0

El PJ no kirchnerista ya trabaja para un posible ballottage con Macri

Laura Serra
Laura Serra LA NACION
0
15 de marzo de 2018  • 23:50

Días atrás, un afilado operador del oficialismo se sentó frente a Mauricio Macri, tomó papel y birome y le explicó, con gráficos y cálculos, por qué es plausible que el peronismo no kirchnerista le dispute la presidencia de la Nación si Cambiemos no gana en la primera vuelta electoral e, indefectiblemente, se convoque a un ballottage en 2019.

En el peronismo, gobernadores, legisladores y dirigentes hacen cálculos similares y pusieron manos a la obra. Su primer objetivo es entronizar un candidato presidencial de unidad, dueño de un perfil moderado, capaz de alcanzar el segundo puesto en las elecciones. No se ilusionan con ganar; salvo una catástrofe en la economía (que por el momento no se avizora, dicen), son conscientes de que Cambiemos es el favorito. Pero sí creen que Macri, de postularse a su reelección, tal vez no logre ganar en primera vuelta: para ello necesitaría superar el 45% de los votos o bien obtener el 40% con una diferencia de más de diez puntos sobre el segundo candidato.

El peronismo se entusiasma ante este eventual escenario. Y aventura que, en una posible segunda vuelta, los votos del kirchnerismo (que mantendría un núcleo duro del 15% de votantes) inclinen la balanza en su favor. Difícilmente el kirchnerismo apoye a Cambiemos, razonan.

Este panorama aparece hoy lejano y quimérico. El PJ atraviesa una crisis estructural y no ofrece por ahora un candidato lo suficientemente sólido que unifique las distintas corrientes internas. Esa es la principal ventaja de la que hoy goza el oficialismo. Pero los peronistas miden con atención ciertos factores que, a su juicio, podrían dar vuelta la taba. En primer lugar, la economía. "Los principales perjudicados por el gradualismo económico son los ciudadanos de clase media cascoteados por el alza de las tarifas, la inflación y la pérdida de empleo. Son votantes que eligieron a Macri con la expectativa de mejorar en su situación y castigar la corrupción kirchnerista", analizan.

Esos votantes "desencantados" ya se evidencian en las encuestas, dicen los peronistas. "La peor noticia para el Gobierno no es la caída en la imagen del Presidente; es la caída en las expectativas a futuro", sostienen. El peronismo no kirchnerista se cree capaz de captar a aquel votante desencantado.

Segundo: para 2019 se habrá acabado el libreto del oficialismo de confrontar con la pesada herencia. La polarización con el kirchnerismo, tan redituable para Cambiemos en las elecciones de 2015 y 2017, se habrá desgastado como instrumento electoral en 2019, sostienen los peronistas. "El Gobierno va a tener que confrontar con sus propios resultados de dos años de gestión", sostienen.

En el ala política del oficialismo señalan lo mismo. "La 'ancha avenida del medio' entre Cambiemos y el kirchnerismo, que sin éxito quiso instalar Sergio Massa en las dos elecciones anteriores, es perfectamente plausible en 2019", advierten algunos oficialistas. "Si se cae la polarización, votantes desencantados de uno y otro extremo confluirían hacia el centro. Si el PJ no kirchnerista logra articularse en un único frente electoral, exhibe un perfil moderado y de centro, tiene perfectas chances de llegar a una segunda vuelta. Y ni qué hablar si sus candidatos compiten en una primaria, por ejemplo, entre Massa y Juan Manuel Urtubey. Eso potenciaría mucho al espacio", se inquietan.

El peronismo puso su maquinaria a trabajar. Sergio Massa y Miguel Pichetto, el mandamás del peronismo en el Senado, trabajan codo a codo en una agenda económica común. Massa mantuvo anteayer una reunión de más de cuatro horas con el exministro kirchnerista Florencio Randazzo; limaron asperezas y acordaron trabajar por la unidad. Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta, levanta su perfil y se entusiasma con las últimas encuestas: según Synopsis, es quien se ubica a menos distancia (8,7puntos) de Macri en un eventual ballottage.

En Cambiemos hay quienes miran este panorama con preocupación, aunque no con alarma (todavía). Ante un escenario de elecciones desdobladas en la mayoría de las provincias a lo largo de 2019, desde el radicalismo urgen a sus socios de Pro a articular una estrategia que asegure, por lo pronto, triunfos en las gobernaciones de Córdoba y en Santa Fe, hoy en manos opositoras. "Hay que llegar a la primera vuelta presidencial lo más armados posible", sostienen. Otros proponen que el Gobierno aplique la regla más elemental: hacer política. "Hay que cooptar a gobernadores peronistas, seducirlos, llevarlos a nuestro terreno. Es clave quebrar ese frente que ahora se quiere articular", insisten.

Por de pronto, la reacción del Gobierno se evidenció con el operativo mediático de reelección de Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, las principales espadas de Cambiemos. "Eso está muy bien, pero hay que ser realistas: esta vez no va a alcanzar sólo con el 'timbreo'", advierten cerca del Presidente.

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.