La primera mujer en dirigir la CIA, una espía que avaló torturas en interrogatorios

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14 de marzo de 2018  

WASHINGTON.- Además de anunciar ayer el reemplazo de Rex Tillerson por Mike Pompeo al frente del Departamento de Estado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo un nombramiento histórico para llenar el otro cargo que quedó vacante: por primera vez una mujer dirigirá la CIA, la principal agencia de inteligencia del país.

Se trata de Gina Haspel, de 61 años, que hasta hoy era la número dos de la agencia de inteligencia, a la que llegó en 1985. Conocida por su firmeza y su carácter, es una espía de carrera que actuó como agente clandestina y dirigió una prisión secreta en Tailandia en la que se empleaban cuestionados métodos de tortura durante lo interrogatorios.

"Gina es una funcionaria de inteligencia ejemplar, una patriota con más de 30 años de experiencia en la agencia. Es una líder probada con una capacidad misteriosa para hacer cosas e inspirar a quienes la rodean", dijo Pompeo cuando la nombró como su número dos, hace apenas 40 días.

Haspel, que tiene amplia experiencia en el exterior, fue durante un breve período la jefa de una cárcel secreta de la CIA donde los sospechosos de terrorismo Abu Zubayadah y Abd al Rahim al-Nashiri fueron sometidos en 2002 a la técnica también llamada "submarino", según agentes de inteligencia en activo y retirados que hablaron bajo la condición de anonimato.

La ahora jefa de la CIA ayudó a cumplir la orden de destruir los videos de ahogamiento simulado. La orden provocó una investigación del Departamento de Justicia que culminó sin cargos.

Más de una década después del abandono de esa técnica, la CIA aún está acosada por el recuerdo de una técnica que el gobierno estadounidense consideraba tortura antes de que el gobierno de George W. Bush autorizara su uso en sospechosos de terrorismo. No hay indicios de que Trump quiera reanudar ese programa de detención e interrogatorio.

Haspel, que ingresó a la CIA en 1985, fue jefa de diversos puestos de avanzada en el exterior. En Washington fue subdirectora del Servicio Nacional Clandestino y del Servicio Nacional Clandestino para Inteligencia Extranjera y Acciones Encubiertas.

Cuando se la designó subdirectora de la CIA, varios funcionarios veteranos y el exdirector James Clapper la elogiaron, pero la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) y otros defensores de los derechos humanos criticaron la elección de una persona que participó del programa de interrogatorios con la técnica del submarino.

En junio pasado, el Centro Europeo para los Derechos Humanos y Constitucionales le había pedido al procurador general de Alemania que emitiera una orden de arresto contra Haspel por las acusaciones de haber supervisado las torturas a los sospechosos de terrorismo.

Agencias DPA y ANSA

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