Alcohol y adolescencia: los padres y las madres somos parte de la solución

María Pía del Castillo
María Pía del Castillo PARA LA NACION
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21 de marzo de 2018  • 19:40

La realidad habla por sí sola. La cantidad de menores que consumen alcohol aumentó de manera preocupante y cada vez lo hacen a una edad más temprana. Las investigaciones más recientes indican que en nuestro país los chicos comienzan a los 14 años y, lamentablemente, la tendencia va en aumento.

Lo primero que tenemos que remarcar es que el alcohol en el cuerpo de los chicos daña, siempre. Problemas en el cerebro, deterioro de procesos cognitivos, especialmente de la memoria y el aprendizaje, e inconvenientes en el hígado y otros órganos vitales, son algunas de las consecuencias que señalan los especialistas.

Pero además de los peligros de la intoxicación, la ingesta de alcohol a edades tempranas produce pérdida de consciencia, trastornos emocionales, cambios en la conducta, embarazos no deseados, siniestros viales, hechos violentos, lesiones y muchas muertes.

¿Por qué los adultos no reaccionamos frente a una realidad que pone en riesgo la vida de nuestros hijos? ¿Cuántos chicos tienen que morir? ¿Cuántos adolescentes más van a hipotecar su vida?

Podemos seguir enumerando muchas más consecuencias, pero lo importante es que son nuestros hijos. Por eso debemos involucrarnos todos; padres, madres, comunicadores, empresarios y autoridades.

El primer paso es hacernos cargo del problema. El consumo de alcohol a edades tempranas mayormente comienza en casa. Encuestas realizadas por la Fundación Padres en alumnos de escuelas secundarias, entre 13 y 19 años de edad, muestran que el 52% participa de previas y que la mitad de ellos mezcla bebidas alcohólicas. También revelan que es entre los 14 y los 17 años que los chicos comienzan a ir a estos encuentros y que casi todos se realizan en casas.

¿Qué nos hace pensar que no se puede hacer nada? Debemos pasar a la acción. Informarnos, formarnos y actuar.

El dialogo con nuestros hijos es una herramienta fundamental para la prevención. Tener una escucha empática, en un clima de confianza para poder saber qué les está pasando es muy importante. También creemos que estar en contacto con otros padres, para generar una red de contención es algo muy útil tanto para nosotros como para nuestros hijos.

Otro elemento valioso es el poner límites, con la convicción de que a través de ellos los cuidamos y protegemos. Detrás de un "no", hay muchos "sí", ya que los limites favorecen el desarrollo emocional y la constitución psíquica de los adolescentes.

La adolescencia es una etapa de la vida en la cual se abre la puerta al mundo adulto y lo que necesitan los niños y adolescentes son adultos responsables, pertinentes, afectuosos que los legitimen con firmeza y ternura. La sana libertad de nuestros hijos necesita respuestas que les permitan desarrollarse plenamente y así ser la mejor versión de sí mismos.

Desde la Fundación Padres estamos convencidos de que los padres y las madres somos parte de la solución.

Con presencia, autoridad y compromiso podemos cambiar esta realidad que nos duele. Presencia para estar activamente en la vida de nuestros hijos. Autoridad para educar desde un lugar de referencia. Compromiso para ser padres y madres socialmente responsables. Y ser responsables es hacerse cargo.

Pensamos que entre todos se puede hacer y mucho, por eso somos parte de la campaña "Chicos sin alcohol" del Consejo Publicitario Argentino junto con organizaciones prestigiosas como El Reparo y Fundartox. Sabemos que trabajando en equipo se pueden lograr grandes cosas. Cada uno desde su lugar, asumiendo el rol que le corresponde e invitando a la reflexión y a los cambios de conductas.

La autora es directora ejecutiva de la Fundación Padres

Una campaña que busca llegar a los padres

El Consejo Publicitario Argentino lanzó a la campaña "Chicos sin alcohol", que se propone generar conciencia en torno a los efectos nocivos que tiene el consumo de bebidas alcohólicas en menores de 12 a 17 años, e incentivar a que padres y adultos desnaturalicen el hábito, reafirmando que el consumo precoz daña la salud, siempre.

Según estadísticas oficiales, el consumo de alcohol en este segmento se encuentra en crecimiento. Un estudio de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), realizado entre 2010 y 2017, muestra que en adolescentes de 12 a 17 años aumentó más de un 13%, siendo la franja etaria en que se verificó el aumento mayor.

La ingesta de bebidas alcohólicas es nociva para los chicos y los adolescentes en todas sus formas. Sin embargo, el 70,5% de los estudiantes secundarios consumió alcohol al menos una vez en la vida.

Más información en el sitio web de la campaña.

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