Albert Watson, uno de los fotógrafos más influyentes de todos los tiempos

Creador de imágenes memorables, el artista escocés habló con LA NACION revista sobre su trabajo para moda, publicidad y cine, por el lanzamiento de un libro de edición limitada que reúne su obra
Creador de imágenes memorables, el artista escocés habló con LA NACION revista sobre su trabajo para moda, publicidad y cine, por el lanzamiento de un libro de edición limitada que reúne su obra Crédito: Albert Watson/Gentileza Taschen
Francia Fernández
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18 de marzo de 2018  

Puede ser el rostro pensativo de Steve Jobs en la portada de una biografía o la pose desafiante de Uma Thurman con una espada en el afiche de Kill Bill. Albert Watson, uno de los fotógrafos más prominentes del mundo, busca crear imágenes memorables, que se fijan en la retina de quien las mira. "También busco simplicidad e intensidad. No siempre es fácil", le dice por teléfono a LA NACION revista, con un dejo de acento escocés, desde su estudio neoyorquino.

Nacido en Edimburgo, en 1942, Watson lleva 45 años haciendo gala de su versatilidad en el mundo editorial y comercial, con retratos de celebridades, fotografías de moda, desnudos, naturalezas muertas y paisajes; innumerables campañas publicitarias para marcas como Chanel, Gap, Levi's y Revlon, y un puñado de pósters para el cine (además de Kill Bill, Chicago, El código Da Vinci y Memorias de una geisha, entre otros). Sus fotos han ilustrado más de cien portadas de la revista Vogue y otras tantas de Rolling Stone. Y ha montado más de treinta exposiciones individuales con su obra (que es parte de las colecciones permanentes de la National Portrait Gallery de Londres y del Museo Metropolitano de Nueva York), a la par de dedicarse a proyectos personales y obtener reconocimientos como la Medalla del Centenario de la Royal Photographic Society, en 2010, por "su contribución a la ciencia fotográfica", o la Orden del Imperio Británico, de manos de la reina Isabel, en 2015.

Taschen acaba de lanzar el libro Kaos, "un caleidoscópico repaso" por la carrera de este hombre que, curiosamente, nació ciego de un ojo. "Para el promedio de las cámaras, los fotógrafos usamos un solo ojo, el izquierdo en mi caso, así que supongo que no ha habido mucha diferencia", dice al respecto. Por lo visto, ese ojo vale por dos... Como muestra, el famoso retrato de Alfred Hitchcock en el que sostiene a un ganso muerto por el pescuezo, que el fotógrafo tomó en 1973 para un especial de Navidad de Harper's Bazaar y quedó asociado estrechamente al maestro del suspenso.

Albert Watson fotografió a Michael Jackson para el álbum Invincible
Albert Watson fotografió a Michael Jackson para el álbum Invincible Crédito: Albert Watson/Gentileza Taschen

Con una edición limitada de 1200 copias firmadas por su autor, Kaos contiene fotos de celebridades como Jack Nicholson, Michael Jackson y Kayne West; así como la secuencia de una dominatrix en Las Vegas, y una toma que Watson le hizo al traje del astronauta Neil Armstrong, e incluye una serie de polaroids inéditas provenientes de sus archivos personales. "Siempre es agradable que salgan recopilaciones con mi trabajo, porque son como fragmentos de lo que hago. Quedé muy contento con los resultados de este libro", señala. Paralelamente, una selección de imágenes de Kaos se exhibió en la A. Galerie de París.

Hijo de un boxeador profesional y de una peluquera, Watson se crio hojeando lo que cayera en sus manos. Con el tiempo se hizo coleccionista de libros de fotos. Y las imágenes que capturaron fotógrafos como Brassaï, André Kertész, Aleksandr Ródchenko y August Sander se clavaron en su corazón. Su primer contacto en directo con una cámara fue a los 15 años, a través de su padre, que tenía una Brownie, una máquina económica que fabricaba Eastman Kodak. Pero como su sueño era ser profesor de arte, cuando terminó la secundaria se matriculó en bellas artes y diseño en la Duncan of Jordanstone College, de Dundee. "Luego, a los 21, me enamoré de la fotografía y ya no hubo vuelta atrás", recuerda quien, tras tener clases de foto en el último año de carrera, también estudió cine en el Royal Arts de Londres.

