Boca-River, Supercopa. El mejor escenario para recuperar el impulso y buscar nuevos objetivos

Enzo Pérez se le escapa a Nández; River reencontró la motivación para las grandes gestas
Enzo Pérez se le escapa a Nández; River reencontró la motivación para las grandes gestas Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar
Juan Patricio Balbi Vignolo
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15 de marzo de 2018  • 08:00

MENDOZA.- El festejo es eterno y el desahogo es enorme. Nadie más que River necesitaba un triunfo así, ante Boca y en un contexto imponente: una final a partido único en Mendoza con más de 40 mil espectadores, un hecho que se volvió a repetir luego de más de 41 años. La obtención de la Supercopa Argentina vuelve a poner en lo más alto al equipo de Marcelo Gallardo, que puede utilizar la redención para recuperar la memoria de un ciclo más que ganador: es el octavo título desde que asumió el director técnico hace tres años y nueve meses.

Atrás quedó el mazazo que le dio Lanús en las semifinales de la Copa Libertadores 2017, la última caída con Boca en la Superliga, en el Monumental, o el mal arranque del 2018. Ahora lo único que importa en el mundo River es la algarabía y el éxtasis por haber dado el golpe en el momento justo y en el partido que todos querían ganar. Ese click, esa reacción que el técnico venía esperando, llegó en el instante justo. Y el plantel pudo darle al hincha esa alegría que tanto esperaba luego de la última gran decepción.

"Este partido es el regalo que le tenemos que hacer a nuestra gente. Tenemos que darle una alegría", habían sido las palabras de Gallardo luego del empate 1-1 con Chacarita, en Núñez. Claro, los compromisos pasaban, pero difícilmente alguien podía pensar en otra cosa que no fuera la Supercopa. Hasta un protagonista como Ignacio Scocco, en la previa al viaje a Paraná (antes de jugar con Patronato, por la Superliga), se sinceró: "Es difícil pensar en Patronato esta semana. Sentimos que el partido con Boca a corto plazo es lo más importante. Y hoy nos pasa eso". Ayer, horas antes del partido, el presidente Rodolfo D'Onofrio tuvo un pálpito certero: "Mañana River va a ser la tapa de los diarios".

En el olimpo de los grandes

A pura confianza, el plantel y el cuerpo técnico se recluyeron en Cardales para buscar tranquilidad en los días previos, y los dirigentes y los hinchas apoyaron desde sus lugares: el clásico era el partido a ganar. La oportunidad de apartar la tormenta y despegar para empezar a dejar atrás la crisis futbolística. Ahora, consumado el objetivo y lejos de poder relajarse, River deberá ir por más porque su historia y su presente se lo exigen. Y porque el técnico puso la vara demasiado alta. Pero eso podrá ser a partir de mañana.

Saldar deudas históricas es un hecho que ya depositó al Muñeco en el olimpo de los grandes ídolos millonarios: es el tercer éxito consecutivo ante el equipo xeneize en enfrentamientos directos. En 2014, lo eliminó de la Copa Sudamericana y al año siguiente repitió en la Copa Libertadores, en dos duelos que hicieron mella porque River nunca le había ganado un mano a mano a Boca en torneos internacionales. Con la victoria de anoche, además, le dio al club de Núñez el primer triunfo en una definición por un título ante Boca: había perdido 1-0 en la final del Torneo Nacional de 1976.

Así, Gallardo quedó en el segundo puesto de la tabla de los técnicos más exitosos, igualando a José María Minella y quedando a uno de Ramón Díaz, primero con nueve conquistas. Además, sigue escalando en el ranking de jugadores y técnicos campeones con la banda en el pecho: acumula 16 y quedó a seis de Ángel Labruna, el máximo ganador con 22.

Ir por más, siempre

¿Qué le queda ahora a Marcelo Gallardo? Quizás, la conquista de un campeonato local es la deuda de su ciclo, pero su extenso contrato (hasta 2021) le da tiempo de sobra, sabiendo que en la actual Superliga su prioridad es la remontada para conseguir un lugar en las copas de 2019. El domingo tendrá la primera oportunidad para recuperar posiciones, cuando reciba al difícil Belgrano de Pablo Lavallén en el Monumental.

A 23 puntos del líder Boca, el equipo del Muñeco deberá apostar a la suma de la mayor cantidad de puntos posibles para acercarse a los puestos de ingreso a la Copa Libertadores (del 1º al 5º) o la Copa Sudamericana (del 6º al 11º). Hoy, suma 23 puntos y está a siete de Belgrano (11º) y a diez de San Lorenzo (5º). Su otra opción es apostar al tricampeonato de la Copa Argentina: el debut será frente a Central Norte de Salta, con fecha a confirmar. Aunque no siempre le saldrá un pleno, como sucedió en 2017.

Mientras tanto, el objetivo central ya pica en punta: la Copa Libertadores. Después de igualar 2-2 con Flamengo en el debut en Brasil, el duelo del 5 de abril como local frente a Independiente Santa Fe de Colombia será el próximo compromiso. Luego, le quedarán los dos enfrentamientos con Emelec (el 19 de abril en Guayaquil y el 26 en Núñez), la visita a Bogotá el 3 de mayo y el cierre de la etapa de grupos como local con los brasileros el 23 de mayo.

River emprenderá hoy a las 11 el regreso a Buenos Aires con la Supercopa bajo el brazo y una sonrisa de punta a punta que hace mucho tiempo no se le veía. Mientras Gallardo sigue escribiendo páginas doradas, su equipo sabe que aprovechar el envión será vital de cara a lo que viene. River quiere que el éxito de ayer sea el primero, pero no el último del 2018.

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