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Tras 21 años de ausencia vuelve la sitcom Roseanne

Marcelo Pavazza
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19 de marzo de 2018  

18 de octubre de 1988

La pelea enfrenta a dos contendientes en desigualdad de condiciones. En un rincón, nada menos que la final de la Serie Mundial de Béisbol; en el otro, Roseanne, una sitcom debutante. Inesperadamente gana la comedia: 21 millones de espectadores, todo un récord para un primer episodio. Así, la serie creada por Matt Williams y Roseanne Barr se convierte en un hit instantáneo que marcará altos ratings hasta su finalización en 1997 y tras nueve temporadas.

Un año y medio antes del debut, Barr, una comediante de stand up, que hasta ese momento había mostrado su valía en los grandes late shows de la TV norteamericana, rechazó interpretar a Peg Bundy en Married with Children, sin duda un show "hermano" de Roseanne. Acertó: la comedia cautivó al público con su propio retrato de una familia de clase trabajadora modelo (esposa, marido, cuatro hijos) con serias dificultades para salir adelante en el día a día. Durante nueve años, Roseanne transitó la pantalla de ABC con paso de gigante. La clave estuvo en hablarle cara a cara a una mayoría frustrada que en plena era Reagan veía cómo se ahondaba la brecha entre ricos y pobres. A ese costado social, que la diferenciaba de comedias donde la familia protagonista estaba abonada a los azucarados modelos al uso (con The Cosby Show a la cabeza), se sumaba un dato clave: su protagonista exhibía un carácter de temer y una lengua asesina. Nunca antes la TV norteamericana había abordado los temas que tocaba la serie ni mostrado una madre de familia tan sarcástica y poco compasiva con sus hijos y su marido (interpretado genialmente por John Goodman). A la vez, plantaba bandera feminista: si alguien tenía voz, si alguien era independiente, si alguien hacía lo que se le cantaba (dentro de sus límites, claro), esa era Roseanne Conner. Algo similar sucedía con su contemporánea Murphy Brown, que también regresará al aire en la temporada 2018-2019, tras 20 años de ausencia.

27 de marzo de 2018

Con el recurso del revival más vigente que nunca (los retornos de Los expedientes secretos X y Will & Grace son los casos más recientes), el hoy superpoderoso mundo de las series echa mano, cómo no, a Roseanne. El regreso es por 9 capítulos (los números y la repercusión de público dirán si habrá continuidad más allá de 2018) y con el elenco original: Barr, Goodman, la gran Laurie Metcalf como la hermana menor de Roseanne; además de Sara Gilbert, Lecy Goranson y Michael Fishman como sus hijos Darlene, Becky y D.J., y hasta John Galecki (hoy una superestrella gracias a su papel de Leonard en The Big Bang Theory). Pero el apunte insoslayable e indudablemente más pesado es el dato que lanzó la misma Barr en el tour anual de prensa de la Television Critics Association a principios de enero: Roseanne Conner votó a Donald Trump (ver recuadro). No es de extrañar la decisión de Barr: ella misma apoyó al actual presidente en las elecciones de 2016. Pero el recurso narrativo no solo parece acertado por coincidir con las preferencias políticas de la actriz, también refleja una realidad que Barr como guionista y productora quiere aprovechar. "Siempre intenté hacer un reflejo verdadero de la sociedad en que vivimos. La mitad de las personas votó por Trump y la otra no. Entonces es realista. Y son las personas de la clase obrera quienes lo eligieron, entonces pensé que era un tema que debía abordarse", dijo la actriz. Su productor ejecutivo, Bruce Helford, la apoyó: "Queremos expresar lo que siente cada miembro de la familia ante la actual situación política, generar un debate que se sienta honesto y real, así sea pro o anti-Trump". Lo dice basado en una circunstancia del guion que vuelve a esta 10ª temporada de Roseanne en algo que en Argentina de hoy se siente muy cercano: mientras Roseanne votó a Trump, su hermana Jackie lo hizo por Hillary Clinton. Una nueva grieta comienza.

Feminismo y política

"Estamos en medio de un resurgimiento increíble del movimiento de mujeres y alentamos a las voces femeninas fuertes a hablar. A finales de los años 80, Roseanne estaba en la vanguardia de la pro elección y la igualdad mucho antes de que el tema estuviera en boga", escribe en Vulture Whitney Cummings, la coshowrunner de este reboot. En cuanto al tema político, Cummings asegura que el hecho de que Roseanne Barr sea para ella una heroína de la comedia no significa que comparta lo que piensa. "Pero -aclara, apuntando directo tanto a los votantes de Trump como a sus detractores- este choque de ideas y personalidades hacen que un programa más profundo y realista pueda ayudar a las personas que se sienten tan ignoradas, descartadas e invisibles que se ven en la necesidad de sacudir las cosas".

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