Vivir con arte: una casa modernista con detalles artesanales y cuadros coloridos

16 de marzo de 2018  

"No sé si es la influencia de mi padre arquitecto o cierta nostalgia por una calidad de construcción que asocio con el pasado, pero siempre quise una casa racionalista", cuenta Torcuato, el dueño de casa. Con esa premisa se contactó con el estudio McCormack Asociados, que en aquel entonces (hace casi una década) todavía no había firmado el emblemático edificio Los Molinos.

El arquitecto a cargo de proyectar esta vivienda para una pareja con dos hijos chicos fue Sebastián Balbuena, que recibió encantado la propuesta. Trazó una construcción con tintes lecorbusieranos, donde priman la materialidad, la simplicidad en las formas y la funcionalidad como ley primera.

La combinación con el diseño de muebles que realizó Martín Larraburu (a cargo en esa época de la icónica Urano Design) dio como resultado un hogar con encanto atemporal.

Como techo para cubrir su auto, el dueño de casa eligió velas de barco tensadas. Crédito: Magalí Saberian

El carácter de la fachada está dado por los canteros de hormigón, las aberturas tipo claraboya y el camino de piedra 'París' circular, con un apoyo lúdico sobre el césped de grama 'Tifway'. Ese camino desemboca en un gran portón de bloques de madera de paraíso con detalles laqueados, diseñado por Martín Larraburu.

Mi idea no era hacer una casa moderna con algún guiño de estilo, sino realmente recrear el espíritu de la construcción racionalista
Torcuato

"La casa se hizo con doble muro de ladrillo, con cámara en el medio. Para los pisos elegimos piedra 'París', bien años 40. La licencia moderna está en las aberturas, que son de aluminio pulido".

Diseño del dueño de casa, la lámpara sobre la mesa del comedor se realizó con una plancha de hierro doblada sostenida por cables tensores. Crédito: Magalí Saberian

En el living, sofá en 'L' (Urano Design) con manta tejida gris (Arredo) y almohadones en dos tonos (cada uno, Landmark), alfombra de lana natural (Elementos Argentinos) y sillones antiguos comprados por los dueños de casa en un anticuario de Don Torcuato.

La mesa baja con tapa de mármol fue diseñada a medida. Sobre ella, florero y jarrón de cerámica (todo de Landmark). Crédito: Magalí Saberian

Sobre la mesa redonda vintage, junto al sillón, lámpara plateada original de los años 40, reloj de arena de cristal (Landmark) y botella de vidrio (Arredo) con flores. Para tamizar la luz, cortinas americanas (Riel Americano).

Fiel al estilo racionalista, la doble altura no es vidriada sino de material. En el centro, una obra de Carlos Páez Vilaró. Del lado opuesto, un panel de madera pintada remata el comedor con una trama geométrica, y oculta, al dorso, una biblioteca. Crédito: Magalí Saberian
Con nicho para las botellas y soporte para copas oculto en el interior, la barra lateral laqueda en terracota -diseño de Martín Larraburu- no dejó ningún detalle librado al azar. Crédito: Magalí Saberian

El juego de comedor, en madera maciza, también es diseño de Martín Larraburu. Sobre la mesa, jarrones de vidrio ámbar (Landmark). Para imprimirle color al espacio, el dueño de casa eligió dos obras de Daniel Stroomer: CL 13 y Untitled Lines (todo de Diderot.Art).

Las paredes estuvieron en blanco hasta el año pasado, que conocí a Diderot. Art. Con ellos desmitifiqué un poco el halo inaccesible del arte y me animé con unas obras contemporáneas
Torcuato

La pieza de Stroomer (Diderot.Art) fue un autorregalo del dueño de casa para el día del padre: la inicial de su apellido, que exhibe cual escudo familiar en clave moderna. Crédito: Magalí Saberian

El corazón de la cocina es una práctica isla central con mesada de mármol (Mármoles Antón), horno (TSH) y bacha circular, acompañada por sillas altas de madera con respaldo (Urano Design) y una campana de acero inoxidable (TSH).

"La forma circular de las ventanas tipo claraboya está replicada en la puerta de la cocina y en la bacha: detalles que tal vez ni se perciben, pero para un minucioso como yo son la gloria". Crédito: Magalí Saberian

Junto a la puerta pivotante con recortes de vidrio, un mueble de madera completa el espacio de guardado (Urano Design).

En el sector del comedor, sillas blancas y mesa de madera maciza (Urano Design), con mantel de lino rosa, cuencos a rayas (todo de Blanc Buenos Aires), fanal y florero de vidrio (todo de Arredo). Crédito: Magalí Saberian

"La galería está ubicada sobre el lateral de la casa para dejar libre la vista al jardín desde el living y el comedor. Con un cerramiento vidriado y plegable (Habital Design), este espacio se aprovecha todo el año".

A pedido del dueño, los paneles de vidrio se cortaron angostos, para ocupar el mínimo espacio posible cuando están plegados. Crédito: Magalí Saberian

En el estar, mesa baja de madera, sofá a tono (todo de Urano Design), cama heredada de una abuela y bancos con corderitos comprados en una ruta cordobesa. Una colorida alfombra de lana (Elementos Argentinos), almohadones de lino en tonos pastel y una manta tejida (Blanc Buenos Aires) suman calidez al espacio.

Las ligustrinas que se ven a través de los paneles de vidrio se plantaron antes de empezar a construir la casa. Cuando se mudaron, el perímetro ya estaba cubierto de verde.

Sobre la cama, un panel corredizo de placas de madera pintadas que se luce casi como un cuadro y sirve de persiana para las claraboyas. Funcionalidad y diseño en un solo movimiento. Crédito: Magalí Saberian

La cama blanca laqueada, con funda nórdica, manta, almohadones en tonos pastel (Arredo) y respaldar que incorpora las dos mesas de luz, es un diseño de Martín Larraburu. A los pies, un taburete con corderito, también comprado en Córdoba.

A la derecha, sobre la mesada de mármol, jarrón con ramas y flores (Otra Sudestada Flores). Crédito: Magalí Saberian

En el antebaño, al igual que en la cocina, se eligió una bacha redonda para replicar la forma de las claraboyas.

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