En el día de San José, Francisco criticó la cultura que "idolatra la juventud, pero excluye a tantos jóvenes"

En el día de San José, Francisco criticó la cultura que maquilla a los adultos de jóvenes y a la vez no permite crecer a la juventud
En el día de San José, Francisco criticó la cultura que maquilla a los adultos de jóvenes y a la vez no permite crecer a la juventud Fuente: Archivo
Elisabetta Piqué
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19 de marzo de 2018  • 08:58

ROMA.- "¡Sean valientes, digan todo lo que tengan en la boca y si se equivocan no importa, alguien los va a corregir! ¡Sean jóvenes profetas! Pero cuidado, nunca serán profetas si no retoman los sueños de los viejos o, es más, si no hacen soñar a los viejos. ¡Sean caraduras!". Fue el llamado que hizo hoy el Papa a más de 300 jóvenes de los cinco continentes que, en el día de la fiesta de San José, viajaron a Roma para una inédita reunión pre-sinodal, preparatoria de la reunión de obispos de todo el mundo dedicada justamente a los jóvenes que tendrá lugar en octubre próximo.

"¡Hoy los jóvenes piden cercanía a la Iglesia, cercanía!", también reconoció el Papa, al inaugurar la reunión de jóvenes que durará una semana, en la que la elaborarán un documento pre-sinodal que le entregarán al Papa al final de la misa de domingo de Ramos, que abre los ritos de la Semana Santa y en la que se celebra la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud.

Para abrir esta inédita reunión de jóvenes -entre los cuales representantes de movimientos eclesiales y del voluntariado, de otras confesiones cristianas y de otras religiones y también chicos que llegan de situaciones delicadas como la cárcel o la toxicodependencia, así como tres víctimas de la prostitución y la explotación laboral-, Francisco salió del Vaticano y se desplazó hasta el Pontificio Colegio Internacional María Mater Ecclesiae, en las afueras de Roma.

En la inauguración de la asamblea -en la que los jóvenes desplegaban banderas de sus países, entre los cuales, argentinos-, el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo, recordó que también participan a distancia miles de jóvenes a través de las redes sociales. "Es ciertamente un 'signo de los tiempos' que los jóvenes de todo el mundo puedan, a través de la web, participar a este evento, enviando sus aportes y, así, haciendo oír su voz", destacó.

A su turno, tal como había dicho al convocar el sínodo dedicado especialmente a los jóvenes, el Papa invitó a los chicos de todo el mundo a hacerse escuchar. "Hablen con coraje, dejen la vergüenza de lado: lo que siento, lo digo. Han sido invitados como representantes de jóvenes del mundo porque su aporte es indispensable", subrayó Francisco, que hoy cumple cinco años del inicio de pontificado, el 19 de marzo de 2013, fiesta de San José.

Francisco, que dejó de lado varias veces el texto de su discurso, animó a los jóvenes, "que no son el premio Nobel a la prudencia" a hablar en estos días con "franqueza y libertad", sacando afuera sus inquietudes.

"Demasiado a menudo se habla de los jóvenes sin interpelarlos. También los mejores análisis sobre el mundo juvenil, aún siendo útiles, no sustituyen la necesidad del encuentro cara a cara", dijo. Y agregó: "no existe la juventud, existen jóvenes, rostros, miradas. Algunos piensan que sería más fácil mantenerlos a una 'distancia de seguridad, para que no nos provoquen. Pero no basta intercambiar algún mensajito o compartir fotos simpáticas. ¡Los jóvenes deben ser tomados en serio!".

Es la filosofía del maquillaje, las personas crecen y se maquillan para parecer jóvenes y al mismo tiempo no dejan crecer a los jóvenes
Papa Francisco

"Me parece que estamos rodeados por una cultura que, si por un lado idolatra la juventud, tratando tratando de no dejarla nunca pasar, por otra excluye a tantos jóvenes de ser protagonistas. Es la filosofía del maquillaje, las personas crecen y se maquillan para parecer jóvenes y al mismo tiempo no dejan crecer a los jóvenes", lamentó.

Como en otras ocasiones, Francisco -que luego escuchó testimonios y contestó preguntas, en un diálogo de ida vuelta, sin precedente-, lamentó las altas tasas de desocupación juvenil que hay en muchos países como Italia y del resto de Europa, que hacen que muchos jóvenes terminen en la droga, el alcohol o incluso suicidándose. "Es un pecado social, la sociedad es responsable de esto", denunció.

También hizo autocrítica y llamó a la Iglesia a recobrar un "renovado dinamismo juvenil" y a ser más cercana a los jóvenes. "¡Hoy los jóvenes piden cercanía, cercanía!", insistió.

Finalmente, llamó a los jóvenes, "constructores de cultura", el futuro, a aprender de los ancianos, la memoria, la sabiduría. Recordó entonces una anécdota de sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires, cuando alentó a un grupo de chicos a ir a tocar la guitarra a un geriátrico: al principio no querían, pero después, cuando fueron, se dieron cuenta de la riqueza implícita en esos encuentros con los abuelos. "¡Sean jóvenes profetas! Pero cuidado, nunca serán profetas si no retoman los sueños de los viejos o, es más, no hacen soñar a los viejos", pidió.

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