La reina Isabel cobra menos que Felipe en The Crown

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15 de marzo de 2018  

La desigualdad salarial es un tema que últimamente generó mucho debate en el mundo televisivo y cinematográfico. Una nueva historia se suma a las tantas ya conocidas, en donde los hombres cobraron más que las mujeres por un papel similar. En este caso se trata de los protagonistas del éxito de Netflix, The Crown.

Según se conoció la semana pasada durante un panel dedicado a la serie que se llevó a cabo en Jerusalén, Claire Foy, quien interpretó a la reina Isabel en las primeras dos temporadas, tenía un sueldo inferior a Matt Smith, que hacía de su marido, el príncipe Felipe.

Al ser consultados por este tema, los productores de la serie, Suzanne Mackie y Andy Harries, argumentaron que el hecho de que Smith tuviese un salario superior se debía a su fama, adquirida gracias a Doctor Who. Allí mismo aseguraron que esto no iba a volver a suceder en las siguientes temporadas, ya que en el futuro "nadie debe cobrar más que la reina". Sin embargo, Foy no será la que saldrá beneficiada por esa decisión, ya que su participación en la tira concluyó este año. El papel de Isabel II quedará en manos de Olivia Colman, debido a que con el salto de década que se producirá en la próxima entrega, Claire quedaba muy joven para el papel.

El show de Netflix es uno de los más caros de la historia de la televisión, cada episodio tiene un valor aproximado de 7 millones de dólares y se estima que la protagonista, que al momento de comenzar a grabar no era muy conocida en los Estados Unidos, cobraba cerca de 40 mil dólares por capítulo.

Una actriz, una historia

Claire Foy confesó haber superado un tumor ocular y habló del cáncer de su marido. La actriz británica fue una de las ganadoras del Globo de Oro el año pasado por su interpretación de la reina en The Crown. En una entrevista para el diario The Sun, Foy relató una infancia marcada por enfermedades y reveló sobre el particular tumor que tuvo en el ojo a los 17 años.

"Fue horrible y debilitante, pero me hizo darme cuenta de que necesitaba aferrarme a la vida que quería", recuerda sobre su sentimiento de la adolescencia y agrega: "Si eso no hubiera sucedido, no sé si hubiera sido lo suficientemente valiente como para arrojar mis cartas sobre la mesa y decir que quería estudiar drama".

Afortunadamente, el tumor de Foy era benigno y pudo recuperarse sin cirugías. De haber sido necesarias, podría haber sufrido secuelas graves y potencialmente desfigurantes. "Tengo mucha suerte de tener una cara. Yo era un poco como cíclope; fue muy aterrador", dice con humor. Respecto del tratamiento, tampoco fue sencillo. La actriz estuvo tomando esteroides durante poco más de un año. Según dijo en la entrevista, este medicamento "te hace engordar mucho" y "le da a la piel un mal aspecto", cosas poco sencillas para una chica de 17 años.

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