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Tras el revuelo por el "lettergate", renunció el máximo responsable de la comunicación del Vaticano

Monseñor Dario Viganó, prefecto de la Secretaría para la Comunicación y máximo responsable del aparato comunicativo del Vaticano
Monseñor Dario Viganó, prefecto de la Secretaría para la Comunicación y máximo responsable del aparato comunicativo del Vaticano Fuente: AP - Crédito: Alessandra Tarantino
Elisabetta Piqué
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21 de marzo de 2018  • 09:55

ROMA.- El denominado "lettergate" hizo rodar hoy la cabeza de monseñor Dario Viganó, prefecto de la Secretaría para la Comunicación y máximo responsable del aparato comunicativo del Vaticano, que la semana pasada estuvo en el centro de fuertes controversias y acusaciones de manipulación de la información, luego de haber difundido parcialmente una carta privada de Benedicto XVI junto a una foto retocada.

La noticia del alejamiento de Viganó, hombre hasta ahora de mucho poder y cercano al Papa , designado al frente de la Secretaría para la Comunicación en junio de 2015, llegó por parte de la Sala de Prensa, que publicó una carta de renuncia de Viganó, dirigida al Papa y escrita el 19 de marzo y, por otra parte, la respuesta de Francisco, fechada hoy, en la que acepta el paso al costado de Viganó, pero le pide quedarse como asesor de este dicasterio.

"En estos últimos días se han levantado polémicas acerca de mis acciones que, más allá de las intenciones, desestabilizan el complejo gran trabajo de reforma que Usted me ha confiado en junio de 2015", escribió Viganó, que manifestó su "deseo de hacerme a un lado, aunque disponible a colaborar en otras modalidades".

Monseñor Dario Viganó, prefecto de la Secretaría para la Comunicación y máximo responsable del aparato comunicativo del Vaticano
Monseñor Dario Viganó, prefecto de la Secretaría para la Comunicación y máximo responsable del aparato comunicativo del Vaticano Fuente: AP - Crédito: Gregorio Borgia

"Después de nuestros últimos encuentros y después de haber reflexionado largamente y ponderado atentamente las motivaciones de su pedido de dar un paso al costado en la responsabilidad directa del Dicasterio para las comunicaciones, respeto su decisión y acepto, no sin alguna fatiga, las dimisiones como prefecto", escribió a su turno el Papa. Al margen de pedirle quedarse en la Secretaría para la Comunicación como "asesor", en su carta Francisco elogió la gran reforma realizada hasta ahora por Viganó, que en los últimos años juntó a diversos medios del Vaticano en un único sistema comunicativo de la Santa Sede y agradeció su "humildad" y "sentido de Iglesia".

El escándalo

En los últimos días no se hablaba de otra cosa del pésimo manejo informativo de Viganó, que el lunes de la semana pasada, al presentar una serie de libros sobre la teología de Francisco, difundió parcialmente una carta que, luego se supo, era de carácter privado y reservado, de Benedicto XVI, papa emérito.

El 12 de marzo pasado, en vísperas del quinto aniversario de pontificado de Francisco, Viganó sólo hizo trascender dos párrafos de una misiva en los que el papa emérito destacaba el "tonto prejuicio por el cual el papa Francisco sería sólo un hombre práctico falto de especial formación teológica o filosófica" y "la continuidad interior entre los dos pontificados, aún con todas las diferencias de estilo y de carácter". Además, divulgó una foto de dicha carta alterada, en la que aparecía desenfocado e ilegible un párrafo de la primera carilla y totalmente tapada por una pila de libros la segunda carilla, salvo la firma.

Fue trascendiendo en los días siguientes, causando escándalo, que en las partes ocultadas de la carta de Benedicto -dirigida a Viganó y personal-, el papa emérito explicaba que no iba a poder escribir un comentario a la nueva serie de libros sobre la Teología de Francisco no sólo porque no iba a poder leerlos por falta de tiempo, sino también porque, entre los autores, había un teólogo de su desagrado. Tal como pudo saberse el sábado pasado, cuando Viganó, presionado por todos lados, difundió el texto íntegro de la carta, se refería a Peter Hünermann, académico alemán muy crítico de Juan Pablo II, que hasta lideró "iniciativas anti-papales", según escribió Jospeh Ratzinger.

Todo esto causó mucho revuelo en el Vaticano, donde algunos altos prelados pidieron la renuncia de Viganó, acusado de haber violado códigos de ética periodística y, siendo el máximo responsable de la comunicación del Vaticano, de haber dañado la credibilidad de la Santa Sede y del mismo Papa. No hace falta decir que la gestión del "lettergate", que hasta tuvo ribetes patéticos cuando desde el Vaticano dijeron que el borroneo de la carta había sido algo "artístico", fue aprovechado por los sectores ultraconservadores que atacan a diario al Papa, para disparar más munición gruesa en su contra.

Pero Francisco demostró que es un hombre de gobierno. Y que puede tomar decisiones drásticas también con personas cercanas, cuando entran en juego transparencia y profesionalismo.

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