Siesta

Héctor M. Guyot
Héctor M. Guyot LA NACION
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15 de marzo de 2018  

Fuente: LA NACION

Hay que tener presencia de ánimo para echarse a dormir una siesta en una plaza o en un parque público. Entregarse al sueño supone una ausencia fundamental, la de la conciencia, mientras se deja el cuerpo a merced del entorno. Esta persona que encontró un lecho duro pero perfectamente horizontal en el madrileño Parque del Retiro parece muy lejos de estas preocupaciones, así como también de todo lo que no sea la deriva imprevisible que proponen los sueños. No hay alrededor nada que amenace con perturbar ese viaje, nada que pueda interrumpirlo. La mirada indiscreta del fotógrafo, sospechamos, no será para el que duerme más que la brisa que no llega a sentir. Lo curioso es que no solo su mente parece liberada de las coordenadas de tiempo y espacio. La piedra y las columnas de ese rincón del parque no tienen edad y replican el paisaje onírico de un pintor surrealista. El que sueña, de pronto, es parte de otro sueño.

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