Una misma raíz que une a los extremos del continente

Se mantienen las costumbres del cowboy
Se mantienen las costumbres del cowboy Fuente: Reuters
Susana Boragno
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17 de marzo de 2018  

Tanto al gaucho como al cow-boy se los asocia con el caballo y con las destrezas especializadas en el pastoreo con el ganado. Se originaron en el rancho ganadero ibérico trasladado a América por los españoles en el proceso de conquista y colonización. El gaucho, el llanero, el charro, los guasos, el vaquero, el cow-boy tienen las mismas raíces de aprendizaje. Los españoles trajeron el ganado andaluz y un sistema social que operaba de acuerdo con un conjunto de reglas internas que se transformaron en costumbres: distribución y posesión de las tierras en suertes, estancias; tecnología ganadera tal como marcar ganado para indicar posesión donde el trabajador principal era el gaucho, el vaquero. Instrumentos como el lazo, llamado en España reata, que pasó al inglés como lariat. En América del Norte la práctica de marcar ganado se denominaba mavericking.

El gaucho cuenta en su memoria antepasados indígenas mezclados con los españoles. Se lo conoció como un hombre callado, solitario, que divagaba por la llanura pampeana, que no reconocía ley, autoridad ni patrón. Se apegó a un caballo veloz y a la caza del ganado cimarrón que le dio sustento y alimentación. Manejó con destreza el lazo, las boleadoras, el cuchillo, el desjarreteador. Diestro en la salazón de carnes y preparación de cueros. Cabalgó leguas y leguas en soledad atento a los peligros. Su figura lo enmarca con el poncho, el pañuelo, espuelas, sombrero de ala ancha, estribos, monturas, rastras y facones. Cuando apareció el alambrado, cortó su libertad

Los frailes franciscanos españoles trajeron a sus misiones del norte unos rebaños de ganado doméstico, los cuernilargos ( longhorn). Tras la rápida multiplicación y su creciente importancia económica, más el aprendizaje de los nativos del lugar a cabalgar y manejar el ganado en los ranchos mexicanos, nació el cowboy o vaquero. El nombre de vaquero pasó al inglés deformado del buckaroo (búcaro) a cowboy. Se habían desarrollado en México y especialmente en Texas. En sus comienzos el rancho no tenía límites definidos. Los animales se dispersaban y se hacían montaraces. Era difícil cuidarlos por su instinto migratorio. Existen relatos de los crudos días de traslado de animales, rescatándolos del lodo, evitando que se ahoguen al cruzar los ríos. Hacían uso del rifle con comodidad. Impartían su propia justicia, sentían que tenían derecho de defender su honor con una pistola. Por estar tanto tiempo fuera de casa, no eran frecuentes los matrimonios. La introducción del alambre espinoso y su uso para alambrar significó la multiplicación del ganado sin el peligro de la interferencia de razas vagabundas.

Su influencia mayor se dio después de la Guerra de Secesión (1861/5). Quedaba un camino libre para ocupar nuevas tierras hacia el oeste. No se conocían la actividad vaquera del far-west ni el potencial económico de las praderas. Por la política expansionista, buena parte del territorio mexicano había pasado a manos de Estados Unidos. Se formaron corporaciones, grandes asociaciones de ganaderos, que compraron vastas extensiones, ocuparon los ranchos e impusieron nuevas reglas. Decidieron atacar y matar a los indios que obstaculizaban sus empresas. Los más guerreros y belicosos fueron Toro Sentado (sioux) y el apache Jerónimo. Impusieron nuevos métodos de trabajo y surgieron muchos conflictos. Texas, que en comanche significa amigo, se vio invadida. Ahora, los cowboys eran los encargados de arriar el ganado a las estaciones de ferrocarril fundamentalmente de Kansas y Missouri para transportarlos a los frigoríficos de Chicago. Los agricultores ahuyentaban a los animales a punta de rifle para que no aplastaran sus cosechas. El ferrocarril creció súbitamente y hacia 1890 los cowboys dejaron de ser imprescindibles. También había finalizado la conquista del oeste, de la cual habían sido protagonistas trascendentes. Eran el arquetipo del hombre audaz que gracias a cuyo trabajo el Lejano Oeste se había integrado económica, política y culturalmente al resto del país. Y quedaron como una figura heroica, como una estrella.

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