Lionel Messi, el eslabón que une el pasado de Pablo Aimar y el futuro de Lautaro Martínez en la selección argentina

Lionel Messi, en el centro de la escena; el capitán de la selección ya dejó su impronta en Manchester
Lionel Messi, en el centro de la escena; el capitán de la selección ya dejó su impronta en Manchester Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
Andrés Eliceche
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21 de marzo de 2018  

MANCHESTER.- Lo de siempre: aparece Messi y la atención y la tensión se multiplican. El doble de cámaras y periodistas, celosas medidas de seguridad y un ambiente nuevo. La atmósfera de la selección se divide siempre en antes y después de Messi. En Ezeiza, Manchester o Júpiter, lo mismo da. Lo aceptan los jugadores, lo susurran los propios integrantes del amplio staff técnico, médico y administrativo de la delegación: "Cambia el aire cuando él llega". Y desembarcó nomás el capitán, a darle su impronta a la Argentina en la recta final hacia el Mundial. A liderar el modelo de juego que prepara Sampaoli para probar ante Italia y España en los últimos amistosos que habrá antes de definir la lista de 23 convocados. A darle la mano por primera vez a Lautaro Martínez, la cara del futuro. A estrecharse en otro abrazo con Pablo Aimar, su espejo del pasado. A tomar unos mates con su amigo Kun Agüero, el que más conoce este portento arquitectónico y deportivo llamado Manchester City Academy. Está Messi, y ya nada será igual.

Camina a paso distendido, entre los últimos del grupo que participará del entrenamiento. A su lado, el escudero de siempre, Javier Mascherano, con el que acaba de reencontrarse, ahora que el subcapitán vive en China y ya no es vecino suyo en Casteldefels, en las afueras de Barcelona. Son las 16.03 cuando pisa por primera vez la cancha 14 del predio. Se ríe Messi, el jefe de la expedición a Rusia. Mientras avanza, dos metros atrás también lo hace Lautaro Martínez, el chico maravilla del fútbol argentino, que también aterrizó hace unas horas. La leyenda y el aspirante se mueven como si en el trayecto hasta el encuentro con el resto debieran respetarse los galardones: el 10 adelante.

Lautaro Martínez, el delantero de Racing que es la nueva joya del fútbol argentino
Lautaro Martínez, el delantero de Racing que es la nueva joya del fútbol argentino Crédito: Fernando Massobrio

El rosarino había llegado al mediodía a un aeropuerto secundario de esta ciudad, el City Airport and Heliport, en un vuelo privado que lo trajo de Barcelona, donde el lunes celebró el día del padre con sus tres hijos y su mujer. Cuando se metió en la concentración, a las 13.30, sus compañeros ya habían terminado de almorzar. Messi, el que todos esperaban, comió solo, se ubicó en su habitación (todas son individuales) y se vistió de selección por primera vez desde el 11 de noviembre, cuando el equipo le ganó justamente a Rusia, en Moscú. Mientras hacía los movimientos de calentamiento que ordenaba Jorge Desio, charlaba con Mascherano. Seguía sonriendo Messi en ese trío que también integraba Marcos Rojo. Los 15 grados que dejó en su casa a la mañana se habían convertido en 7 acá, con un cielo amenazante. Lo enfrentó con el kit completo de invierno, todo negro: cuello térmico, gorro, guantes y calzas. El recién llegado era el más abrigado de todos. Más que Agüero, incluso, que se asomó en zapatillas a ver cómo los demás practicaban, decepcionado porque la lesión que arrastra no le permite ser parte y probablemente se lo impida en los dos partidos. "¡Los talones en la cola!", gritaba Desio.

Unos minutos después Messi ya estaba con la pelota, en un ejercicio que incluía a Mascherano y cuatro sparrings. Los chicos de la Sub 20 lo miraban igual que Lautaro Martínez, con la diferencia de que el de Racing ahora es su compañero, algo que tendrá que asimilar rápido para sentirse parte y no invitado. Unos metros a un costado estaba Pablo Aimar, el ídolo del ídolo. Por primera vez instalado en el seno del cuerpo técnico -una especie de consultor de Jorge Sampaoli en esta gira-, el exvolante de la selección guarda el perfil bajo de siempre, a tal punto que prefiere mantenerse alejado de las entrevistas aquí, a pesar de los numerosos pedidos que le llegan. Si antes le gustaba poco expresarse en los medios, ahora esa manera de ser respeta todavía más el lugar que le toca. Soldado de la causa Mundial, hasta se presta al juego del lado de los sparrings: para completar un ejercicio, Sampaoli necesita dos piezas más, y ahí se ponen Aimar y Lionel Scaloni, dos campeones mundiales juveniles Sub 20 en Malasia 1997 que ya pasaron al otro lado de la línea de cal.

Messi y Aimar se admiran mutuamente. Tal vez porque se saben parte constitutiva de la esencia futbolística argentina. El de Río Cuarto -luego de estos partidos volverá a su trabajo en la Sub 17, en el marco de un torneo amistoso en Francia- tiene una teoría de por qué al otro le brillaban los ojos cuando lo veía jugar: "En una época, cuando él era adolescente, yo estaba en River y era muy rápido, gambeteador, miraba siempre para adelante. Supongo que me idolatró por lo vertical, por ese afán de agarrar la pelota y atacar. Y porque nunca perdí esa alegría por jugar al fútbol", especuló unos días atrás en una entrevista con el diario Marca, de España. Lo eleva por encima de cualquiera en el altar de los mejores de siempre, también: "El de ahora es el mejor Messi. Si jugaras con él se la querrías dar porque la pelota lo busca. Decide 9 de 10 partidos, y quizás me quedo corto. Solo a Maradona vi a su altura, pero no tanto tiempo", planta su bandera messiánica.

¿Y qué dice Leo de Pablo? Le gusta contar lo mucho que lo seguía antes, como el propio Aimar intuye. Pero lo más revelador lo dijo hace ya 16 años, cuando era un proyecto de crack en La Masía y le empezaban a buscar comparaciones. Las cámaras oficiales de Barca TV registraron la respuesta de ese adolescente rosarino de flequillo en 2002: "Yo creo que cada uno es diferente, pero tengo el estilo de Aimar". Entonces, su admirado era jugador del Valencia. Siguió el joven Messi: "Toca rápido, recibe rápido, antes de recibir sabe lo que tiene que hacer. Es impresionante la velocidad que tiene, cómo distribuye el juego, las bochas que mete...".

El presente y el pasado, unidos otra vez una fría tarde de martes, en una majestuosa cancha de fútbol de Manchester. A un costado, Lautaro Martínez patea una pelota. Y sueña con parecérseles.

Pablo Aimar, con pasado de selección y el ídolo de Messi
Pablo Aimar, con pasado de selección y el ídolo de Messi Crédito: Fernando Massobrio

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