Sorprendidos por la decisión de Macri de habilitar el debate, los antiabortistas marcharán este domingo

Agrupadas en la plataforma Unidad Provida, cuestionan aspectos polémicos del proyecto de despenalización
Agrupadas en la plataforma Unidad Provida, cuestionan aspectos polémicos del proyecto de despenalización Crédito: Hernán Zenteno
Fernando J. de Aróstegui
(0)
22 de marzo de 2018  • 15:33

La voz de quienes exigen la legalización del aborto ya sonó fuerte y clara. Con un grito contundente, unas 350.000 personas -según cálculos de La Nación- expresaron ese reclamo, entre otros, el 8 de marzo en una manifestación ante el Congreso. En ese mismo lugar, un día antes, también se manifestó otro grupo que, al contrario, rechaza la legalización. Pero el caudal de su convocatoria fue muy distinto: sólo algunos cientos de personas.

Aislados y desarticulados: así sonaron hasta ahora los gritos de quienes rechazan el proyecto que ya se está debatiendo en Diputados. Esta poca visibilidad del reclamo opositor tiene varias causas: una baja cultura activista y militante, el desconcierto de muchos sectores -incluida la iglesia- por el inesperado apoyo del presidente Mauricio Macri al debate y la dificultad para encontrar un líder legítimo que articule a una oposición muy heterogénea, que incluye a sectores laicos y confesionales de distintas religiones.

Sin embargo, estas voces están trabajando para hacerse oír. Y encontraron la oportunidad de expresarse en la Marcha por la Vida, que este domingo a las 15 se concentrará en Plaza Italia, desde donde se dirigirá a la Facultad de Derecho. Allí, médicos, científicos y abogados expondrán sus argumentos contra el proyecto de despenalización. Y aunque Alejandro Geyer, coordinador nacional de la marcha, aclaró expresamente que la iniciativa no responde a ningún partido político ni confesión religiosa, las iglesias católica y evangélica adhirieron a la convocatoria. El evento tendrá réplicas en unos 150 lugares del país.

Mientras tanto, hay muchas voces trabajando activamente para amplificar el grito opositor al proyecto. Los tres argumentos principales esgrimidos por estos sectores son científicos, estadísticos y jurídicos, antes que religiosos. Por ejemplo: que la vida comienza desde la unión del óvulo con el espermatozoide, que algunas estadísticas divulgadas por quienes apoyan el proyecto son falsas y que la reforma de 1994 le dio jerarquía constitucional a tratados como el Pacto de San José de Costa Rica, que garantiza el derecho a la vida desde el momento de la concepción.

Unos 300 fieles de la iglesia evangélica se manifestaron la semana pasada en La Plata
Unos 300 fieles de la iglesia evangélica se manifestaron la semana pasada en La Plata Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

"Desde hace semanas que celebramos reuniones diarias con distintas organizaciones de la sociedad civil, colegios, redes de profesionales y empresas. La intención es lanzar una plataforma multisectorial, llamada Unidad Provida, para articular el rechazo al proyecto de legalización", dijo Leandro Flocco, presidente de Frente Joven.

"Además, estamos golpeando las puertas de los despachos de los diputados para distribuirles información: hay mucho desconocimiento sobre el tema", explicó Flocco.

Desde La Merced Vida, una red de voluntarios que acompaña a mujeres que abortaron, dijeron que la baja visibilidad de quienes rechazan el proyecto puede deberse a que este es un sector "poco activista" y con escaso espacio en los medios de comunicación. "Es gente que quizá no tiene la cultura de subirse a un colectivo para ir a una marcha", consideraron. Además, añadieron que en muchos medios existe el prejuicio de que quien rechaza el aborto es un "fanático religioso" y un "retrógrado".

Hace dos semanas, La Merced Vida invitó al país a la española Esperanza Puente Moreno, que tras sufrir una experiencia traumática luego de abortar, ahora se dedica a combatir esa práctica. En tanto que, con la misma intención, llegará la norteamericana Patricia Sandoval, que trabajó algunos años en la clínica abortista Planned Parenthood, y disertará en la Marcha por la Vida.

El sacerdote Pepe Di Paola consideró que mucha gente quedó desorientada con la intempestiva decisión del oficialismo de alentar el debate: "El gobierno representa una coalición que nunca propuso este tema. Y el giro que dio dejó atónita a muchas personas". Además, consideró que varias de las estadísticas presentadas para legitimar el proyecto ante la sociedad son falsas.

El cálculo sobre cuántos abortos se practican por año en la Argentina es causa de un debate polémico.

En 2004, el Ministerio de Salud de la Nación difundió que anualmente se producen unos 500.000 abortos clandestinos. Sin embargo, esta cifra fue desestimada este mes por Adolfo Rubinstein, actual ministro de salud, que la consideró "una estimación grosera" y un número "impreciso y poco fiable". En cambio, afirmó que el número es desconocido.

Carlos De Angelis, sociólogo y profesor de opinión pública en la UBA, destacó que el movimiento feminista ha ganado legitimidad en todos los estratos sociales, y que esta legitimidad se basa en que su agenda de temas se identifica como "un acto de justicia", incluido el aborto. "La postura sobre aborto como parte del empoderamiento de la mujer y la decisión sobre su propio cuerpo es una matriz argumental muy fuerte. Y no alcanza con la retórica religiosa para contraponérsele, como sucedió con el debate por el matrimonio igualitario", dijo. Agregó que los sectores opositores al proyecto, como la iglesia católica, han mostrado un desconcierto inicial por la inesperada decisión oficial de impulsar el debate, para el cual no estaban preparados.

"En términos del debate público, aún no apareció un tipo de liderazgo claro que articule a los distintos grupos opositores, pero aparecerá -consideró De Angelis-. Este liderazgo estará muy probablemente basado en un discurso científico, antes que religioso o moral".

El proyecto de legalización ya fue atacado con fuerza desde algunos sectores de la ciencia. Como la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de San Juan, que se manifestó en contra "de que se nos obligue a terminar con la vida de un ser que el derecho positivo vigente considera un ser distinto, genética y biológicamente, con su propio ADN, desde el momento mismo de la concepción".

Incluso referentes de las iglesias católica y evangélica coincidieron en atacar el proyecto apelando a argumentos científicos. "Hay mucha gente que plantea que esta es una cuestión religiosa. Pero es una cuestión científica", consideró Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en referencia a que la vida humana comienza con la gestación. En tanto que Gabriel Ballerini, director de Bioética de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) dijo en una marcha en La Plata, la semana pasada: "Nuestra posición en favor de la vida no es confesional o religiosa, sino científica, racional y ética".

Desestimando las demostraciones de fuerzas masivas, varias organizaciones dijeron que su trabajo de concientización persigue objetivos menos visibles.

"Lo nuestro no es la agitación callejera sino la siembra de ideas y valores junto con la realización de acciones concretas que beneficien a las mujeres, los niños y las familias", explicaron Mónica del Río y Ricardo Bach de Chazal, de la Red Federal de Familias. Agregaron que en los últimos días hubo muchas manifestaciones en contra del aborto en todo el país, "llamativamente ignoradas por los medios de comunicación".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.