Cómo es ‘Edha’, la primera ficción argentina de Netflix

Juana Viale es Edha, una famosa diseñadora que no se mete en las profundidades del negocio textil
Juana Viale es Edha, una famosa diseñadora que no se mete en las profundidades del negocio textil Crédito: Fabián Trapanese/Netflix
Con Juana Viale en otro personaje glacial, la serie revuelve el mundo oscuro de la industria textil y los brillos de las pasarelas, entre el thriller y el melodrama
Gabriel Orqueda
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16 de marzo de 2018  • 09:56

Es la primera producción argentina de Netflix y está dirigida por Daniel Burman, uno de los autores emblema de la generación del Nuevo Cine Argentino ( El abrazo partido, Dos hermanos). Las primeras líneas de la ficha técnica de Edha son, en sí mismas, una gran carta de presentación y la promesa implícita de una serie nacional libre de los forcejeos del rating, con ambiciones creativas y presupuesto para concretarlas. Más allá de sus considerables valores de producción, los tres primeros capítulos sientan las bases de una historia “ambientada en el mundo de la moda” caminando sin sorpresas por el borde entre el thriller y el melodrama.

Dividida entre el lustre de los edificios de la city porteña y el blanco corroído de los monoblocks de los barrios bajos, la Buenos Aires registrada en tomas aéreas es tan fría como la protagonista de la serie. Edha, interpretada por Juana Viale, es una famosa diseñadora que divide su tiempo entre su absorbente trabajo y su rol de madre soltera de una adolescente (Delfina Cháves). Desde su atelier, ella se encarga con obsesión de que hasta la última costura de sus prendas quede perfecta, pero se desentiende de las oscuridades de la cadena de producción y los negocios. Para eso está su socio y padre, Lorenzo Abadi (Osmar Núñez), que tiene a un taller clandestino trabajando a doble turno y en pésimas condiciones, hasta que mueren todos los trabajadores en un incendio. Todo indica que cuando el fiscal que investiga del caso (Daniel Hendler) descubra el vínculo con del taller con la marca, Edha podrá alegar desconocimiento del mecanismo criminal de explotación que sostenía su empresa. ¿Es suficiente para decir que no tenía responsabilidad en el asunto? ¿Se atreverá la serie a no absolverla?

Edha es otro personaje tieso y glacial más para Viale, que venía de hacer de una periodista con pocas pulgas en Estocolmo, identidad perdida, otra serie que llegó a Netflix. Presenciar el suicidio de una amiga de toda la vida, reencontrarse después de años con el padre de su hija, atropellar a una persona en un accidente... no hay nada que parezca mover del eje a Edha ¿O es la interpretación de Viale? Cuando se cruza con el buscavidas Teo (el catalán Andrés Velencoso), que en realidad planificó el choque con su moto para activar su plan de venganza por la muerte de su hermano -un capataz que murió en el incendio-, la serie entra de lleno en el terreno telenovelesco. En cuestión de horas, él pasará a convertirse en el modelo estrella de la marca y comenzará un romance con la protagonista que complicará sus planes de venganza.

La serie sale de sus grises y colores muteados para las secuencias de pasarela, saturadas con brillo de posproducción, que poco contribuye a poder apreciar los diseños de Jessica Trosman, que creó una línea para la serie, y de Martín Churba, que se encargó de los diseños de la némesis de Edha, Paloma (Julieta Zylberberg). Además de esta clase de esfuerzos, Edha parece querer buscar que “el mundo de la moda” sea algo más que un escenario intercambiable con el de cualquier otra profesión -como sucede en buena parte de las ficciones locales- y habrá que ver el resto de la historia para postularla como una verdadera crítica del lado oscuro de la industria textil.

También está por verse qué pasa con las subtramas y personajes secundarios: Sofía Gala Castiglione se roba escenas como Celia, la novia de Teo; Flavio Mendoza interpreta a Yastin, el regente de una agencia de modelos de la villa ( inspirado en Guido Fuentes) y Chaves, en el papel de Elena, se divide entre la reconexión con su padre ausente (Pablo Echarri) y una relación oculta con el padre de su compañera de secundario, interpretado por Antonio Birabent (un conflicto que sería un error que la serie retrate como romance furtivo). Quizás aparezcan por ahí los necesarios destellos de color de un desfile que marcha lujoso y predecible.

Netflix entregó los primeros tres capítulos de Edha para realizar esta reseña.

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