Boca-River, Supercopa. Pity Martínez, un doble agente que se llevó el gran premio

Pity Martínez se le escapa a Barrios; el 10 de River fue decisivo en la final tanto para atacar como para marcar
Pity Martínez se le escapa a Barrios; el 10 de River fue decisivo en la final tanto para atacar como para marcar
Christian Leblebidjian
(0)
14 de marzo de 2018  • 23:13

River sorprendió más a Boca desde cómo doblegó jugadores en todo el campo que desde el dibujo táctico inicial. Marcelo Gallardo pensó un 4-3-1-2, con Pity Martínez como enganche y con la doble función de ganarle la espalda a Wilmar Barrios cuando su equipo tenía la pelota y también de hacerle marca personal al mediocampista colombiano cuando el xeneize intentaba salir jugando desde su arquero Rossi. Que River haya anulado al mejor jugador de Boca de los últimos partidos es un buen resumen para explicar su dominio territorial en toda la cancha durante el primer tiempo. River generaba asfixia cada vez que perdía la pelota y, Boca... demasiada lentitud para "limpiar" la pelota, para sacarla del barullo ante la presión rival.

Le costó generar a River, es cierto, pero fue más compacto en todas sus líneas en comparación a lo mostrado en las últimas presentaciones. Con el sacrificio de todos, duplicó marcas para defender siempre en superioridad numérica, ya sea cerca o lejos de Armani . Para eso tanto Mora como Pratto (cuando el uruguayo quedaba lejos) fueron más de una vez doble lateral derecho para que Montiel no defienda mano a mano a Pavón; lo mismo sucedía por el sector de Jara, aunque el exEstudiantes no se proyectó tanto. Y también duplicó futbolistas para atacar. Si bien recurrió a los pelotazos para que Pratto pivotee, con lanzamientos largos para saltear al medio campo xeneize, cerca del área de Rossi el receptor ocasional siempre tuvo más de una alternativa de descarga para triangular o generar una pared, preferentemente de afuera hacia adentro. Así llegó la jugada del penal, con la pared que tiraron entre Nacho Fernández y Pity Martínez .

En el segundo tiempo River cambió la postura: pasó al 4-4-2, le cedió el terreno y la posesión a Boca, esperó con todos sus futbolistas en campo propio. Lo salvó Armani con un par de atajadas y, en el primer contragolpe que tuvo, lastimó. Buscó robar y avanzar con transiciones rápidas. Así fue el 2-0, con la corrida de Nacho Fernández y la asistencia de Pity Martínez para Scocco.

Pero el partido se empezó a definir en ese primer tiempo de ajedrez. Y una muestra de cómo a Boca le costó recuperar la pelota en bloque fue la cantidad de faltas que hizo en la primera etapa: 11, contra las 7 del millonario. Después, con la diferencia a favor, River finalizó con 20 infracciones. Pero esa fue otra historia, otro contexto, otro partido. Es que, al menos anoche, a la hora de marcar hasta Pity Martínez hizo un trabajo más prolijo que Barrios, el mejor de Boca en el rubro.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?