Procesan a Sarkozy por recibir fondos ilegales de Khadafy

El expresidente habría obtenido entre 5 y 50 millones de euros del exdictador para financiar su campaña electoral en 2007
Luisa Corradini
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22 de marzo de 2018  

PARÍS.- Después de 26 horas de interrogatorio policial, el expresidente francés Nicolas Sarkozy fue inculpado anoche por la presunta financiación ilegal con fondos libios de su campaña de 2007 y sometido al régimen de control judicial.

Esa medida -inédita en el caso de una figura política de primer nivel-, que está destinada a impedir una eventual fuga y evitar que reincida, limita sus movimientos y actividades profesionales vinculadas con la causa, y lo obligará a solicitar la autorización de la Justicia para todo desplazamiento fuera del país.

La decisión de los tres jueces que condujeron el intercambio con el exjefe del Estado, de 63 años, fue anunciada apenas dos horas después de levantada su detención provisoria.

El interrogatorio se desarrolló entre las 7 y la medianoche del martes, cuando Sarkozy fue autorizado a regresar a su casa para dormir, "por respeto a su calidad de expresidente de la república".

El paréntesis se cerró a las 9 de ayer, hora a la que regresó a la sede de la policía judicial de Nanterre -en los suburbios de París-, donde permaneció hasta poco después de las 18 de ayer.

La Justicia acusa a Sarkozy de "corrupción activa y pasiva, tráfico de influencia, falsificación y utilización de documentos falsificados, abuso de confianza, blanqueo y complicidad". Los responsables de la división anticorrupción (Oclciff) creen que el exmandatario recibió entre 5 y 50 millones de euros del exdictador Muammar Khadafy para financiar la campaña que lo llevó al poder, en 2007.

Así lo afirman numerosos allegados al expresidente libio, que el mismo Sarkozy contribuyó a derrocar cuatro años después durante la guerra civil en el país africano.

Entre ellos, el hombre de negocios francolibanés Ziad Takieddine, que asegura haber llevado valijas de dinero de Libia en 2006 y 2007 a Sarkozy, entonces ministro del Interior, y a su jefe de gabinete, Claude Guéant. Ese intermediario sulfuroso -también inculpado en el escándalo- confirmó a la prensa haber entregado "cinco millones de euros al contado, en tres veces, a ambos hombres: 1,5 millones directamente al expresidente".

Los jueces disponen también de las declaraciones del exjefe de los servicios secretos militares libios, Abdallah Senoussi, y de un colaborador de Khadafy, Beshir Saleh, recientemente herido de bala en Sudáfrica.

Los responsables de la instrucción también tienen en su poder un carnet del exministro del Petróleo libio Choukri Ghanem, hallado muerto en el Danubio el 29 de abril de 2012, en Viena. Según el sitio de información Mediapart, allí se mencionan pagos destinados a la campaña presidencial de 2007 de Nicolas Sarkozy.

Por último, los jueces querrían interrogar a otro intermediario, el hombre de negocios francés de origen argelino Alexandre Djouhri, allegado a Beshir Saleh, que niega toda implicación en el caso.

La Justicia emitió una orden de arresto europeo contra ese individuo, hoy detenido en Gran Bretaña, que se niega a ser extraditado a Francia.

Inculpaciones

Esta no es la primera vez que Sarkozy es inculpado desde que dejó el poder, en 2012.

En julio de 2014 fue sometido a la detención preventiva e inculpado una primera vez, junto a su abogado, Thierry Herzog, por corrupción activa y complicidad de violación del secreto profesional. Las autoridades judiciales acusaron al expresidente de intentar obtener informaciones, justamente sobre el estado de las investigaciones sobre el dinero libio, prometiendo a un alto magistrado que, a cambio, obtendría un puesto prestigioso en Mónaco.

El año pasado, el expresidente fue inculpado por haber gastado el doble de lo legalmente permitido para su segunda campaña, la de 2012. Sarkozy gastó para ella 42,8 millones de euros, cuando el límite legal era de 22,5. Parte de esos desembolsos se ocultaron a través de un complejo sistema de facturas falsas.

Sarkozy fue también inculpado durante un tiempo por "abusar de la debilidad" de la entonces heredera de L'Oréal, Lilianne Bettencourt, de quien habría recibido dinero en efectivo para financiar su primera campaña presidencial.

En octubre de 2013, el expresidente conservador fue exculpado de esos cargos "en ausencia de pruebas suficientes".

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