La artista, fotógrafa y directora de cine Cindy Sherman retratada en Nueva York, en 1994
La artista, fotógrafa y directora de cine Cindy Sherman retratada en Nueva York, en 1994 Crédito: Albert Watson/Gentileza Taschen

Después de varios años en las aulas universitarias, el destino lo llevó al otro lado del mundo, por un trabajo que le ofrecieron a su mujer, Elizabeth, una profesora de primaria, en Los Ángeles. Ahí, mientras ella daba clases, Watson se colgaba al cuello una cámara que ella le había regalado para un cumpleaños y disparaba con entusiasmo.

Había algo diferente en su capacidad para componer y combinar arte, diseño y foto; meticulosidad y técnica. Lo detectó el director de Arte de Max Factor, quien luego de ver su trabajo le ofreció una sesión fotográfica y le compró dos fotografías, en 1973. Entonces vino el encuentro con Hitchcock, que cambiaría la vida de Watson para siempre, pues le dio confianza en el futuro: "Si puedo hacer esto, puedo hacer cualquier cosa", se dijo al terminar de tomar las fotos. Watson había llegado a la cita con un ganso de cinco kilos y medio. "La idea era fotografiar a Hitchcock con el ganso en un plato, para una receta que él iba a recomendar, porque además de un director inigualable era un gran cocinero. Pero el concepto cambió. Yo estaba muy nervioso. Era la primera vez que retrataba a una celebridad. Y Hitchcock era realmente famoso. Como todo el mundo, yo admiraba sus películas... Él se dio cuenta de mi nerviosismo y me ayudó mucho. Fue muy juguetón y simpático, y posó agarrando al ganso muerto. Tuve mucha suerte con esa foto. En realidad, tuve suerte todo ese año: 1973 fue un año afortunado", rememora el fotógrafo.

La foto del traje espacial de Neil Armstrong está valuada en 15.000 dólares
La foto del traje espacial de Neil Armstrong está valuada en 15.000 dólares Crédito: Albert Watson/Gentileza Taschen

Desde entonces, aunque ha retratado a otras personalidades: Andy Warhol; B.B. King, David Bowie, Mick Jagger, Johnny Depp, Clint Eastwood, Sean Penn, y Mike Tyson, entre ellos, fue Hitchcock quien más lo impactó. "Ha sido el personaje más divertido", asegura. Otro hito que rescata es la boda real del príncipe Andrés y Sarah Ferguson, en 1986, a la que asistieron más de 500 invitados. "Hasta ese momento, era difícil impresionar a mis parientes en Escocia", bromea, a propósito.

ARTISTAS, DIRECTORES, MODELOS

En 1999, trabajó con Michael Jackson durante dos días, en Nueva York, para su álbum Invincible, que se lanzó en 2001 y fue uno de los discos más vendidos de ese año, si bien recibió críticas mixtas. En las fotografías, el cantante aparece "multiplicado", mientras despliega diferentes pasos de baile. "Lo conocí en un hotel. Me pareció sumamente encantador y para nada extraño, como se decía por ahí", comenta Watson. "Él me llamaba maestro (lo dice en español). Fue un placer fotografiarlo. Además, como él estaba en movimiento, bailando, eso hacía todo más ameno", agrega. Cuando murió, en 2009, el fotógrafo quedó en shock, al igual que sus fans alrededor del mundo, "porque era un artista extraordinario, con un carisma poderoso que, seguramente, habría seguido haciendo cosas por años y años. Fue muy agradable trabajar con él, aunque había cierta tristeza en su interior. No quiero decir que era una persona triste, sino que había algo triste en él, entonces".

El emblemático retrato de Steve Jobs (2006)
El emblemático retrato de Steve Jobs (2006) Crédito: Albert Watson/Gentileza Taschen

Watson, uno de los 20 fotógrafos más influyentes de todos los tiempos, según la revista especializada Photo District News (PDN), junto con Richard Avedon e Irving Penn, ambos artistas que triunfaron comercialmente igual que él y a los que, por supuesto, admira, suele tomar sus retratos con una cámara 4x5. Para Watson, lo primero es la luz. En realidad, más allá de los aspectos técnicos, dice él, "la mejor herramienta que tenés como fotógrafo es cómo te comunicás con la gente". Hasta ahora, esta actitud le ha dado resultados, con una excepción: el rocanrolero Chuck Berry, que murió el año pasado. "Era difícil de fotografiar. Un tarado absoluto. No importa lo que uno hiciera. Era grosero", ha contado más de una vez.

