Volver a crecer, el desafío del vino argentino

El sector se reunió para trazar estrategias y discutir los pedidos a las autoridades nacionales para potenciar la industria
Pablo Mannino
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15 de marzo de 2018  

El país busca recuperar el terreno perdido en el mercado externo y en el interno
El país busca recuperar el terreno perdido en el mercado externo y en el interno Crédito: Shutterstock

MENDOZA.- Volver a crecer. Ese es el principal objetivo. La industria vitivinícola argentina se prepara para un resurgir tras los últimos alicaídos y amesetados años, por lo que la gran apuesta del sector es darle un giro al mercado interno y un nuevo golpe exportador. Aún con problemas y trabas que persisten e incomodan, los referentes del mercado del vino coinciden en que las condiciones comenzaron a ser más favorables para poder apuntalar el desarrollo e invertir la curva negativa.

El desafío de los bodegueros argentinos es lograr mayor competitividad. El escenario actual y las proyecciones quedaron de manifiesto durante la Fiesta Nacional de la Vendimia, a comienzos de mes, sobre todo durante el tradicional Desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) en el Hotel Hyatt, donde los referentes del sector hicieron un balance de la actividad con miras al futuro con la presentación de la Visión Estratégica de la Vitivinicultura Argentina. Ya saben que deben dar más pelea tanto en el mercado interno como en el foráneo, sobre todo frente al avance de la cerveza. En este encuentro se unieron el sector privado y el estatal, en el que los funcionarios provinciales y los nacionales buscaron llevar un poco de tranquilidad al preocupado mercado y se validó el plan de promoción del vino como bebida nacional.

"Esta actividad no pide ni quiere subsidios, está acostumbrada al esfuerzo, a invertir y a competir con los mejores. Pretendemos seguir compitiendo en los principales mercados del mundo", expresó Ángel Leotta, presidente de la Coviar, quien destacó la eliminación del impuesto interno, pero cuestionó el aumento de la tarifa eléctrica. Asimismo, aseguró que esperaban un anuncio del gobierno nacional sobre el reintegro de las exportaciones. "Significará un aumento de las exportaciones cercano a los 100 millones de dólares", indicó.

En diálogo con la nacion, los principales hombres de la industria expusieron sus expectativas y confianza en que la situación mejorará para el sector.

"Venimos de un amesetamiento, pero la situación del sector se está acomodando favorablemente. Estamos convencidos de que habrá un crecimiento, que será progresivo, aprovechando a su vez las dificultades que está teniendo el resto del mundo", contó a la nacion José Zuccardi, titular de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), y también bregó por un mejor tipo de cambio que les permita lograr mayor competitividad a nivel mundial.

"Vamos a volver a ver al sector creciendo. Tenemos una muy buena cosecha en calidad y cantidad, con problemas de cosechas en Europa y Estados Unidos. Hay grandes oportunidades para el malbec y el cabernet", se esperanzó Martín Ramos, CEO de Peñaflor Group, una firma que pasó de facturar US$50 millones en 2002 a US$570 millones en la actualidad, con la proyección de nuevas inversiones. Este grupo empresario hace una década realizaba exportaciones por US$20 millones y en la actualidad ya superó los US$200 millones en los cinco continentes.

El sector reconoció errores en la estrategia de promoción de la bebida nacional, sobre todo por el terreno que fue ganando la cerveza. De ahí la necesidad de un cambio. "El consumidor argentino quiere propuestas innovadoras, productos en envases más prácticos y económicos, vinos que sean refrescantes, pensados para ocasiones y segmentos en los que hoy no estamos presentes. La demanda también nos exige vinos de menor graduación alcohólica y livianos. Tenemos que encontrar, como sector, el modo de satisfacer y legitimar estos nuevos modos de consumo", agregó Leotta, quien apostó a la adecuación de las normativas vigentes, al financiamiento y a la promoción.

"Siempre el sector necesita más cosas, pero también necesita ponerse más competitivo. Ellos hacen un autocrítica de que el consumo interno ha bajado y asumen la responsabilidad que les toca, por estrategias que pueden haber fallado. Es lógico que el sector tenga pedidos para los gobiernos, que en general son todos razonables y van a tener buena acogida", expresó el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, quien estuvo acompañado durante las principales actividades vendimiales por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y los ministros de Producción, Francisco Cabrera, y de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, entre otras autoridades provinciales y nacionales. "El mérito de haber generado exportaciones y haber reconvertido la industria se pierde si no generamos competitividad. Pocas industrias son tan competitivas como la vitivinícola", graficó Cornejo.

Oportunidad

Hace unos meses la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) informaba que la producción mundial de vino sufría en 2017 la peor caída en 50 años debido, principalmente, a la disminución de los tres principales productores de vino del mundo: España, Francia e Italia producen uno de cada dos litros del vino que se consume en el mundo. Si bien esto representa una oportunidad para la Argentina, hay que considerar las existencias actuales de vino en todo el globo.

El mercado externo

Entre 2000 y 2007, la Argentina aumentó sus exportaciones de vino a un ritmo vertiginoso, promediando anualmente un 23% de crecimiento, y se convirtió en el país que mejor performance tuvo en relación con los principales países exportadores de vino (el promedio de estos países fue de 9,9%). Pero entre 2007 y 2015, de ese grupo de países la Argentina fue el de desempeño más débil, con un 3,5% negativo (el promedio mundial fue de 2,3%). Los datos de los últimos dos años no son más alentadores: entre 2015 y 2017 se dejaron de exportar casi 50 millones de litros de vino argentino -unos 67 millones de botellas-; en apenas dos años se perdió uno de cada cinco litros de vino argentino consumidos en el exterior. La situación se materializa también en el valor de los envíos al exterior, ya que del récord de exportaciones del complejo vitivinícola en 2012, cuando casi se alcanzaron los US$1300 millones, en 2017 las exportaciones alcanzaron los US$940 millones.

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