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Mimarlos con su plato favorito

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17 de marzo de 2018  

Las chicas que comen más ligth. Los varones que te piden algo más power. Y están los más pequeños que recién empiezan a descubrir sabores y se niegan a comer verduras y tenés que ingeniártelas de alguna manera para que las prueben igual. Por eso, cuando tengo que pensar las comidas del día, pienso siempre en los gustos de cada uno de mis hijos para mimarlos con su plato favorito. Obvio que esto no es nada fácil porque a cada uno le gusta algo distinto y te lo hacen saber. Ni hablar cuando vienen los amigos a comer. Ahí la casa se transforma en un restaurante en el que se sirven 400 platos distintos.

A diferencia de lo que pasaba antes, hoy se cocina más pensando en ellos, en lo que les gusta comer. Digamos que lo que se prepara en casa es más personalizado. Recuerdo que antes la alimentación era mucho más estricta y la comida terminaba siendo un foco de conflicto porque te obligaban a comer algo que no te gustaba y encima hasta que no quedara nada en el plato. Hoy, por suerte, ese conflicto dejó de existir. De alguna manera, a los chicos se los malcría más y ellos mismos deciden y te piden lo que quieren comer porque como en muchas otras cosas relacionadas con la crianza, tienen más protagonismo y se los escucha más. Por eso, no llama la atención que haya menús diferenciados al menos entre los más grandes y los más pequeños de la casa.

Como cocinera, sin dudas corro con ventaja porque cocinar para mi familia es algo que hago con placer y me ocupo de que cada uno coma, al menos en una de las comidas del día, lo que más le gusta. Pero no pasa eso en todas las casas. Sin dudas, para la mamá o el papá que no le gusta cocinar, el menú diferenciado es un problema. Porque tener que preparar distintas comidas para satisfacer gustos o preferencias individuales que muchas veces son opuestas puede transformarse en un dolor de cabeza. En esos casos, a veces no queda otra que recurrir al delivery salvador.

Pero más allá de los platos distintos que cada uno elija o prefiera, no hay que perder de vista que la comida une. Es una de las instancias en la que más se comparte tiempo en familia. No importa si nos gustan distintas cosas y las elecciones gastronómicas personales nos llevan por caminos diferentes. La mesa fue, es y seguirá siendo el gran punto de encuentro familiar. Más allá de cualquier preferencia.

La autora es cocinera y conductora de televisión

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