Zoe Saldana: "Ya no quiero ser perfecta"

Después de una gran charla de chicas, Zoe Saldana y Sole Simond, directora de Ohlalá!
Después de una gran charla de chicas, Zoe Saldana y Sole Simond, directora de Ohlalá!
En el mes de la mujer, entrevistamos en exclusiva a la protagonista del corto The Legend of the Red Hand.
Soledad Simond
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24 de marzo de 2018  • 00:50

Después de verla en Avatar o en Guardianes de la Galaxia –en la primera película, completamente de azul, y en la segunda, de verde–, es muy agradable ver a Zoe Saldana en su propia piel. De raíces dominicanas y puertorriqueñas, pero criada en Nueva York, nos recibe en Milán agradecida de hablar en español. Su marido es italiano, así que se siente cómoda en la cuna del Campari, que nos invitó a la avant première internacional de su corto The Legend of the Red Hand, dirigido por Stefano Sollima, en el que Zoe es protagonista. Cuenta que cuando la convocaron se sintió un poco abrumada: “Al principio me dio timidez, porque han habido embajadores como Penélope Cruz, Jessica Alba, Kate Hudson, Benicio del Toro, Clive Owen, que son personas que yo adoro, que respeto... Me preguntaba: ‘¿Voy a ser lo suficientemente buena para hacerlo?’. Todas esas cosas con las que nos saboteamos a nosotras mismas”. Mamá de tres hijos (el más chiquito, de un año, y mellizos de tres), se las ingenió para filmar en pleno posparto en las callecitas de Milán, vestida con la alta costura italiana. En nuestro encuentro charlamos sobre su personaje, pero también sobre maternidad, los disparadores de este nuevo desafío y su lucha por alzar la voz del poder femenino.

¿Cómo definirías a Mía, tu personaje en el corto que se acaba de estrenar?

Como una persona bien curiosa y un poco perfeccionista (está tratando de encontrar el cóctel perfecto). Lo que quiere es descubrir, revelar algo que es un misterio. Porque ella no quiere dejarlo así, quiere saber las respuestas de todo, pero lo que llega a descubrir es el amor.

¿Y cómo te llevás vos con la perfección?

Esos años de querer ser perfecta ya terminaron. Yo creo que es bueno levantarse todos los días y querer ser lo mejor, dar lo mejor de una. Eso es más importante y así llega una a lograr algún tipo de perfección, en vez de levantarte diciendo: “Tengo que ser perfecta, quiero que todo esté perfecto”. Eso no existe.

Te escuché en una entrevista decir una frase muy linda: “Quiero que mis hijos miren al cielo y puedan sentir que esa estrella puede ser de ellos”. ¿Cómo se lo inculcás?

Ellos siempre van al trabajo conmigo, y si no están conmigo, están en el estudio con su papá. Es bueno que ellos aprendan desde bien temprano la integridad del trabajo. Que el trabajo no es solamente el american dream, donde tú trabajas durante 40 años, lo haces bien fuerte, después te retiras y te compras un Porsche y ¡tienes una crisis de la mediana edad! Eso no es la vida. El trabajo es parte de la vida, la vida es parte del trabajo. Porque ahí es que tú puedes llegar a lograr ser una persona culta, llena de empatía, ser un ciudadano responsable con tu comunidad, con tu país, con tu cultura. Eso es lo que nosotros les inculcamos a nuestros hijos. Si ahí aprenden ellos a crecer sin límites, entonces hemos logrado criar buenos hombres. Pero lo que no vamos a hacer es decirles lo imposible que el mundo puede ser algunas veces, las cosas malas que los seres humanos pueden llegar a hacer. Ellos no se merecen que nosotros les proyectemos nuestras frustraciones personales, ellos tienen que tener el derecho a su propio camino, son sus propios alquimistas.

Las manos, quien hace las cosas, son las protagonistas del film, ¿cuáles fueron las manos que protagonizaron tu vida?

Las manos de mi bisabuela, de mi abuela, de mi mamá cosiendo mi vestidito, haciéndome mis comidas, haciendo las tareas conmigo, dándome un masajito cuando me caía. Esas son las manos que yo más recuerdo, que son las manos artesanas, manos que cuando te tocan es como una magia, como una energía sanadora. A mí me encantan las manos de una persona, y más de una persona que ha trabajado la tierra, que trabaja con sus manos. Porque se les nota, se les nota la vida que tienen y son manos hermosas. Mientras más viejas y más usadas están, más lindas y honradas son.

¿Qué misterios te quedan por develar en la vida? ¿A qué sentís que no terminás de sacarle la vuelta?

Yo creo que ahora mismo el misterio que tengo es la crianza, el poder ser una buena madre todos los días, que mis hijos no me vean un día y digan: “Coño, fallaste”. Yo no sé si es de aquí o de allá, ese es el misterio más grande que tengo. Empiezo todas las mañanas con ese misterio. Y termino siempre descubriendo algo muy bonito, que yo no soy la que tiene que tener todas las respuestas, lo que tengo que hacer es no meterme en el camino de ellos, guiarlos, no criarlos a cada momento. Me levanto con muchos misterios, pero descubro muchas cosas al final del día.

