San Antonio Spurs le ganó a Minnesota al ritmo del silencioso LaMarcus Aldridge, el muchacho de los 150 pares de zapatillas

LaMarcus Aldridge, en acción ante Minnesota Timberwolves
LaMarcus Aldridge, en acción ante Minnesota Timberwolves
Diego Morini
(0)
18 de marzo de 2018  • 00:23

SAN ANTONIO.- Como si tuviesen el alma herida, los Spurs asumieron este compromiso como si algo les quemase. Cuando sintieron que su ubicación en el Oeste los dejaba afuera de playoffs comenzaron a latir con energía el AT&T Center, tal como sucedió en la noche del sábado en el juego con Minnesota Timberwolves, al que venció por 117-101. Y de la mano del silencioso LaMarcus Aldridge, con 39 puntos y 10 rebotes para San Antonio, sumó su tercera victoria consecutiva y comenzó a sentirse más aliviado, ya que ahora está en el quinto lugar.

Fue una noche perfecta para el discípulo de Tim Duncan en esta franquicia. No por cuestiones de estilo de juego, son bastante diferentes, pero sí por su perfil bajo adentro y fuera del campo. Eso es lo que lo iguala con la leyenda de los Spurs. De pocas palabras en el vestuario y con una expresión en la que no se advierten emociones, el muchacho de 32 años que nació en Texas, no expone su vida privada y apenas confesó hace unos años que se construyó un armario especial porque tenía más de 150 pares de zapatillas. Cerró una jornada de lujo en la que la gente de San Antonio, que lo miraba hasta la temporada anterior con algo de recelo, lo despidió de pie.

Y aquí anoche todo se redujo a Aldridge, el hombre que tomó las riendas ante la ausencia de Kawhi Leonard, que todavía no tiene fecha de retorno. Fue tan determinante lo de este gigante de 2 metros 11 centímetros que nadie se acordó que la victoria de Houston sobre Pelicans por 107-101 les daba cierto aire a estos Spurs, que arrancaron la jornada en el abismo del Oeste, ya que estaban en la 8va. ubicación de la Conferencia. Toda una rareza para esta franquicia y de la mano de Popovich, ya que estuvo en playoffs en los últimos 20 años. Aunque aquí nadie parece preocupado por esa historia, incluso, no se sienten alarmados si no llegasen a ingresar a la postemporada.

Pero esa situación de sentirse relajados ante ese escenario solo cuenta para los aficionados, porque en el equipo entienden que tienen el agua al cuello. Por eso, en la primera mitad del partido, con muy buenos ajustes defensivos sobre Towns, el base Teague y mucha presión sobre el balón cuando le llegó la bola a Wiggins, los Spurs pusieron el juego bajo control. La segunda unidad de los Spurs con Parker, Manu Ginóbili y Pau Gasol, le dio muchas soluciones al diseño ofensivo que armó Popovich, ya que cerró el juego con 46 puntos desde el banco con 26 de los Timberwolves. El 20 de los Spurs tuvo una primera parte de poco gol (4 puntos), pero muy activo en la defensa, con 3 rebotes y una buena lectura del juego que completó con 3 asistencias.

Fue un juego en donde la experiencia terminó por romper toda resistencia que intentó Minnesota de la mano de Towns, Rose, Jones y Teague. Manu Ginóbili acompañó con 10 puntos a Aldridge y se sumaron a la producción del pivote, Rudy Gay (14 puntos y 4 rebotes) y nuevamente Danny Green colaboró en varios rubros: 12 unidades, 5 rebotes y 5 asistencias.

Una noche casi ideal en la que San Antonio se pareció bastante al viejo Spurs, terminó en la quinta posición y sumó más confianza para el durísimo choque que tendrá con Golden State Warriors este lunes.

La tremenda volcada de Manu

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.