Acaso porque Boca y River se juegan mucho, quizá no quieran jugar

Pablo Vignone
Pablo Vignone LA NACION
Tevez, un histórico de los superclásicos
Tevez, un histórico de los superclásicos Fuente: Archivo
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14 de marzo de 2018  • 16:19

¿Será la final de la Supercopa , esta noche, el gran partido que se espera, en función de la expectativa creada y de que lo disputan los elencos que representan a los dos clubes más grandes del fútbol argentino?

¿O será, simplemente, una final en la que el fútbol, lejos de jugarse, sea perpetrado, obligado a la impostura, abusado para forzar un resultado?

Los que tienen intereses creados en el partido -los de Boca , los de River - en general no se muestran muy preocupados por este dilema. Esperan una victoria en diversos grados de matices; los hay quienes sueñan con una gran performance de sus jugadores, coronada con un triunfo resonante, para expandir los límites del gozo, pero también existen los que prefieren una victoria medio a cero con un gol sobre la hora y en condiciones sospechosas, solamente para que los hinchas rivales lo sufran más. Entre ambos descansa múltiples interpretación acerca de lo que el fútbol debe ser y producir.

Los que no se sienten comprometidos por el resultado final, los neutrales -digamos- se ven un poco más acuciados por la cuestión. Nadie que se sienta seducido por el fútbol podrá mantenerse al margen del partido, aunque no sea hincha millonario o auriazul, pero no serán pocos los que se vean librados de preguntarse si valdrá la pena.

Es un juego en el que se juegan mucho: eso es obvio. Encuestas que circulan por allí indican que una mayoría de hinchas de Boca preferirían no celebrar el título de la Superliga si ello les asegurara el triunfo esta noche, una elección que debiera hacer reflexionar a los dirigentes que llevan las riendas del fútbol argentino, una disciplina cuyo torneo principal está tan claramente devaluado. Los hinchas de River sugieren que una victoria esta noche es la llave para el cambio que tanto necesita la actualidad de su equipo.

Entonces, acaso porque se juegan mucho, quizás no quieran jugar. Carlos Tevez reclamó dos días atrás que, suceda lo que suceda en el campo, sus compañeros -él parece tenerlo asumido- deben demostrar que "esto es Boca". ¿Supone eso una reinterpretación retórica del "ganar como sea" o una invitación al compromiso con una causa de juego?

En una entrevista en La Nación, Norberto Alonso pareció contestarle cuando dijo que una final así "es 50 por ciento overol y 50 por ciento juego". Pero también subrayó que estos "son partidos que se ganan". ¿Supone eso un rechazo a la idea de que, en un juego como el fútbol, la derrota es una posibilidad que debe admitirse sin dramatismo?

Toneladas de eslóganes vacíos, repetidos hasta el hartazgo, dejaron su penosa huella. El fútbol se resignó a la trampa ideológica que tienden las falsas dicotomías: esas encuestas sobre el éxito de Boca, ("¿prefieren ganar la Superliga o la Supercopa?") se parecen demasiado al sofisma que se instaló, hace décadas ("¿prefieren ganar o jugar bien?") en la discusión menuda del fútbol local y que muchos adoptaron como axioma.

Ojalá que tanto Boca como River, esta noche, jueguen bien. Para que puedan disfrutar del fútbol y participar de la fiesta, incluso, quienes no se ven representados por las divisas protagonistas.

Claro que, de manera inexorable, solo uno ganará, lo que podría llevar a muchos -esencialmente los que sufran con el resultado puesto y no se sientan esclarecidos- a concluir que, al cabo, ganar y jugar bien son mutuamente excluyentes.

La alternativa -jugar mal para vencer- tampoco asegura nada, aunque también puede ocurrir que, en la noche mendocina, los dos equipos produzcan un partido espantoso, de los cuales uno emergerá vencedor. Y unos cuantos se creerán vindicados e insistirán en que "jugar bien no es lo mismo que jugar lindo".

Pero quizás todo se defina en un simple error, o en la azarosa ronda de los penales. Ojalá que sea un partido intenso, entretenido, bien jugado; en todo caso, se podrá discutir después qué teoría puede sacarle más provecho a su textura.

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