Por qué el "príncipe azul" es patriarcal

Crédito: Pixabay
“No hay un correspondiente al príncipe azul en el mundo de los varones”.
Darío Sztajnszrajber
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26 de marzo de 2018  • 13:50

X: Vos te referís a la figura del príncipe azul como una idealización, ¿no?

D: Claro, como contrapartida de la imagen de Eduardo Galeano según la cual la utopía sirve para caminar, tenemos el caso de las idealizaciones, cuyo principal propósito podría ser el anclaje en el presente de una condición inalterable. Hay muchas formas de sostener una situación de desigualdad o de injusticia. Y las más efectivas son esas en las cuales la víctima acepta su lugar como algo natural, como algo que no puede ser de otra manera, como algo normal.

X: Pero ¿a qué llamás “idealizaciones”?

D: A la construcción de una figura imposible que, o bien en su imposibilidad degrada toda realidad presente ( como en la idealización de la pareja que, frente al ideal, convierte todo vínculo en imperfecto y, por ello, falente), o bien lleva como modelo universal aquello que resulta conveniente solo para una parte.

X: ¿Y qué tiene que ver con el príncipe azul?

D: Me parece que es la figura que mejor ejemplifica ambos casos. El príncipe azul: un personaje cuya aparición debemos a los cuentos infantiles de hadas, pero que se desplazó a otros ámbitos. Se lo representa casi siempre como un héroe, joven, muy buen mozo y que aparece en el momento exacto para salvar a una mujer en estado de desventaja. Por eso también suele ser fuerte, caballero, atlético y, fundamentalmente, muy romántico. O sea, debe cumplir todas las características típicas que se le adjudica al ideal de varón. Y sobre todo, tiene que poder sostener todos estos rasgos indefinidamente.

X: ¿Por qué esta idea te parece cuestionable?

D: Porque parece que el amor viene siempre a resolver una situación de carencia, ya que la mujer necesitada parece que casi siempre carece. Puede ser pobre, infeliz o dominada por su padre, pero siempre carece.

X: No termino de entenderte, ¿qué tendría que tener universalmente el príncipe azul para completar esa carencia?

D: Y, en términos concretos, una espada que llega siempre para salvar una necesidad. Una espada alrededor de la cual construye su poder falogocéntrico, o sea, que es falo pero también logos, razón: es la idealización absoluta de la posesión frente a la idealización absoluta de la carencia femenina siempre a la espera. Todos sus rasgos son más bien relativizables: a quién llamamos héroe, joven, bello, fuerte, etc. Pero tal vez la característica más polémica sea la de su romanticismo.

Video: Las canciones románticas también nos transmiten la idea del príncipe azul

X: ¿Por qué?¿Qué significa ser romántico?, o ¿qué es un ideal de amor romántico?

D: Es la idea de que con el amor logremos alcanzar un estado de plenitud total que reencante nuestra realidad cotidiana de modo eterno. Parece que este príncipe de sangre azul tiene ese don que ni siquiera Dios tiene: hasta su olor después de tres días de cabalgata o de trabajo en la oficina sigue siendo hermoso.

X: Eso no me parece tan cuestionable.

D: Tenés razón, el punto más evidente del carácter patriarcal de este ideal pasa por otro lado. Como explica Diana Maffia, se sigue inculcando identidad asimétricamente en las casas, ya que a las niñas se les dice que su realización pasa por poder encontrar durante su vida al príncipe azul, o sea, a alguien que las complete; mientras que para los niños la realización pasa por otro lado: crecimiento, expansión, acumulación, pero nunca necesidad de un otro.

X: Creo que ahora te sigo. O sea, el varón estaría completo y la mujer no.

D: Sí. Y es más, no hay un correspondiente al príncipe azul en el mundo de los varones; y si lo hubiere, lejos está de la idea de la realización o plenitud.•

¿Todavía seguís pegada a la idea del príncipe azul? ¿O ya te diste cuenta de que no necesitamos a nadie que nos salve? Te mostramos también: "Él está demasiado en casa" y Selva Almada: "Los femicidios son la expresión máxima de una trama social que permite que existan"

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