Menos accidentada, aunque "salvaje", fue su experiencia con Mick Jagger para una portada de la Rolling Stone, de 1992, con una fotografía de doble exposición (composición de dos imágenes que se superponen y forman una tercera) del rostro del cantante con el de un leopardo (real), que se convirtió en icónica, La sesión incluía unas tomas dentro de un auto. Como el leopardo (real) se abalanzaba sobre Jagger todo el tiempo, tuvieron que poner un vidrio especial que lo mantuviera a distancia. Fue entonces que Watson probó hacerles fotos a Jagger y al animal por separado, para entrecruzarlas después. No pensó que ambas caras iban a fusionarse tan bien y, sin embargo, así fue. De paso, el Jagger-leopardo es una de las imágenes más atrapantes del líder de los Rolling Stones.

Jack Nicholson bajo nieve, en Aspen, Colorado (1981)
Jack Nicholson bajo nieve, en Aspen, Colorado (1981) Crédito: Albert Watson/Gentileza Taschen

"Una imagen tiene una calidad y un peso. Siempre trabajo en cómo hacerla más creativa, más interesante", sostiene Watson, quien resume sus obras como una combinación entre el diseño gráfico, el cine y su pasión por la fotografía. "Un ejemplo clásico es Monkey with a gun (mono con un arma, 1992), donde la gráfica se compagina con un concepto: el lenguaje es puntual y a la vez se mueve desde lo gráfico a lo cinematográfico, con retratos que simbolizan ideas de deseo, poder, etcétera". En sus imágenes, continúa, "también están las bellas artes, porque siempre estuve rodeado de arte, dibujo, escultura, son la base de mi carrera".

El hecho de haber visto muchas películas ha sido vital en su trabajo, que, anteriormente, reunió en libros como Cyclops (en referencia al dios griego de un solo ojo y a sí mismo, 1994) y UFO: Unified Fashion Objectives (2010). "Los grandes directores, obviamente, son una influencia: además de Hitchcock, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, David Lynch, a quienes he fotografiado", enumera. "Los directores suelen ser buenos fotógrafos, saben encuadrar, crear atmósfera. Algo que, por supuesto, está relacionado con la fotografía".

Entre sus fotos más apreciadas se cuenta una de Kate Moss, en que ella posa acurrucada y desnuda mirando hacia el horizonte, a los 18 años. Se vendió por $25 mil dólares en una subasta de la casa londinense Bonhams, en 2011. La sesión tuvo lugar en Marruecos, en 1993, para la portada alemana de Vogue, el día del cumpleaños de la hoy supermodelo. Según Watson, "lo maravilloso de Kate es que posee un instinto por la cámara que, extrañamente, muchos actores no tienen. Se sienten incómodos frente a una máquina de fotos, porque los están fotografiando a ellos. En cambio, cuando actúan, hacen de alguien más".

El libro Kaos, un repaso de su carrera
El libro Kaos, un repaso de su carrera Crédito: Albert Watson/Gentileza Taschen

Por lo visto, Watson está acostumbrado a que muchos artistas se paren delante de la cámara sin mucho más que la idea de posar. No era el caso del cantante David Bowie, a quien retrató más de una vez. "Él era fantástico, un tipo listo y creativo, que se involucraba en las propuestas fotográficas", subraya. Jack Nicholson también ha hecho lo suyo: "Es como si una lucecita se encendiera en su cerebro cuando pisa un set". En una ocasión, Watson planeaba fotografiarlo con tomas múltiples frente a un espejo. El actor llegó con un cigarro en su mano y le dijo: "Puedo hacer aros de humo". Y su iniciativa prendió.

"Hay que estar consciente, alerta a lo que pasa. Siempre va a ocurrir algo inesperado, por más que uno haya planificado las cosas", afirma Watson, a quien no le gusta que lo encasillen como fotógrafo de retratos o de modas. ¿Te definirías como artista, entonces? "Eso espero. Mi trabajo consiste en hacer cosas artísticas, potentes. Pienso que cada toma tiene que ser fabulosa", responde. Según él, "uno se vuelve mejor fotógrafo en la medida que trabaja, y yo siempre he estado trabajando".

En estos días, este artista está ocupado con un proyecto teatral, una campaña publicitaria para Alexander Wang y un trabajo con Iman, la viuda de Bowie. En el último tiempo también ha retratado a gente del hip-hop y al bailarín ucraniano Sergei Polunin. Y pronto hará unas tomas de la bailarina estadounidense Misty Copeland. "Todo el tiempo hay alguien más que a uno le gustaría fotografiar", asegura.

Por las dudas, siempre va con una cámara en el bolsillo.

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