0

Sarah Vaughan: "Vi lo suficiente para saber que el poder tiene la capacidad de corromper"

Sarah Vaughan, periodista y escritora británica, publicó el libro
Sarah Vaughan, periodista y escritora británica, publicó el libro Crédito: Gentileza Random Penguin House
Silvina Premat
0
17 de marzo de 2018  • 00:17

"Todos arreglamos la verdad, de vez en cuando. Mira lo que hacemos en el gobierno, manipulando estadísticas, dando a las cosas un giro positivo, omitiendo cifras que podrían socavar nuestros argumentos y yendo un paso más allá. Fíjate en lo que hacemos con los presupuestos, toda esa doble contabilidad.". Así se expresa uno de los protagonistas de Anatomía de un escándalo, un thriller psicológico centrado en el tema del abuso sexual y la manipulación de la verdad publicado en Inglaterra casi un año antes de la explosión del fenómeno #MeToo. James Whitehouse, el personaje en cuestión, es un alto funcionario del gobierno británico, amigo y mano derecha del primer ministro, que es llevado a un juicio en el que el jurado debe decidir entre su la palabra y la de una mujer.

Tras la difusión de emblemáticos casos de abuso a nivel internacional la novela, escrita por la periodista inglesa Sarah Vaughan, la novela fue vendida a una veintena de editoriales y será traducida a 22 idiomas. Al país llegó vía Roca, sello del grupo Penguin Random House, a principios de mes.

Sarah Vaughan, periodista y escritora británica, publicó el libro
Sarah Vaughan, periodista y escritora británica, publicó el libro Crédito: Gentileza Random Penguin House

La autora es homónima de la famosa cantante de jazz por pura coincidencia. Su nombre real es Sarah y Vaughan es el apellido de su esposo que ella se resistió usar al inicio de su matrimonio. Como periodista era conocida como Sarah Hall. "Comencé a usar Vaughan cuando tuve mi primer bebé y noté que los funcionarios de aduana que inspeccionaban mi pasaporte dudaban si fuera realmente mi hija", contó en una entrevista vía correo electrónico con LA NACION. "Ahora desearía haber elegido otro nombre porque al buscar en Amazon aparece la cantante de jazz y, además, la letra "V", ¡se encuentra al final de las estanterías en las librerías!", agregó quien trabajó en The Guardian durante once años, hasta 2008, casi tres de ellos como corresponsal desde Westminster, y luego fue colaboradora de revistas femeninas. En 2012, cuando cumplió 40, su segundo hijo comenzó la escuela y ella se puso a escribir ficción.

-Como periodista, ¿le tocó cubrir casos de abusos de poder, violencia sexual o corrupción política?

-Corrupción política no, aunque sí cubrí una historia de una figura política de mucha trayectoria que mentía acerca de haber tenido un amorío, lo cual fue una inspiración directa para Anatomía de un escándalo. También cubrí otro caso que involucró al por entonces Ministro del Interior, quien intentó acelerar la aprobación de la visa para su ex-amante que había trabajado como niñera en su casa. Cubrí dos casos de asesinato y secuestro infantil de mucha notoriedad y el caso de un disk jockey que había abusado de varios adolescentes a su cuidado. Vi lo suficiente como para saber que el poder tiene la capacidad de corromper, ya sea sexualmente, en el caso del disk jockey, o de una manera más insidiosa, con políticos arrogantes que creen que sus puntos de vista, su verdad, es lo único que importa.

-¿Qué tanto cree que la ayudó su experiencia periodística para crear una trama como la de Anatomía de un escándalo?

-Creo que no podría haber escrito esta novela sin haber trabajado como corresponsal y en el Parlamento. El hecho de cubrir procesos judiciales me enseñó lo dramático que puede ser un juicio, la forma en que se visten los abogados y la manera en la que se dirigen a los adversarios en las audiencias, en las cuales se objeta el relato de los testigos y sus respuestas pueden generar suspenso y dar giros, muy parecido a lo que sucede cuando una trama es excelente. Mi experiencia en Westminster hizo que el escenario y los personajes fueran mucho más realistas. Pude observar a políticos carismáticos, poderosos, y a veces arrogantes, y cavilar sobre la psicología de estos hombres: ¿cómo sería no tener nunca baja autoestima y creer que tu opinión es siempre la correcta? No podría haber creado a James Whitehouse sin haber visto de cerca cómo actúan los parlamentarios, ni podría haber descrito el escenario de la novela (el Parlamento y el Tribunal Penal Central de Inglaterra y Gales [Old Bailey]) sin haber trabajado en ambos entornos.

La tapa de la novela que es novedad de este mes en español
La tapa de la novela que es novedad de este mes en español

-¿Es verdad que la trama del libro es fruto de un sueño?

