Un gesto presidencial que sorprendió a todos

Reclama que se aplique el mismo sistema que para los jueces de la Corte
Claudio Jacquelin
(0)
22 de marzo de 2018  

La confirmación de que Mauricio Macri impulsará a la jueza Inés Weinberg de Roca para ocupar la Procuración General de la Nación no cayó para nada bien en el PJ, que salió a marcarle la cancha al Gobierno al advertirle que la aprobación del pliego en el Senado no será tarea sencilla.

"El rango constitucional de [la mayoría de] los dos tercios para la Procuración es un requerimiento muy alto, por lo que la candidata va a tener que demostrar una solidez muy importante", advirtió Miguel Pichetto (Río Negro), jefe del Bloque Justicialista, principal fuerza de oposición en la Cámara alta.

En la misma línea se manifestó el presidente de la Comisión de Acuerdos, Rodolfo Urtubey (Justicialista-Salta). Aseguró que la falta de relación de la magistrada con la Justicia Federal obligará a "un mayor proceso de estudio y conocimiento de cuáles son sus ideas jurídicas y políticas y, sobre todo, de sus decisiones judiciales".

El mensaje del Bloque Justicialista esconde algo más que un llamado al oficialismo a negociar condiciones a cambio de su voto, imprescindible para designar a Weinberg de Roca. Subyace, así, el malestar por la decisión de Macri de desoír los nombres de los candidatos que el peronismo vería con buenos ojos para ocupar la poltrona que dejó vacante Alejandra Gils Carbó.

Para que no queden dudas de que el peronismo se pondrá estricto con el pliego, Pichetto reclamó que el Poder Ejecutivo cumpla con el decreto 222/03, por el cual Néstor Kirchner fijó un período de recepción de adhesiones e impugnaciones para los postulantes a jueces de la Corte. Y recordó que la postulante deberá afrontar una audiencia pública, en la que tendrá que defender su pliego y mostrar idoneidad.

"No puedo abrir juicio sobre la candidata porque no la conozco en profundidad; la vamos a escuchar en audiencia pública", agregó Pichetto. Según confiaron fuentes parlamentarias a la nacion, en el Bloque Justicialista circula un dossier con información que podría complicar la postulación.ß Gustavo Ybarra

Sorprendió a todos. Cuatro meses después de que la procesada Alejandra Gils Carbó renunció como procuradora general, Mauricio Macri resolvió anunciar, sin previo aviso, que su candidata para reemplazarla es la actual presidenta del Tribunal Superior porteño, Inés Weinberg de Roca.

Macri no había anticipado que lo haría ni a sus asesores judiciales, con los que iba a reunirse hoy, a las 12.30, para cerrar el tema. Tampoco se lo había dicho a la propia Weinberg. La noticia también sacudió a los senadores oficialistas, que deberán defender la postulación. Los principales operadores judiciales del Gobierno sabían que Weinberg era la que más chances tenía, pero esperaban la última ronda de consultas.

Distintos observadores no desvinculan la precipitada postulación pública de los recientes cortocircuitos del Gobierno con el titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti. Una de las ganadoras en la puja interna por imponer a Weinberg es Lilita Carrió, y es sabido que la dueña de la bolilla negra del oficialismo tiene en la mira a Lorenzetti. Habrá que ver cómo opera esto en el Senado, donde el peronismo cuenta con la llave para la aprobación: el titular de ese bloque, Miguel Pichetto, tiene una relación más que fluida con Lorenzetti.

Fuentes oficiales y de la Justicia coinciden en que la noticia terminó por descolocar al presidente de la Corte. Preocupado por el malestar de la Casa Rosada tras la acordada que volteó la designación del tribunal que debía juzgar a Cristina Kirchner, el magistrado se había reunido ayer a la mañana con un alto funcionario para limar asperezas. No imaginaba lo que pasaría poco después.

Para Macri fue también una forma de sacarse de encima las presiones para que eligiera a otros postulantes que diversos sectores intentaban imponer. Un atributo de Weinberg que en el Gobierno suma es que es una outsider de la corporación judicial. En el oficialismo agregan que no está contaminada por relaciones con los servicios de inteligencia.

Hasta la semana pasada, antes de que el equilibrio entre Macri y Lorenzetti se desbalanceara, había señales positivas de los senadores que conduce Pichetto para no obstaculizar la ya más que probable candidatura de Weinberg. No obstante, los justicialistas ya advirtieron que la reconocida jurista deberá demostrar sus cualidades, especialmente su aptitud para manejar una enorme estructura, que ampliará su poder con la reforma del Código Procesal Penal en marcha.

"No vamos a insistir con ningún candidato ni vamos a complicar, pero ella tendrá que convencernos y no deberán aparecer impugnaciones serias", anticiparon desde el bloque justicialista. Por las dudas, recuerdan que antes de lograr imponer a Gils Carbó el kirchnerismo debió resignar a su candidato Daniel Reposo. Algo similar ya había ocurrido cuando intentó imponer en la Corte a Roberto Carlés, de fuerte vínculo con el Papa, quien, dicen, lo quiere como a un hijo.

Si bien las advertencias podrían pronosticar que el trámite no será sencillo, algunos hechos lo allanarían. La decisión del Gobierno de no insistir en la reforma de la ley del Ministerio Público fue clave, ya que implica, entre otras cosas, la continuidad de las fiscalías especiales. El peronismo pretende que algunas de esas fiscalías colonizadas por el colectivo filokirchnerista Justicia Legítima queden en manos confiables para ellos y para el sector dominante de la Justicia Federal, con la que los senadores peronistas y Lorenzetti tienen una alianza táctica.

Un motivo de discusión es la independencia de Weinberg respecto del macrismo, ya que fue Macri el que la impuso en la Corte porteña. El Gobierno y los allegados a la magistrada dicen que el Presidente y Weinberg se conocieron después de su postulación y que ha demostrado un altísimo grado de independencia. El antecedente de Gils Carbó y su afinidad con Cristina Kirchner activa las alertas en este aspecto.

Todo esto empezará a ventilarse el mes próximo, cuando se formalice la candidatura. Luego se abrirá el proceso de impugnaciones. De pasar ese trámite, se enviaría el pliego a la Comisión de Acuerdos, donde no estaría el mayor escollo. El desafío es alcanzar el voto de los dos tercios de los senadores cuando el oficialismo tiene la mitad de lo requerido. La candidata está. El cargo todavía no. El ruido seguirá.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.