Vizcarra, el ingeniero de perfil bajo llamado a suceder a Kuczynski

Martín Vizcarra (izquierda), junto Kuczynski y sus mujeres, en junio de 2016
Martín Vizcarra (izquierda), junto Kuczynski y sus mujeres, en junio de 2016 Fuente: AP
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21 de marzo de 2018  • 16:14

LIMA.- El vicepresidente del Perú, Martín Vizcarra, recibió hoy un regalo de cumpleaños adelantado: la oportunidad de ejercer la jefatura de Estado, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski , es destituido por el Congreso.

Vizcarra, delgado y de elevada estatura, caracterizado por su perfil bajo y su amabilidad, era actualmente embajador en Canadá, y ya se encuentre en viaje a Perú.

En julio de 2016, el recién elegido vicepresidente era una figura emergente en política, poca conocida y sin mayores reparos. En mayo de 2017 era ya un ministro que se iba del gobierno vapuleado por la misma oposición que hoy lo reclama como figura salvadora.

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Vizcarra, que según la Constitución debe reemplazar a Kuczynski, es un ingeniero civil con origen de clase media, que nació en Lima por accidente, ya que sus reales raíces e intereses están en el pequeño departamento sureño de Moquegua, donde creció y vivó hasta que la política lo forzó a trasladarse a la capital.

Durante gran parte de su vida, el posible nuevo presidente estuvo lejosde la política, dedicado al negocio de la construcción.

El giro se dio cuando en 2010, al mando de un grupo regional independiente, fue elegido gobernador de Moquegua. Si gestión recibió muchos elogios y por eso sorprendió que en 2014 se abstuviera de buscar una reelección que se suponía segura.

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Renacimiento

Parecía que la breve historia política de Vizcarra había terminado, pero en 2016 se entusiasmó con Kuczynski y lo acompañó con tal ahínco que el hasta hoy jefe de Estado le propuso ser su vicepresidente.

Vizcarra asumió el cargo simbólico en medio de aplausos. Se especuló que sería el jefe de gabinete ministerial, pero se le confió solo la cartera de Transporte. En ese momento se interpretó como que se le preparaba para futuras tareas más duras.

Pero se metió en un problema cuando, sin consultarlo, decidió que el Estado debería ayudar con dinero a un consorcio argentino-peruano al que se le encomendó construir un nuevo aeropuerto en la ciudad de Cuzco y después admitió que no tenía recursos para cumplir.

La oposición saltó a la yugular. Lo acusó de pretender favorecer a privados, le atribuyó delitos que no se le pudieron comprobar y recurrió a su supuesta ineptitud para sacarlo del ministerio vía la censura parlamentaria (destitución por el Legislativo). Cuando era imposible que se salvara optó por la renuncia.

Como un exilio de lujo fue enviado a Canadá, cargo desde el que guardó silencio, como lo hizo hace tres meses durante el primer intento de destitución de Kuczynski.

Para analistas, Vizcarra, liberal como su líder, no mostró cintura para enfrentar a la oposición de derecha radical como ministro, por lo que no hay claridad de si podría hacerlo como gobernante. Incluso hay quienes creen que ejercería su presidencia como un virtual rehén de la oposición, sobre todo de la que lidera la excandidata Keiko Fujimori.

Agencia DPA

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