención quirúrgica a la que debió someterse de urgencia Héctor Baldassi, por una apendicitis, lo hizo debutar en la Bombonera el 14 de mayo de 2011, por el torneo Clausura. La historia marcó que no fue un partido más: aquel 2-0 que festejó Boca [Juan Pablo Carrizo, en contra, y Palermo] hundió a los millonarios, que más tarde jugaron la Promoción y descendieron. La caída provocó un encendido reclamo del presidente Passarella a Julio Grondona en la AFA por penales que el árbitro no sancionó a favor de River. Ese juego retrasó el vuelo internacional del juez, que recién cuatro años más tarde tuvo su desquite en un superclásico: ganó 2-0 Boca -Pavón y Pablo Pérez-; el partido fue parte de la trilogía que tuvo su cumbre en los 8avos de final de la Copa Libertadores.

De los últimos tres partidos, el primero respondió a un amistoso en Mar del Plata: ganó River 1-0, con gol de Pisculicchi, de penal, y fueron expulsados Jonathan Silva, Daniel Díaz, Gino Peruzzi, Jonathan Maidana y Pisculichi. En 2016 condujo por el torneo Transición, 0-0 en el Monumental, mientras que el año pasado controló la victoria 3-1 de River en la Bombonera, con tantos de Pity Martínez, Alario y Driussi; Gago anotó para los xeneizes.

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