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Economía colaborativa: la revolución digital llega a los cadetes

Fuente: LA NACION
Los desembarcos de la española Glovo y la colombiana Rappi prometen revolucionar el negocio del "che, pibe" y el delivery de alimentos; al mejor estilo de la pelea taxistas vs. Uber, los sindicatos advierten su oposición al nuevo modelo laboral
Olivia Goldschmidt
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21 de marzo de 2018  

Cuando la española Glovo quiso expandirse internacionalmente eligió la Argentina porque la cultura estaba habituada a la figura del héroe callado de toda oficina corporativa: el "che, pibe". "La gente está acostumbrada a enviar a otra persona a hacer mandados. Es el famoso 'che, pibe' que se encarga de distintos trámites", dijo a LA NACION Matías Gath, el responsable para Glovo en el país.

Glovo es una aplicación para que los usuarios compren, pidan y envíen cualquier producto que entre en una moto o bicicleta. Se puede pedir comida de varios restaurantes, mandar a comprar regalos en locales predeterminados como Yenny, Elite y Nespresso o pedir cualquier mandado mediante la "varita mágica" en el centro de la app. Del otro lado, alguien con tiempo disponible y ganas de tener un ingreso extra se ocupa de ejecutar el pedido. Como Uber, no son empleados de la empresa si no trabajadores independientes. A diferencia de Uber no necesitan contar con un vehículo, se puede realizar en moto, bicicleta, caminando o en transporte público.

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Gath fue el fundador y CEO de Kadabra, un proyecto similar, que estuvo en funcionamiento durante tres meses y fue adquirido por Glovo para desembarcar en el país el último enero. En Perú y Chile ya operaba por una alianza que mantiene con Cabify Express, también española, y que comparte el mismo grupo inversor que Glovo. Matías había vivido en España varios años y conocía a Sacha Michaud, quien en 2015 fundó Glovo junto a Oscar Pierre. "Cuando volví de vivir en el exterior una de mis frustraciones era el tiempo que consumía el más simple de los trámites, como ir a cambiar la pila de un reloj", recordó.

Glovo está presente en más de 25 ciudades en España y lleva recibidos US$37 millones de inversión. Los Glovers, como le dicen a quienes completan los mandados, pueden ocuparse desde ir a buscar comida o resolver una emergencia, como alcanzar las llaves olvidadas por una distracción o ir a comprar un cargador de celular. Algunos son estudiantes, y aprovechan la flexibilidad de poder trabajar en sus ratos libres, otros trabajan en mensajería o simplemente tienen una bici o moto y quieren un ingreso adicional. Por ahora funciona en Buenos Aires y planean expandirse a otras ciudades del país.

Kadabra no era la única de su rubro ya instalada en el país. Ando es otra de las start ups locales dedicadas al envió de productos de e-commerce, creada por Franco Goytia y su socio Tarek Zaki de 22 y 21 años. Es una aplicación para el celular y la web que permite a comercios hacer envíos a sus clientes en CABA en menos de dos horas al conectarlos con mensajeros en bicicleta y moto. Los envíos se hacen en menos de 2 horas y el precio es desde $70 a $150. Realizan más de 120 envíos por día. "La llegada de jugadores internacionales nos parece genial. Las personas que tienen el tiempo y ganas de hacer entregas con su vehículo pueden alternar y combinar entre las distintas aplicaciones que existen. No compiten por clientes, nosotros nos focalizamos en ser una solución de logística para e-commerce, y ese siempre va a seguir siendo nuestro mercado principal", explicó Goytia.

Competencia

Con la llegada de 2018, también vino Rappi, que nació en Colombia hace poco más de un año y fue la primera en su rubro en llegar a entregar 400.000 órdenes. El objetivo de Rappi es estar involucrado entre el 70 y el 80% de las transacciones de la vida cotidiana. Por ahora los supermercados y restaurantes son la grandes verticales que manejan. "Hay otros mercados más relevantes en número de habitantes y poder adquisitivo, pero donde la cultura del delivery no está tan desarrollada. Además, la coyuntura política está mucho más adecuada para la inversión extranjera, los trámites son bastante sencillos para operar en el país", dijo Carlos Correa el líder regional de comunicación acerca de por qué eligieron la Argentina como primer destino en la región. Se ganó un lugar en la prestigiosa incubadora Y Combinator. En el demo day (como se conoce al día de exposición frente a inversores después del proceso de mentoreo) el fondo Andreessen Horowitz, uno de los fondos más importantes de Silicon Valley decidió romper con su tendencia y por primera vez invirtió en una empresa latinoamericana. El foco de la empresa es "una milla bien gestionada" dijo Correa, refiriéndose a la parte de la logística que entra en contacto con el usuario final.

Realizan delivery de comida, donde tienen restaurantes aliados y no aumentan los precios de los platos. "Es un modelo de crowd sourcing, no tenemos una relación laboral. Nosotros vamos a todos los conductos necesarios para hablar y no ir contra la ley, que ha sido el común denominador de las empresas de tecnología que arruinaron su reputación. No repartimos nada con moto, solo con bicicletas. El 90% de nuestros colaboradores no lo ve como un trabajo formal si no como una manera de generar ingresos adicionales, ya que en promedio se conectan tres o cuatro horas por día y aprovechan los fines de semana", definió Correa. Rappi funciona en seis ciudades mexicanas, siete colombianas, tres brasileñas y proyectan abrir operaciones en Chile y Perú.

Estos nuevos modelos generaron reclamos de la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (Asimm), que agrupa a 4500 afiliados. "Manejarse con un servicio de mensajería urbana, con trabajadores precarizados, algunos en negro y otros con monotributo, es inaceptable", aseguró Maximiliano Arranz, secretario adjunto del gremio a la revista Mundo Sindical.

PedidosYa fue la primera del estilo delivery colaborativo en desembarcar en el país y encontrarse en conflicto con el sindicato Asimm. Adaptaron su modelo a los reclamos del sindicato. "El año pasado arrancamos con un modelo de delivery tercerizado. Viramos a este modelo donde todos nuestros riders son empleados de PedidosYa con una propuesta laboral mucho más completa. Entendimos que no era viable en Argentina bajo las regulaciones locales y la única forma de hacerlo es que sean trabajadores dentro de la nómina part y full time", explicó Valeria Lindi la directora de la oficina de Buenos Aires. Hoy cuentan con más de 200 " riders" y esperan cerrar el año con 2000. PedidosYa es una empresa que nació en Uruguay hace nueve años y la compró el gigante mundial del delivery de comida DeliveryHero, de origen alemán. Según la directora ejecutiva, no temen la llegada de los nuevos competidores ya que cuentan con un historial de marca sólido. "El 60% de nuestros usuarios son heavy users, una categoría que define a aquellos que hacen pedidos más de una vez por mes", concluyó Lindi.

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