A Eduardo Coudet lo hizo tan feliz el nivel de su Racing ideal que hasta terminó citando a Guardiola

El Chacho Coudet disfruta de Lautaro Martínez y de todo Racing
El Chacho Coudet disfruta de Lautaro Martínez y de todo Racing Fuente: FotoBAIRES
Nicolás Zuberman
(0)
19 de marzo de 2018  

Para recibir a Patronato, como local, Eduardo Coudet dispuso de eso que en España definen como once de gala. Con el regreso de Diego González, Leonardo Sigali y Lisandro López, el Chacho por primera vez pudo poner en la cancha el equipo que imagina desde mediados de enero. Y el resultado no pudo haber sido más contundente: 5 a 0, una ventaja que Racing no lograba en el torneo local desde marzo de 2003, cuando goleó a Nueva Chicago en Mataderos. Fue la mejor manera para cerrar esta primera parte brillante del 2018. La Academia encara así este receso por los amistosos de la selección como el mejor equipo del año: siete ganados, un empate, una derrota; con 24 goles a favor en los nueve juegos.

El medio campo con los apellidos de guía telefónica -Centurión, Domínguez, González, Cardozo- dejó algunos detalles que vale la pena describir en su primera vez desde el arranque. Pese a que Coudet había anunciado el viernes en la conferencia de prensa que Neri Cardozo jugaría por la derecha, fue Centurión quien se movió casi como número siete. "Cambié de opinión el sábado, me olvidé de avisar", bromeó luego el entrenador. Del desequilibrio del número 22 llegaron las jugadas más peligrosas del local en el primer tiempo, sobre todo en las asociaciones con el lateral derecho Renzo Saravia, que aprovechaba la diagonal en velocidad de adentro hacia afuera de Centurión. Neri, en tanto, jugó cerrado, siempre presente en el juego: realizó 62 pases, con el 90% de efectividad en las entregas. El medio campo es el corazón del equipo. El que marca dónde debe arrancar la presión y el que le da ritmo al rendimiento. Ante Chacarita, el DT había dicho que el juego fue demasiado directo. Con el in-greso del Pulpo González en lugar de Augusto Solari, más la presencia de Lisandro López, fue un equipo más paciente, menos vertical. La prueba: en el quinto gol hubo 20 toques antes de que Lautaro Martínez muestre su talento en la definición, ese toque sutil de zurda que le permite irse con una sonrisa a cumplir el sueño de estrenarse con la camiseta argentina en la gira con la selección.

La pelota parada, otro plus

La pegada de Cardozo es uno de los tantos recursos que tiene este cuadro para abrir un partido a par-tir de un córner o un tiro libre frontal o lateral. Cuando el DT insistió en la llegada del exBoca, uno de los argumentos fundamentales fue la necesidad de incorporar a alguien que se haga cargo del lanzamiento de las faltas, algo que estaba vacante en la Academia desde la salida de Marcos Acuña en julio pasado. No solo de la intensidad, la presión y la potencia ofensiva saca provecho el equipo: diez goles llegaron a la salida de una pelota parada. Ayer, los centrales Leonardo Sigali y Alejandro Donatti (2) volvieron a entrar en la lista de los goleadores. Las armas ofensivas no terminan en la jerarquía de Lautaro, más allá del año excepcional que lleva el delantero de 20 años, con nueve gritos en nueve partidos. Por esa vía llegaron diez de los 24 tantos que convirtió Racing este año. Algunos, como el tanto de Martínez a Cruzeiro, nacieron con jugadas preparadas. Pero la mayoría fueron por conexión directa: centro de Neri Cardozo o Centurión para el cabezazo de Sigali (2), Donatti (2) o Lautaro Martínez (4).

De todas las virtudes que exhibe Racing, la que más aprovecha parece ser la fortaleza que construyó en Avellaneda. Ganó los cinco partidos que jugó en casa, con 18 goles a favor y apenas cuatro en contra. Sí: convierte más de tres goles cada vez que juega en el Cilindro. Cuando juega como local, impone un ritmo asfixiante, sobre todo en los primeros minutos. Ayer, hasta el primer gol de Donatti la pelota estuvo casi siempre en los pies de un jugador local. Y los diez futbolistas de campo de la Academia estaban parados en campo rival. Tras la ventaja de dos goles, con lógica, bajó un poco el ritmo.

Más allá de que los buenos números en el Estadio Juan Domingo Perón es algo que arrastra de las últimas tres temporadas (80,3% en 2015; 60,3% en 2016; 75,9% en 2017) el buen andar del equipo de Coudet en Avellaneda tiene una explicación. "Estamos en un club pasional. A mí eso me gusta. Muchas veces esto pasa por el contagio. La pasión y la identidad van a estar. Nosotros vamos a transmitir desde adentro y la gente va a ayudar desde afuera", aseguró Coudet en su presentación, a finales del año pasado, incluso antes de conocer a sus futbolistas. Fue casi una premonición.

"Voy a jugar para ser campeón"

Sobre el mediodía del domingo, el Chacho mostró su satisfacción en una conferencia de prensa jocosa. Su alegría no solo se dejaba ver en sus gestos y en sus chistes, también cuando anunciaba que iba a "hablar en serio": "Estoy muy feliz. Creo que esta es la forma y a los jugadores los veo convencidos del estilo. El tiempo nos va a ir haciendo mejores. Es como dice Guardiola, hay que sufrir en la semana con los esfuerzos y la intensidad de los trabajos para disfrutar los fines de semana". Si bien terminó la fecha a doce puntos del líder Boca y de la Copa Libertadores 2018 apenas va una fecha, el entrenador se atrevió a mirar el horizonte: "Para ganar hay que prepararse. Nosotros estamos en eso. ojalá podamos obtener algo con el tiempo. Jugando de esta manera, el tiempo dirá. Pero yo soy claro desde que llegué: estoy en Racing y voy a jugar para ser campeón".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.