Liam Gallagher se enojó y abandonó el escenario del DirecTV Arena

Liam Gallagher
Liam Gallagher Crédito: Prensa
Joaquín Vismara
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15 de marzo de 2018  • 02:39

La separación de Oasis y el posterior derrotero de sus dos figuras principales dejaron en claro algo que ya podía intuirse antes de que la banda de Manchester se disolviese en 2009. Así como el guitarrista y principal compositor Noel Gallagher aportaba el genio creativo y la fibra sensible del grupo, su hermano, el vocalista Liam , era el responsable de engrosar su nervio rockero. Desde que publicó As You Were, su debut como solista del año pasado, el Gallagher menor emprendió una tarea por partida doble: por un lado, mantener vivo el legado de la banda que lo hizo conocido; y por el otro, intentar demostrar que puede valerse sin ayuda de terceros. En su show en el DirecTV Arena hubo bastante de lo primero, y lo segundo fue involuntariamente puesto en duda por una serie de errores propios y ajenos.

Secundado por una banda que incluye exintegrantes de Kasabian y Babyshambles, en el comienzo del show Gallagher echó mano a "Rock 'n' Roll Star" y "Morning Glory", dos himnos guitarreros de Oasis que lograron su cometido: poner a su público en estado incandescente. El clima valvular siguió con "Greedy Soul", de su propia cosecha, en el que dio lugar a sus aires pendencieros al rematar una frase arrogante ("Ahora todo es demasiado, tengo el toque de Midas") agarrándose la entrepierna.

Liam Gallagher
Liam Gallagher Crédito: Prensa

Pero todo lo que sube tiene que bajar, y a veces de manera brusca. A partir de "Wall of Glass", la voz de Gallagher pasó a estar visiblemente deteriorada, aun bajo un muro de distorsión. El grado de avería se hizo aún más notable en la seguidilla de "Paper Crown" y "Bold", dos canciones de cepa beatle y aires acústicos con agudos a los que el ex Oasis no pudo alcanzar, y para la altura de "For What It's Worth" ya se mostraba visiblemente enfadado por la situación y por un problema en los monitores de escenario, por lo que decidió ceder el protagonismo al público, una escena que se repetiría en más de una ocasión a lo largo del show.

Y ante la duda, Oasis. "Some Might Say" y una esmerada versión de "Slide Away" ayudaron a poner las cosas en su lugar por un rato y le allanaron el camino a "Come Back to Me" y "You Better Run", que terminó con Gallagher arrojando al campo todo lo que tuviese a mano (unas maracas de madera, una lata de cerveza, un par de palillos de su baterista) a modo de ofrenda para un público fiel. "Universal Gleam" aportó aires de psicodelia de fogón de "Universal Gleam", justo antes de una versión de "Be Here Now" que pedía a gritos la pared de guitarras de su hermano mayor.

Liam Gallagher
Liam Gallagher Crédito: Prensa

Ya sin poder disimular su malhumor por la situación, Gallagher abordó con apatía una versión acústica de "Wonderwall", la balada con la que Oasis pasó de promesa incipiente a figura de las grandes ligas en 1995. A la hora de los bises, justo cuando "Supersonic" prometía equilibrio en la balanza, el show terminó de manera abrupta, con una versión tosca de "Cigarettes and Alcohol" en la que Liam arrojó el micrófono al público... y no puso demasiado esmero en recuperarlo. Unos minutos después del show, Gallagher pasó por Twitter para dejar un mensaje escueto ["Buenos Aries (sic), el mejor público del mundo. Mis respetos, perdón por mi voz"], que funcionó como un nuevo pedido de disculpas y también como un halo de esperanza de que las cosas sean de otra manera el sábado en el Hipódromo de San Isidro.

Liam Gallagher - Slide Away en el DirecTV Arena

4:45
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