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Jaguares sufre: los errores se comen la mente

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
El desconcierto del grupo argentino por una nueva derrota
El desconcierto del grupo argentino por una nueva derrota Crédito: VillarPress
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18 de marzo de 2018  

Se le preguntaba a Mario Ledesma, minutos después del muy buen triunfo del anterior sábado ante Waratahs, cómo iba a encarar esta semana teniendo en cuenta un síndrome que suelen sufrir los deportistas argentinos, con especial cuenta de Pumas y Jaguares en los últimos tiempos: la imposibilidad de repetir dos convincentes actuaciones consecutivas. Contestaba el entrenador de la franquicia: "En principio, juntándonos mañana mismo. Entendiendo que no hay descanso. Y luego, trabajando mucho en lo mental, como lo venimos haciendo. En esta etapa lo mental es fundamental, más que el juego incluso". No hubo caso: el equipo argentino del Súper Rugby se pareció poco a aquel de siete días atrás y recayó en situaciones elementales del juego, como la obtención y la posesión. Lejos de brillar, los australianos de Reds ganaron con justicia.

El partido de anoche, otra vez en un estadio de Vélez que cobijó a menos de 5000 personas, significaba una gran oportunidad al menos para elevar la confianza que necesita Jaguares. Reds no ofrecía, en la previa, mayores dificultades que sus compatriotas de Waratahs. El equipo se mostró unido durante la semana, compartiendo cenas y cumpleaños, mostrándose -como es moneda corriente- en las redes sociales. Parecía que estaba todo listo no solamente para otra victoria, sino para sacar pecho antes de los dos poderosos desafíos que esperan también en Liniers: los Lions sudafricanos y los Crusaders neozelandeses, ambos finalistas del año pasado.

Sin embargo, la franquicia argentina anduvo de un lado para el otro, sin encontrar casi nunca -salvo unos 15 minutos del segundo tiempo, ya 18-7 abajo- el punto justo que se necesita en este tipo de encuentros. Se repitieron los errores de manejo (multitud de pelotas caídas), el line volvió a estar endeble (se perdieron pelotas más de la cuenta), el scrum no hizo pié y se falló en la toma de decisiones. Fue como una continuación de los últimos 5 minutos con Waratahs, cuando Jaguares ingresó en una vorágine innecesaria que le costó dos tries y la pérdida del bonus ofensivo.

Queda por discernir si la parte mental en la que tanto insiste Ledesma y que tan decisiva es en el rugby, tiene correspondencia con los errores que se observan en el juego. Hay elementos de análisis que permiten sospechar que, por sobre la cabeza, navegan profundas lagunas técnicas y tácticas, individuales y de equipo, que no permiten que Jaguares se haga fuerte al menos en uno de los tantos casilleros que ofrece la alta competencia profesional. La defensa va asomando, pero aún no es una garantía.

El sábado que viene toca Lions, con el que se perdió en el segundo partido. Es otra buena oportunidad. Mientras tanto, con dos años y 4 partidos, el envase Súper Rugby no es aún atractivo para la Argentina. Ni adentro ni afuera de la cancha. Sobra el cotillón y falta rugby.

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