Los mandatos paternos y el crecimiento financiero de sus hijos

Nicolás Litvinoff
Nicolás Litvinoff MEDIO: Estudinero
Perspectiva y consejos para padres e hijos
Perspectiva y consejos para padres e hijos Fuente: Archivo
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20 de marzo de 2018  • 02:36

Ante la ausencia de una educación formal en lo que refiere a las finanzas personales, las enseñanzas acerca de la utilidad y administración del dinero suelen provenir del núcleo familiar. Nuestros padres se convierten en improvisados maestros que nos transmiten su visión sobre la naturaleza del mundo financiero, visión que muchas veces heredaron y que se traduce en estructuras de comportamiento de las que resulta difícil escapar.

¿Padres gastadores y deudores seriales? ¿Ahorradores compulsivos y avaros? ¿Inversores y generadores de ingresos pasivos? ¿Enemigos del dinero y acostumbrados a vivir con lo justo? La relación de nuestros progenitores con el dinero puede resultar determinante en nuestras vidas durante nuestro desarrollo personal y profesional si no tomamos conciencia de la incidencia que tienen sus conductas y, sobre todo, de los errores y las falacias que puede haber detrás, permitiéndonos formular nuestras propias preguntas y esbozar respuestas dejando de lado los mandatos, sus temores y creencias.

En la columna de hoy, analizaremos este tema tan vinculado con lo emocional poniendo la cuestión en perspectiva y elaborando consejos tanto para padres como para hijos.

Perspectiva y consejos para padres

El primer paso consiste es reconocer que lo que se sabe sobre el dinero se ha aprendido de manera intuitiva en la relación con los mayores y no se trata de un conocimiento sistemático basado en argumentos técnicos o científicos.

Hablamos entonces de una mirada que refiere a lo que sucedía hace 30, 40, 50 o más años. Era un mundo totalmente distinto al actual. No existía Internet ni muchas otras tecnologías disruptivas que surgieron en las últimas décadas.

Podemos estar orgullosos o no de lo que hemos logrado, pero reconocer que no nos hemos educado formalmente en la materia constituye un primer paso para sincerarnos a la hora de transmitir enseñanzas a nuestros hijos.

El primer consejo es revisar nuestras creencias acerca del dinero. ¿Son parecidas a las que tenían nuestros padres? Tratando de ser objetivos, ¿cuán conformes estamos con nuestra trayectoria en términos financieros desde que nos independizamos hasta el presente? ¿Estamos capacitados para hacer a un lado nuestros propios miedos y frustraciones o, por lo menos, dejarlos en claro a la hora de enseñarles a nuestros hijos acerca del ahorro, el gasto, los ingresos y la inversión?

Es nuestro deber como padres aggiornarnos en los temas relativos al dinero para poder hablar con fundamentos sobre ingresos pasivos, ahorro y finanzas "embebidas", por ejemplo, a fin de evitar trasmitirles a nuestros hijos ideas y conceptos desactualizados.

Evitar errores muy comunes como otorgarle un componente emocional negativo al dinero y llamarlo "vil metal" es también muy importante.

Caso contrario, correremos el riesgo de criar hijos que sientan culpa cada vez que les vaya bien en la vida material y que busquen, sin siquiera notarlo, desprenderse del dinero obtenido para lograr esa aprobación paterna constante que desean desde muy chicos.

Perspectivas y consejos para hijos

En la tragedia de Sófocles sobre el mito griego de Edipo, el personaje central se arranca los ojos tras descubrir que el hombre al que había matado era su padre y que había cometido incesto con su madre.

Sigmund Freud desarrolló la teoría psicológica sobre el complejo que lleva el nombre del rey griego. Gracias a él, hoy es muy común afirmar que una persona tiene un fuerte Edipo cuando admira mucho a sus padres y se encuentra muy pendiente de sus opiniones y, en especial, su aprobación.

Es por ello que la figura metafórica de "matar al padre" simboliza un proceso donde el hijo se libera de la tutela progenitora para echar a volar en busca de su propio destino. Se trata de cuestionar las ideas que el padre defendía para intentar superar esa mirada.

Si trasladamos estos conocimientos a las finanzas personales, comprenderemos que es necesario realizar un análisis cuantitativo simple que nos devele cuan "edípicos" somos en asuntos de dinero.

¿Con cuál de estos adjetivos nos identificamos más? ¿Ahorradores, gastadores, eternos deudores, avaros o inversores? ¿Y si tuviéramos que definir a nuestros padres, qué categorías elegiríamos?

Tratar de recordar las charlas -profundas o aparentemente superficiales- que mantuvimos con ellos acerca del dinero y las finanzas personales y comparar sus conclusiones con nuestros comportamientos actuales puede arrojar resultados sorprendentes: la herencia en este campo suele ser pesada.

El objetivo final es aceptar que nuestros padres intentaron educarnos en temas financieros con todo el amor del mundo, pero probablemente fueron presos de sus propias limitaciones y ahora tenemos la oportunidad de cuestionar esos mandatos y modificar las conductas heredadas para desprendernos de los que no sirva e incorporar nuevas ideas y conceptos más afines a los tiempos que vivimos y a nuestros intereses.

Conclusión

Los mandatos son importantes para nuestra formación financiera, pero puede haber una parte de ellos que resulte perjudicial o se encuentre desactualizada.

Estamos atravesados por el tiempo en el que nos toca vivir, así como lo estuvieron nuestros padres. Hoy el capitalismo se orienta como nunca a las innovaciones tecnológicas y el consumo. Es por ello que la batalla en pos del éxito financiero (que no necesariamente consiste en ser millonario sino en lograr la independencia financiera para hacer lo que realmente queramos en la vida) se libra en dos campos: uno endógeno que nos lleva a liberarnos de los mandatos paternos que no nos sirven y otro exógeno que nos incita a rebelarnos ante una sociedad que empuja a las mayorías hacia el consumo vacío basado en el endeudamiento y a falsas premisas, como la de lograr el "techo propio".

Somos cebollas (no cebollitas) que debemos sacarnos una a una todas esas capas para hallar adentro nuestro esos deseos que realmente queremos cumplir y crecer genuinamente como personas libres de ataduras.

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