-Sí, la idea se originó en un sueño que tuve.

-Para entonces, ¿estaba pensando escribir una novela sobre esta temática?

-No, pero el sueño fue tan intenso y la composición de la historia tan clara, que no podía dejar de escribirla. Había estado leyendo sobre un futbolista que había apelado una sentencia de violación y me perturbó la forma en la que en algunos diarios se juzgaba a la joven involucrada en el caso. Comencé a imaginarme cómo se sentiría una víctima que denunció haber sido violada. ¿Cuán horrible sería juntar fuerzas, acudir a la policía, enfrentar un juicio, y al momento de testificar descubrir que tu relato es puesto en duda y así es trasmitido por el diario a cargo de ampliar la información relacionada con las preguntas del abogado defensor en el tribunal? Debatí el caso con dos amigas y esa noche fue que tuve el sueño. Le sugerí la idea a la editorial con la que estaba trabajando en ese momento, noviembre de 2013, pero como yo estaba escribiendo ficción para mujeres, creyeron que era un salto demasiado grande. Por eso tuve que esperar hasta fines de 2015, principios de 2016 para comenzar. Las fechas me resultaron convenientes ya que vendimos el libro a fines de septiembre de 2016, un año antes de las acusaciones contra Harvey Weinstein.

-Además del abuso de poder y la violencia sexual, la historia aborda temas muy actuales como la corrupción de la política y la discusión sobre qué es la verdad. ¿Son temas distintos o diferentes aspectos de una misma realidad (como las caras de un diamante)?

-Como bien decís, creo que son facetas de un mismo tema, básicamente los derechos que se adjudican los hombres. En un momento, James Whitehouse dice: "Yo dije la verdad, o la verdad como yo la vi". En lo que a él respecta, la suya es la única verdad que importa. La confianza extrema en sí mismo es tal que él cree poder moldear la historia en la forma en que le convenga (y tener relaciones sexuales con una mujer porque es tan narcisista que no puede comprender el hecho de que quizás ella no desee lo mismo en ese momento). Creo que eso también lo lleva a pensar que podrá "salirse con la suya", como lo hicieron con Tom (otro de los personajes) en el pasado. Sus comportamientos no han sido realmente objetados durante su privilegiada niñez, adolescencia y adultez temprana, por lo que se siente confiado en que su conducta tampoco lo será el resto de la vida.

-A mi entender la novela busca poner al lector en los zapatos de cada personaje más que llevarlo a tomar partido por una u otra posición frente a la falta de justicia o el abuso de poder. ¿Cuál fue su intención al escribirla?

-Escribí deliberadamente esta novela considerando distintos puntos de vista, los de los distintos personajes, porque cada uno tiene una percepción distinta de la verdad. Si bien los lectores viven la perspectiva de cada personaje, quiero que vean las cosas desde su punto de vista. También me imaginé a los lectores como miembros del jurado, con la responsabilidad de tener que evaluar lo que piensan de cada personaje a medida que avanza el juicio. Es difícil abordar estos temas sin anticipar lo que sucede en la novela, pero definitivamente quería que los lectores llegaran a tomar una decisión clara acerca de la culpabilidad o no de James durante la evolución de la novela. Sin dudas, al comienzo del juicio y durante su desarrollo, quería crear esa complejidad.

-El fenómeno #Metoo, que se desató a poco de ser publicado el libro, trascendió fronteras como una mancha de aceite. ¿Percibe un resquebrajamiento global de situaciones históricas de opresión del varón hacia la mujer?

-Con respecto a #MeToo, tengo la esperanza de que hayamos alcanzado un punto de inflexión cultural y que, independientemente del tiempo que nos lleve abordar este tema y modificar nuestras percepciones al respecto, ya será imposible dar marcha atrás. Nos encontramos en una situación en la que debemos reconocer que el acoso sexual, como mínimo, y las conductas sexuales inapropiadas para muchas personas, son parte de la experiencia de ser mujer. Creo que el hecho de que "Anatomía de un escándalo" haya sido vendida a 22 editoriales, y que será traducida a 21 idiomas, demuestra la fuerte resonancia internacional de este tema. Definitivamente, es lo que parece estar sucediendo en Europa, los Estados Unidos y Australasia.

-¿Está escribiendo la continuación de Anatomía de un escándalo?

-No, aunque varios lectores y entrevistadores en España me lo han pedido. Estoy finalizando otra novela que será publicada por Roca, sobre la maternidad y la responsabilidad, y en la que se le solicita a un pediatra que emita un juicio sobre una madre y su hijo. Pero estoy muy interesada en escribir una secuela de "Anatomía de un escándalo". Todavía queda mucho por analizar y explorar.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.