El interventor no cree que sea un "hecho de inseguridad más"

El jefe de la Uocra platense insistió en que se trató de un ajuste de cuentas
María José Lucesole
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14 de marzo de 2018  

LA PLATA.- Carlos Vergara, interventor en la Uocra platense, dijo que el ataque de sicarios a su colaborador Julio Galván y a Juan Garcilazo, quien terminó muerto, fue un ajuste de cuentas. "No lo puedo tomar como un hecho de inseguridad más. Es extraño", admitió.

"Si es un aviso hacia mí, veremos de dónde viene. Y quiénes son... si son tan valientes para ir a disparar", desafió. "No descarto nada. Siempre puede haber un trasnochado que piense: 'Este que viene a hacer el trabajo nuestro acá'. ¡Hay cada loco! Pero no puedo vincularlo a un sector particular", dijo.

Anteayer, en Puerto General San Martín, 25 kilómetros al norte de Rosario, dos sicarios mataron a Garcilazo e hirieron de gravedad a Galván, dirigente de la Uocra en esa zona que acompaña en la intervención del gremio en La Plata a Vergara, tras la detención el 26 septiembre pasado a Juan Pablo "Pata" Medina.

Vergara no adjudicó el presunto ajuste de cuentas a una interna gremial. "Si fuera algo netamente gremial: ¿qué tiene que ver el otro muchacho [Garcilazo, muerto durante la balacera]? Él no era sindicalista", remarcó.

También negó que Galván, su colaborador baleado anteayer por sicarios en Puerto General San Martín, hubiera recibido una amenaza para "dejar de romper las pelotas en La Plata".

Vergara dijo que habló con su colaborador mientras se encontraba internado en el Hospital Eva Perón, en medio de una crisis de llanto por la muerte de Garcilazo, cuñado de Galván muerto durante la misma balacera.

"A mí no me dijo nada de La Plata -dijo Vergara-. Solo lloraba y decía: 'Me mataron a mi cuñado'".

"No puedo desestimar ninguna hipótesis. Acá hay una muerte. Un compañero desaparecido, que dejó una familia. Menos mal que agarraron a los responsables. Ahora hay que esperar a ver qué declaran ante el fiscal", sostuvo el interventor. Galván es colaborador gremial de Vergara en la seccional de la Uocra de Rosario y en la intervención de la Uocra de La Plata.

El interventor evitó vincular al sindicalista detenido Medina con el ataque a Galván y Garcilazo.

Relató que tras la detención del sindicalista, el 26 de septiembre pasado, por orden del juez federal Luis Armella, "hubo resistencia los dos primeros meses, pero después no, está tranquilo".

Vergara afirmó que en septiembre y octubre del año pasado, tras la detención de Medina, recibió amenazas de muerte en el teléfono de la seccional de esta capital.

"El primer mes llamaban y decían: 'Tomátelas. Te vamos a matar'. Entonces lo denuncié en la fiscalía que correspondía. Pero después todo se calmó", aseguró.

Galván, de 53 años y con cuatro hijos, ahora se repone fuera de peligro en el Hospital Eva Perón, de Rosario. "Él se acuerda muy bien de todo lo que le pasó. Ya va a declarar cuando se reponga ante la Justicia", detalló Vergara, preocupado por lo sucedido.

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