En la fiesta de presentación con el team Campari y su coprotagonista, Adriano Giannini, en la punta
En la fiesta de presentación con el team Campari y su coprotagonista, Adriano Giannini, en la punta

Las mujeres norteamericanas están dando una gran visibilidad a los movimientos feministas , ¿qué sentís que todavía nos hace falta como mujeres para evolucionar?

Esto (me toma de la mano).

Conexión

Sí. Tenemos que seguir hablando. Las mujeres somos producto de un problema sistémico y la división entre nosotras es algo que se inculca muy temprano de nuestras madres, nuestras abuelas, no solamente de los hombres que son figuras, íconos en nuestras vidas. Entonces aprendemos a competir contra nosotras mismas y no aprendemos lo suficiente a unificarnos. Tenemos que tener todas más oportunidades, porque cuando hay una sola posición en un trabajo y 40 de nosotras, ¡claro que vamos a competir! Cuando tengamos esas oportunidades y les demos más oportunidades a otras mujeres, el cambio va a venir, va a pasar. Pero no creo que la mujer norteamericana sea la que está guiando esto, yo creo que las mujeres inmigrantes, que habitan en Estados Unidos, son las que están dirigiendo esto. Somos todas emigrantes a un país que es como una tarima, una plataforma adonde tú vienes a realizar tu sueño, donde tus padres sacrificaron su Madre Tierra para darte a ti buenas oportunidades. Llega un momento en el que tú te despiertas y dices: “Tengo que hacerlo, ¡termina conmigo!, esto muere aquí”.

¿Cuando dijiste “esto es suficiente para mí”? ¿Qué cambio interno hiciste?

Los ajustes los seguí haciendo continuamente. “Si tú ves algo, di algo”. Nunca la solución es callar, yo hablo de estos temas con mis hermanas, con mis amigas, con mis vecinas. Cuando te dicen: “Una mujer discreta es una dama”, ¡a la mierda con eso!, una mujer discreta es una esclava. La que habla es la dama, la mujer. Entonces, hay que hablar las cosas y aportar apoyo unas con otras. Porque lo que más se oyó al principio el año pasado, en conversaciones privadas con amistades, la familia, la comunidad, cuando estaba pasando todo este movimiento #MeToo, era: “Bueno, pero si tú fuiste a ese hotel, tú sabías lo que se te venía”. Eso no es cierto. El que yo me vista de una manera, con una faldita corta, no invita a ningún hombre a que venga y me viole. Entonces, las mujeres tenemos que cambiar esa noción de ser tan difíciles unas contra otras. Una mujer, no importa lo que se ponga, no importa cómo se maneje, es una dama y merece respeto. Tenemos que apoyarnos unas con otras. Entonces, si oímos que un hombre le está faltando el respeto a otra mujer, no callar. Saber manejar la situación con amor y con respeto para que podamos ponerle un fin al abuso sea cual fuere. Tenemos que hacerlo y no desfigurarnos con palabras feas y aislarnos. Es una práctica consciente, no es algo que yo voy a saber hacer todos los días, porque de la misma manera en que aprendí y me tomó todo ese tiempo adquirir mis malos hábitos, me va a tomar mucho tiempo desintoxicarme de eso. Espero que todas podamos hacer lo mismo. Y así un día podamos unificarnos.

The Legend of Red Hand

Situada en Milán, la historia cuenta las aventuras de Mía, una detective que quiere descubrir quiénes son las manos misteriosas que preparan el trago perfecto.

¿Cómo fue protagonizar este corto?

Fue divertido, excitante, tuve la oportunidad de colaborar con un director que admiro y filmamos en Milán, Italia –el lugar de nacimiento de Campari, hace más de cien años–, así que todo fue romántico; moderno, pero, al mismo tiempo, celebrando la tradición de algo antiguo.

Playlist #reddiaries

Por SRZ, music designer. IG: _SRZ.

6 ciudades, 6 canciones Bajo el lema de #RedDiaries. “Cada cóctel cuenta una historia”.

  • “Únicos en el Mundo”. Valdes. Esta banda de Córdoba suena como un himno alentador para Pipi Yalour, nuestra representante.
  • “Un Pomeriggio”. L’Orso. La banda milanesa le canta a la tarde, momento ideal para el cóctel.
  • "O Que Se Quer”. Marisa Monte con Rodrigo Amarante. Música brasileña actual, con espíritu tradicional.
  • “Casanova”. Flamingosis. Canción neoyorquina que homenajea a clásicos como Ray Charles y Kanye West.
  • “Cocoon”. Milky Chance. Uno de los artistas responsables de mezclar guitarras folk con beats dance es alemán y se llama Milky Chance.
  • “Burn Brake Crash”. Snakehips. En Inglaterra, esta banda modelo 2010 invita a ser escuchada tanto en el momento previo del aperitivo como en la postcena.

Cóctel cordobés

La cordobesa Pipi Yalour es la bartender elegida como embajadora de Campari durante 2018, ella fue una de las “red hands” que diseñaron un trago para la presentación del corto.

“Mi cóctel se llama Tónica Italiana. Es una reversión del Campari Tonic que armé con ingredientes típicos de los últimos lugares a los que viajé. Agregué café a la receta original a raíz de la visita a un cafetal en Colombia y tintura de hibiscus como recuerdo de unas vacaciones soñadas en México”, cuenta una de las creadora de Chicas Barra, un sitio donde comparte sus conocimientos y le da visibilidad al trabajo de otras mujeres.

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