Por una moda limpia: la sustentabilidad

Camisa campera y vestido de puro algodón, de Dacal Crédito: Dacal
25 de marzo de 2018  

Recuperar y recrear

Un gesto creativo contra el derroche

Sobra ropa en el mundo, literalmente. La producción textil descontrolada es uno de los síntomas mayores del desenfreno consumista. Cuando haga cine, nunca es tarde, montaré una secuencia que ilustre lo extravagante de este exceso. Mostrará una multitud ya vestida, y de las formas variadas, que con sus brazos en alto, ávida va siendo sepultada en cámara lenta por una lluvia de prendas de todo tipo y color, mientras una orquesta ataca el famoso Allegretto de la Sinfonía Nº5 de Shostakovich.

Un cierto humor, claro que irónico, se impone al encarar un tema cuya gravedad está lejos de ser tenida en cuenta. Si hay un hecho que podría ser leído como un signo premonitorio de una catástrofe por venir es este derroche de trapos, del que participamos todxs. Pero, en verdad, no hace falta siquiera anticipar apocalipsis alguno: la calamidad ya está en marcha. Los productos diseminados sin interrupción por la moda rápida provocan un daño ambiental permanente, profundo y duradero. La tierra, el aire, el agua, la vida de la tierra en que vivimos, están siendo afectadxs por los métodos a menudo irresponsables de fabricación.

Más terrible aún, el afán de rendimiento extremo, que llevó a la deslocalización de las cadenas de producción a países emergentes proveedores de mano de obra barata, carentes de protección laboral. La ferocidad de los abusos tuvo su emblema culminante en Bangladesh, en 2013, con el derrumbe de Rana Plaza, un edificio de cinco pisos de talleres, que provocó 1134 muertos y 2500 heridos. Pero no existe al día de hoy ni siquiera el atisbo de un plan global general de reformas (que deberían ser drásticas) de la industria de la moda, cuando se trata de una de las más voraces en términos de consumo de energías, y de recursos naturales no renovables, con el petróleo como suministro de base, en particular para las fibras sintéticas. Los avances tecnológicos que permitirían reemplazar a éstas por nuevas materias respetuosas del equilibrio natural permanecen aún en el plano de la experimentación.

Mientras tanto, los grandes conglomerados premian a los nuevos talentos en el área del diseño cuando el futuro y la urgencia están en los laboratorios. Sobran las razones para que la industria invierta en su conversión al desarrollo sustentable, su paso al verde. Una más: se calcula que la producción de indumentaria provoca emisiones anuales de dióxido de carbono de hasta 832 millones de toneladas anuales. Hay algunas compañías que trabajan exclusivamente con materias biodegradables, o provenientes del reciclaje de plástico. Pero es un deber de toda la industria incitar y apoyar la producción local y el uso de fibras naturales -lana, seda, lino- y de algodón orgánico. Las cifras que conciernen los métodos de producción tradicionales y prevalentes de algodón, material primero de la moda masiva, aterran. Leo que mientras su cultivo ocupa sólo hasta un 2,6 % de las tierras arables del planeta, consume el 24% de los insecticidas y el 11% de los pesticidas en uso. 2700 litros de agua son necesarios para obtener el algodón requerido para una camiseta. El proceso de teñido de textiles es otro de los grandes infractores, para el que solo puede pensarse en una transformación drástica de sus pautas.

Desde el momento en que ciertos espíritus alertas hicieron sonar las primeras alarmas respecto a las fallas del sistema de la moda, hacia finales de los 80, al día de hoy, la producción masiva de indumentaria y accesorios tuvo un crescendo violento, al doble, o algo más, de su volumen. Es decir, unos largos millones de prendas. Solamente en los Estados Unidos el público profundamente desinformado tira más de 15 millones de toneladas anuales de indumentaria. Su educación es otra obligación pendiente de la industria de la moda y de los gobiernos de los países productores.

El autor ha colaborado en Vogue Paris, Vogue Italia, L'Uomo Vogue, Vanity Fair y Andy Warhol's Interview Magazine, entre otras revistas

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