Liam Gallagher tuvo una noche difícil en el DirecTV Arena

Antes del show de Lollapalooza Argentina, Liam tocó canciones de su nuevo disco solista y de Oasis. No hubo temas de Beady Eye
Antes del show de Lollapalooza Argentina, Liam tocó canciones de su nuevo disco solista y de Oasis. No hubo temas de Beady Eye Crédito: Guido Adler para LIVE Coverage
En un show que duró alrededor de una hora y cuarto, al ex Oasis lo traicionó la garganta
Diego Mancusi
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15 de marzo de 2018  • 11:43

"Buenos Aires, el mejor público que hay. Pido perdón por cómo canté", tuiteó Liam Gallagher una hora después del final de su show en el DirecTV Arena. Ya había elogiado a la audiencia y se había disculpado por el mismo motivo in situ, sobre el final de "Slide Away", uno de los temas de Oasis con los que el británico matizó una lista que -fuera de ellos- sólo incluyó canciones de su disco As You Were del año pasado (no hubo temas de Beady Eye, el grupo que formó tras la separación de su hermano Noel). Su garganta y un par de elementos más que no dependían estrictamente de él lo habían traicionado.

Lo bueno es que esta vez Liam, de verdad, lo intentó. Aquel que alguna noche vimos frío, distante y divo al frente de la banda que tenía con su hermano, en el sideshow del Lollapalooza (vuelve a tocar el sábado 17 en el Hipódromo de San Isidro) pareció tomar conciencia de que ahora es su nombre lo que figura impreso en las entradas y actuó en consecuencia. No porque haya arengado o siquiera hablado mucho con la gente (más allá de un "gracias" ocasional entre número y número), sino porque se lo notaba con ganas de cumplir. Era palpable la tensión en su cara al tratar de llegar a los agudos o siquiera mantener el pitch, sobre todo en temas como "For What It's Worth" en los que su entonación áspera y forzada chocaba contra la dulzura de las guitarras acústicas y la melodía. Lo intentó y dejó en el camino jirones de sus cuerdas vocales, pero cuando el cuerpo no quiere, no quiere, y menos aún si la técnica no ayuda (por el monitoreo se arrebató con el sonidista, quien sin querer contribuyó con la bruma psicodélica empantanando las guitarras en "Bold" o "Universal Gleam"). Le fue mejor con las que requieren más altanería que floreo, como "Come Back to Me" o esa maravilla glam llamada "You Better Run". Pero en líneas generales fue un concierto rígido, signado por el no poder, a punto tal que decidió terminarlo un tema antes (en los shows de esta gira venía cerrando con "Live Forever" y esta vez quedó afuera), con lo cual los espectadores que pagaron para verlo en el Teatro Vorterix pero tuvieron que viajar unos treinta kilómetros al norte en una noche de tormenta eléctrica pudieron escucharlo por aproximadamente una hora y cuarto.

Después del show, Gallagher pidió disculpas a su público vía Twitter
Después del show, Gallagher pidió disculpas a su público vía Twitter Crédito: Guido Adler para LIVE Coverage

Su banda acompañó con una correcta interpretación de pop rock clásico, sin exhibiciones de virtuosismo o actitud más allá de algún hachazo de distorsión de Jay Mehler en "Universal Gleam": parecían tocar bajo la directiva de no sobresalir. Y él disparó una canción tras otra casi sin parar, pandereta o maracas en mano (las usara o no), con el público haciendo honor a su fama en el festejo de "Some Might Say" o sacándolo del apuro de no llegar al crescendo en dos de los tres estribillos de "Wonderwall" con un karaoke providencial. Tiró las maracas, ¡tiró el micrófono!, y a nadie le importó nada (salvo a él, que para esa altura portaba un mal carácter como para doblegar a un regimiento) cuando llegó el final y sonaron "Supersonic" y "Cigarettes & Alcohol". Caía el telón de la velada mientra sonaba la versión de "My Way" de Sid Vicious, y afuera el cielo se reservaba el peor chaparrón para el momento exacto de la salida: definitivamente era una noche complicada.

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