Era su confidente cuando ella estaba en una relación violenta, hasta que la enamoró

Señorita Heart
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16 de marzo de 2018  • 00:37

"Nos quieren unir, ¿qué les pasa? ¿no entienden que sólo somos amigos?", le dijo Florencia entre risas a Diego una tarde de otoño que los encontraba, como ya era costumbre, en línea para enfrentar los desafíos que The Last of Us -un videojuego de acción, aventura y supervivencia- les proponía. La realidad virtual se había convertido entonces en la vía de escape que Florencia encontró para soltar, de a poco y con mucho esfuerzo, el vínculo con una pareja violenta, que la maltrataba física y mentalmente. "Era una persona que me hundía cada vez más, de la que me había querido separar en diversas oportunidad y a la que, muchas veces, incluso por lástima, volvía. Pero siempre me arrastraba al mismo agujero de oscuridad y angustia", recuerda ella.

Fue en ese duro proceso que conoció a Diego. Al principio él era simplemente el usuario "Snake" pero con el correr de los meses el contacto que mantenían se fue haciendo cada vez más frecuente e íntimo. "Yo empecé a contarle mis problemas para dejar a ese hombre. Pero Diego nunca se entrometió. Sólo trataba de que yo entiendiera que merecía ser valorada y eso me dio la fuerza para ponerme firme y dar por terminada esa relación tormentosa", aclara Florencia.

Casi sin darse cuenta entiendieron que tenían muchas cosas en común: eran fanáticos de Los Simpsons y disfrutaban cantando canciones antiguas por el micrófono mientras jugaban. Él era de zona sur y ella del Oeste de la provincia de Buenos Aires. Dieron el paso siguiente -y casi obligatorio- en las relaciones modernas: se agregaron a Facebook. El flechazo para Florencia fue inmediato. "No podía decirle nada, éramos amigos y ya sabemos lo que pasa con esto. Cuando sos muy amigo de alguien no podés confundir los sentimientos porque el otro puede espantarse e irse". De modo que todo siguió su curso normal. Pero sucedió lo inevitable y cada vez se fueron uniendo más. "Él estaba lejos pero me escuchaba, me entendía y me aconsejaba mucho más que cualquier persona que pudiera tener a mi alrededor. Era mi sustento y yo el suyo", aclara ella.

Táctica y estrategia

Era tal el cariño que se tenían mutuamente que comenzaron a llamarse hermanos. "Yo sentía que me estaba confundiendo cada vez más, pero no quería arruinar la amistad. Era tanto lo que lo quería, que temía perderlo y no me podía permitir eso". Entonces Florencia juntó coraje y se propuso averiguar si el sentimiento era correspondido e ideó una estrategia un tanto peligrosa pero que iba a poner las cartas sobre la mesa. Le confesó a Diego que sentía algo por Sebastián, un amigo en común. Le contó todo y Diego le dio ánimo para decirle lo que sentía. Lo hizo. Pero tuvo como respuesta un "no" rotundo. Es más, Sebastián le insinuó que era hacia "Snake" donde tenía que dirigir su mirada.

"No puede ser, es mi mejor amigo. Además, si es verdad lo que me estás diciendo le debo haber roto el corazón porque intencionalmente le conté que vos me gustabas. Y él me dio valentía para avanzar", le explicó preocupada a Sebastián. Florencia estaba totalmente desconcertada, asustada y sin saber qué hacer. "Entonces me entró la duda. Quise buscar a mi amigo. Y no me contestó, desapareció del juego, de las redes, de Whatsapp y de cualquier lugar donde pudiera localizarlo. Lo último que supe de él fue a través de una publicación en Facebook donde le preguntaba a su difunto abuelo qué hacer. Y eso me daba muchísimas más dudas".

Pasaron diez días, pero Florencia sintió que había sido una eternidad. Finalmente Diego apareció con un "hola, acá estoy", en la bandeja de mensajes de Facebook y ella no dudó en recordarle que lo quería y que lo había extrañado muchísimo. "Me dijo que había estado muy enfermo y que no estaba ni para contestarme pero que me pedía disculpas". Ella le contó sobre su fracaso con Sebastián y le preguntó qué era lo que realmente pasaba. "¿Hay algo más entre nosotros que una amistad Diego?", le preguntó. Diego permaneció en silencio, sin escribir una sola palabra, hasta que finalmente redactó una extensa declaración.

"Me dijo que me quería muchísimo, que yo era muy especial para él, que nadie lo apoyaba como yo, que nadie lo hacía tan feliz, que jamás había sentido a alguien tan cerca estando tan lejos. Y que estaba profundamente enamorado de mí pero temía que yo no sintiera lo mismo y que precisamente ese había sido el motivo por el que se había ausentado durante esos días: lo había hecho pedazos con el tema de Sebastián". Entonces ella le contó su verdad y entusiasmada aclaró que ya no había ningún impedimento para no concretar un encuentro. ¡Es que todavía no se habían visto personalmente!

Acordaron encontrarse en Palermo. Estaban nerviosos pero felices. No sabían cómo romper el hielo hasta que finalmente ella tomó la iniciativa. "Le robé un beso, no aguanté, aún lo recuerdo. Estábamos sentados bajo un árbol en los bosques de Palermo, el me tenía abrazada, primero le di un beso en el cachete y luego en la boca. Se sintió tan rico, tan suave, con tanto amor". Y no se habían equivocado, eran el uno para el otro y fruto del amor formaron una familia y tuvieron a Regina, su soñada princesa. "Jamás me hubiera imaginado que algo tan chiquito se hiciera tan grande. Por suerte ambos tuvimos el impulso de seguir adelante con nuestros sentimientos. Sin saber lo felices que seríamos, fuimos capaces de arrojarnos de un puente a un abismo en el que no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Pero fue lo mejor que nos pudo haber pasado a ambos".

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