Alemania cierra un largo limbo político y Merkel asume un complicado cuarto mandato

Merkel, ayer, durante la jura en el Parlamento por su cuarto mandato
Merkel, ayer, durante la jura en el Parlamento por su cuarto mandato Fuente: Reuters - Crédito: Kai Pfaffenbach
La canciller fue validada por una ajustada mayoría legislativa luego de seis meses de intentos por conformar una coalición de gobierno
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15 de marzo de 2018  

BERLÍN.- El Parlamento de Alemania puso fin a seis meses de deriva política con la reelección como canciller de la líder conservadora Angela Merkel , ratificada al frente de la primera potencia europea con una exigua mayoría de nueve votos por encima del mínimo necesario.

"Debo decir que estoy sencillamente feliz por la confianza", declaró Merkel en un programa de la televisión pública. Una confianza más bien dudosa y endeble que hizo contener el aliento a sus aliados: 364 votos a favor, 315 en contra y nueve abstenciones.

Si bien muchos observadores sostienen que será su último gobierno, Merkel prefirió dejar abierta la cuestión. "Ya me conocen. Yo doy siempre la respuesta cuando es necesario", dijo la canciller, que extenderá ahora a 16 años la dirección del gobierno que asumió en 2005, igualando a su mentor Helmut Kohl.

Su elección pone fin a una larga búsqueda de mayoría, desde las elecciones del 24 de septiembre pasado, que terminó por renovar la coalición saliente de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel y sus aliados bávaros de CSU con los socialdemócratas del SPD. Pero 35 miembros de los partidos de la coalición votaron en contra, un reflejo de la fragilidad con que comienza el cuarto mandato.

Alemania nunca necesitó tanto tiempo para formar gobierno. El retraso se debió al intento de Merkel de formar una inédita alianza con liberales y ecologistas después de que los socialdemócratas, que integraban la coalición anterior, sufrieron su peor resultado histórico en las elecciones de septiembre.

Castigado en las urnas, el SPD anunció categóricamente que no renovaría su sociedad con los conservadores y sus dirigentes anunciaron con bombos y platillos que pasarían a la oposición.

El limbo de seis meses sin gobierno, donde todos perdían, llevó a los socialdemócratas a pensarlo mejor y dar su acuerdo para negociar nuevos términos con la CDU y renovar la coalición.

El ministro de Finanzas y peso pesado de los socialdemócratas, Olaf Scholz, reconoció que la sociedad con los conservadores no era "un matrimonio por amor", pero prometió que los aliados van a "trabajar juntos y gobernar correctamente".

"Cuando vemos la elección de Trump, el Brexit, el éxito de los partidos de extrema derecha, vemos la urgencia de encontrar nuevas respuestas a los desafíos del siglo XXI", dijo Scholz.

Retos

El nuevo gobierno enfrenta numerosos retos: en el exterior, tendrá que lidiar con dirigentes como Trump, y en el interior se verá las caras con el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), líder de la oposición tras abrirse paso como tercera fuerza legislativa.

"La coalición tiene como objetivo solucionar los problemas que llevaron a la gente a votar por este partido (AfD) en señal de protesta", dijo Merkel. La intención es "empequeñecerlos y si es posible sacarlos de nuevo del Parlamento".

Uno de los mayores desafíos será la presión migratoria en el país, que fue uno de los principales puntos de fricción durante las negociaciones de gobierno con otros partidos, para evitar una situación similar a la de 2015, cuando Alemania recibió casi 900.000 refugiados.

Europa espera que la primera economía del continente esté lista para dar batalla pronto.

Merkel tendrá que tranquilizar a sus socios sobre su capacidad para actuar en un momento en que la Unión Europea (UE) está sacudida por el Brexit, por el repliegue sobre sí mismos de algunos países miembros y por la creciente popularidad de los partidos antisistema.

Frente a la amenaza de AfD, Merkel debió hacer concesiones al ala más conservadora de su partido, con promesas de poner límite a la llegada de inmigrantes y dando una cartera a su principal crítico en el seno de la CDU, Jens Spahn.

Agencias DPA, AFP y AP

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