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Educación

Volvió al Pellegrini 22 años después de graduarse e hizo un aporte millonario: "Quise ayudar al colegio que tanto me dio"

Leandro Monachesi
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3 de abril de 2018  • 09:19

Los recuerdos del colegio donde transitamos la adolescencia quedan marcados en la memoria. Algunos amigos de esa época duran hasta la vejez. Y los conocimientos adquiridos en esos años son la base necesaria para el resto de nuestras vidas. Esa mezcla de nostalgia y agradecimiento llevaron a Guillermo Giudici a realizar una onerosa donación a la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, de la que se graduó hace más de 22 años.

El año pasado, cuando volvió a su colegio para hacer un trámite, Giudici, egresado '95 del turno vespertino, tomó la decisión: quería hacer un aporte durarero y que beneficiara a las nuevas generaciones del "Pelle". Entonces avanzó en la compra de 25 pantallas interactivas de 65 pulgadas -por un valor total de 2,5 millones de pesos- que servirán como pizarrón o proyector de videos y presentaciones en cada una de las aulas del establecimiento. Los paneles serán instalados este mes.

La reconexión de Guillermo con el Pellegrini llevó un tiempo. Tres años después de graduarse, a los 21, dejó la carrera de Ciencias Económicas en la UBA y renunció a su trabajo en la empresa de tecnología IBM para viajar y conocer otros mercados laborales.

En 2006, su fanatismo por una técnica de meditación llamada "Sahaja Yoga" lo acercó a Londres. "Quedé fascinado y ahí fue donde me establecí en el 2008. Creé varias empresas en el rubro inmobiliario/turístico en el centro de Londres, las cuales fueron exitosas y eso desencadenó en muchos nuevos proyectos en distintos rubros", contó Giudici en diálogo con LA NACION.

Cuando fui a la escuela, reconecté y pensé en ayudar de alguna forma a esta institución que tanto me dio

El año pasado, el exalumno del "Pelle" volvió al prestigioso colegio público ubicado en la calle de Marcelo T. de Alvear, en Recoleta, para pedir el certificado de secundario completo que le pedían para realizar un curso. "Cuando fui a la escuela reconecté y pensé en ayudar de alguna forma a esta institución que tanto me dio. Fue todo muy espontáneo", contó Guillermo, que buscaba realizar algún aporte que tenga un alto impacto en el proceso de enseñanza. Por ese entonces, el Pellegrini, a través de la cooperadora, había incorporado tres pantallas y tenía un plan de mediano a largo plazo de ir sumando esta tecnología a cada una de las aulas. El aporte de Guillermo aceleró el proceso.

"Este tipo de donaciones son muy importantes, nos colocan a la vanguardia en cuanto a herramental dentro del aula para el proceso enseñanza/aprendizaje", dijo a LA NACION Leandro Rodríguez, rector de la entidad educativa, quien publicó una carta de agradecimiento en el sitio del colegio.

Con la donación, Guillermo buscó devolverle a su colegio un poco de todo lo que le dejó. "En el Pelle conocí gente que terminaría siendo parte de mi vida. Varios de mis amigos más cercanos son de ahí. Mis tres hermanos cursaron en la misma escuela. Uno de mis socios es del Pelle y con otros estoy trabajando en nuevos proyectos. Y aunque uno pierde contacto con muchos de sus compañeros, al reconectar, todos tenemos en común el afecto al Pellegrini", mencionó.

Pero, además de las amistades, Guillermo destaca su formación en la escuela secundaria dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la considera como un puente importante para su desarrollo laboral. "Al buscar trabajo cuando estaba cursando sexto año en la escuela, haber ido al Pellegrini fue clave y me abrió más de una puerta. Recuerdo que en mi primer trabajo formal (en IBM, donde trabajé un poco más de tres años en ese entonces) nombrarlo fue unos de los factores determinantes del éxito de la entrevista laboral", recordó.

"La parte que más valoro [del colegio] es el hecho de haberme enseñado a pensar críticamente. Fue la formación más sólida que recibí. Siempre apliqué los conocimientos adquiridos a mi vida laboral", agregó.

La donación y las necesidades del Pellegrini

Basado en su experiencia, Giudici detectó la necesidad de la tecnología para la formación de los alumnos en la coyuntura actual. "La Argentina está encaminada a tomar protagonismo una vez más a nivel global y por su excelencia e igualdad de oportunidades. Dentro del Pellegrini se encuentra el potencial para generar futuros líderes y emprendedores del país. La donación es simplemente un instrumento para ayudar a alcanzar este objetivo", expresó.

La carta del rector del Pellegrini en agradecimiento a Giudici
La carta del rector del Pellegrini en agradecimiento a Giudici

El rector del colegio, Leandro Rodríguez, coincide en considerar a la tecnología como una aliada para la educación del siglo XXI y lo señala como uno de los pendientes del Pellegrini. "Hay algunas cuestiones de infraestructura que estamos charlando con la UBA. Mejoras edilicias que tienen más que ver con lo que entendemos que el Estado tiene que aportar. Buscamos mejorar los gabinetes de informática, comprar otras dos impresoras 3D, actualizar los kits de robótica o mejorar los laboratorios de ciencia. Siempre hay necesidades en cuanto a actualizarse en una escuela", dijo.

Eso fue lo que impulsó a Giudici a aportar algo que perdurara en el tiempo, que le diera un plus a la educación que reciben día a día los alumnos y que él supo aprovechar. "Mi idea era aportarle a los alumnos una infraestructura tecnológica novedosa, que facilitara la enseñanza", dijo, y señaló que "el principal desafío [del Pellegrini] es seguir manteniendo una educación de excelencia".

Para qué sirven los paneles interactivos

Los paneles interactivos son los Legamaster e-Screen ETX-6500
Los paneles interactivos son los Legamaster e-Screen ETX-6500

Las pantallas Legamaster e-Screen ETX-6500, que serán instalados en el colegio durante este mes, están equipadas con una tecnología de sensores multitáctiles de alta precisión que permite a varios usuarios usarlas simultáneamente y se pueden utilizar con el dedo o con un lápiz óptico y tienen calidad de imagen Full HD.

Los docentes de la escuela realizaron distintas capacitaciones el pasado verano con el objetivo de aprender a utilizar todas las herramientas y aplicaciones que les facilitan los paneles interactivos.

"Tienen incorporada una computadora que permite proyectar videos y películas, realizar presentaciones, utilizar software específico, generar interacción con otros dispositivos, utilizarla como pizarrón y luego enviar el contenido a los alumnos, así como otras aplicaciones didácticas", detalla el comunicado del Pellegrini.

"El docente puede acceder a videos online, preparar una clase y proyectarla ahí, pasar fragmentos de películas. Los chicos también van a poder preparar un trabajo practico y compartirlo inalámbricamente en la pantalla", destacó Rodríguez sobre las funcionalidades de las pantallas en las aulas. "Imaginate que un docente de geografía quiere un mapa de argentina y lo único que tiene que hacer es buscarlo en Google y le salen todos los mapas que necesita", ejemplificó. Una realidad que Guillermo Giudici, cuando estaba sentado en su pupitre hace más de dos décadas, ni siquiera imaginaba.

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