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Tres hermanas, ópera de Peter Eötvös: un magistral drama interior para explicar el sufrimiento

Pablo Gianera
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15 de marzo de 2018  

Tres hermanas, ópera de Peter Eötvös / muy bueno / Dirección: Christian Schumann / Dirección de escena: Rubén Szuchmacher / Intérpretes: Elvira Hasanagi, Anna Lapkovskaja, Jovita Vakevicit, Luciano Garay, Marisú Pavón, Victor Castells, Walter Schwarz, Alejandro Spies, Mario De Salvo, Hector Guedes, Carlos Ullán, Pablo Pollitzer / Orquesta estable / En el Teatro Colón.

Fuente: LA NACION

Aunque uno descrea de la superstición de las casualidades cronológicas, el hecho de que el estreno sudamericano de Tres hermanas cayera 20 años exactos de su estreno mundial habilita el pensamiento de qué maduró en la ópera de Péter Eötvös, presente además en la sala, en estas dos décadas. Con la colaboración de su libretista Claus Hennenberg, Eötvös convirtió los cuatro actos de la pieza de Chéjov en tres secuencias muy comprimidas. La trama de Chéjov es el tinglado que permite un despliegue de tipo específicamente musical. Eötvös podrá decir que para él la ópera es teatro, pero en el caso de Tres hermanas la literatura queda trascendida, interiorizada en la música.

En el principio hay solamente un acordeón. "Esa música es tan alegre", cantan Irina, Masha y Olga. La alegría no procede de ese timbre doliente, sino de la certeza futura de saber por qué sufrimos. Esa revelación progresiva sucede más en la música que en la escena. Todo Tres hermanas admite seguirse como un tríptico que presenta materiales semejantes con perspectivas diferentes. La escritura de Eötvös es magistral de principio a fin, con un detallismo apabullante y una caracterización microscópica. Su lenguaje está colmado de alusiones, pero no es para nada post y suena siempre propio. La interacción de las dos orquestas depara una especie de profundidad de campo, y en este punto hay que rendirse ante el trabajo de Christian Schumann, en el foso, y Santiago Santero, en la escena: los dos lograron que los matices más ínfimos fueran una explosión contenida. La Estable, como ya es costumbre, volvió a estar a la altura de las circunstancias. La régie de Rubén Szuchmacher es estilizada, y a la vez casi monocroma, como las criaturas del drama. Su golpe de genio consiste comprender esa interiorización del drama y trabajar para el oído

Jovita Va?kevi?i?t?, Elvira Hasanagic, Anna Lapkovskaja, las tres hermanas, fueron de una sola pieza vocal y teatral, sobre todo la última, como Masha. Brilló también la siempre fantástica Marisú Pavón (Natasha). Luciano Garay (Andrei), Héctor Guedos (Vershinin) y Carlos Ullán (El Doctor) se lucieron en un reparto muy sólido. Tres hermanas abrió la temporada 2018 del Colón y comparte ya con La vendedora de fósforos, de Lachenmann, y Die Soldaten, de Zimmermann, la condición de expandir lo posible en el teatro.

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