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La historia de Mohamed Salah, el Lionel Messi egipcio, que brilla en Liverpool y es la carta ganadora de Héctor Cúper

Mohamed Salah, del Liverpool celebra uno de sus goles en la Premier League .
Mohamed Salah, del Liverpool celebra uno de sus goles en la Premier League . Fuente: AP - Crédito: Anthony Devlin
Ariel Ruya
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17 de marzo de 2018  • 18:53

Nieva en Anfield, el mítico escenario de Liverpool, un gigante dormido del fútbol mundial. Unos 2 grados bajo cero no erizan la piel de los 53.287 espectadores, que como es habitual, entonan el himno de su historia, ese que dicta que nunca va a caminar solo ("You'll never walk alone"), el fanático de los reds. El frío polar se transforma en una temperatura sofocante, por el calor del juego abrumador del conjunto que dirige Jürgen Klopp, que mientras espera los cuartos de final de la Champions League, en un choque imprescindible contra Manchester City, se pasea contra Watford, en un 5 a 0 de colección en la Premier League.

El líder de la sinfonía es un Faraón. Mohamed Salah, un egipcio que lo tiene todo -le pega con las dos piernas, gambetea, asiste, es veloz y entretiene- marca cuatro goles y brinda una asistencia, en una noche en la que tímidamente amenaza el reinado de Messi y Cristiano. Es la bandera de Héctor Cúper, el entrenador de Egipto y un dolor de cabeza para el Maestro Tabárez: Uruguay integra el Grupo A del Mundial, además, junto con Rusia y Arabia Saudita.

El primero es de derecha, luego de un festín de amagos, en el que fracasan tres marcadores y, dos de ellos, acaban en el suelo, una suerte de homenaje a Messi, por aquella delicia ante Boateng. El segundo es un toque suave. El tercero, lanza una asistencia, que captura con un taco Firmino, el número 9 de Brasil. Liverpool tiene un triángulo de la efervescencia ofensiva, que completa Mané, irreverente wing de Senegal.

El cuarto es un zurdazo, que señala cayéndose, entre cuatro zagueros que se desploman. El quinto, apenas, es un rebote: el último, para completar el póker, en la noche nevada, con la cancha convertida en un hervidero. Los números respaldan al delantero de la sonrisa imperturbable, uno de los mejores personajes de Rusia 2018. Los números: 28 goles en 30 partidos en la Premier League; 36 goles en 41 partidos en esta temporada; 46 tantos (36 goles y 10 asistencias) en 41 partidos oficiales en Liverpool. Y lo más atractivo: lleva más goles (36) que Harry Kane (35), Lionel Messi (34), Cristiano Ronaldo (33) y Neymar (28) en 2017/2018.

Ídolo en un país de casi 100 millones de habitantes, a los 25 años desafía a Messi, Cristiano y Neymar. Su carisma mueve montañas: le crearon una canción y hasta algunos amagan cambiar de religión.

En el último encuentro clasificatorio para el Mundial, Egipto necesitaba un triunfo ante Congo para asegurar su pase. El partido iba 1-1 (con gol de Salah) y, de pronto, hubo un penal para Egipto. Había más de 80.000 hinchas en un escenario de Alejandría. El gol del Faraón conmovió toda la estructura de un país azotado por la nostalgia, caído en la depresión de una pobreza estructural. Mo Salah les devolvió lo más hermoso: la esperanza. Los chicos van a la escuela con su camiseta.

En Liverpool, tras tropezar en Chelsea, pasar de largo en Fiorentina y no dejar huella en Roma, encontró su espacio en la tierra. La comunidad musulmana encontró un motivo maravilloso, como el fútbol, para reparar largos años de intolerancia en Europa. Salah lo hizo: todos quieren al Faraón. Nada de turismo y libros de historia: al de pantalones cortos, rulos y barba. El que crea fundaciones y exige la igualdad de la mujer en su país. El Messi egipcio.

Por: Ariel Ruya

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