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Macron le declara la guerra a los ferroviarios y Francia se paraliza

En la estación parisina de Gare de l'Est hubo escasa actividad
En la estación parisina de Gare de l'Est hubo escasa actividad Fuente: Reuters
Luisa Corradini
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22 de marzo de 2018  • 14:17

PARÍS.- Centenares de miles de trabajadores ferroviarios, maestros, enfermeras, controladores aéreos y otros empleados del sector público francés prácticamente paralizaron hoy el país con una sólida huelga y manifestaciones contra las anunciadas reformas del presidente Emmanuel Macron , sobre todo la reforma de los ferrocarriles.

Al mediodía (hora local), 35% de los ferroviarios y 15% de los docentes habían parado. Por la tarde, varios incidentes entre policías y grupos de jóvenes encapuchados se produjeron en las manifestaciones de París y Nantes, en el oeste del país. Las violencias provocaron numerosos daños materiales.

Según la central sindical comunista CGT, entre 400.000 y 500.000 manifestantes salieron a la calle en toda Francia. La policía estimó esa cifra entre 230.000 y 280.000.

En París, la policía buscó dispersar las manifestaciones
En París, la policía buscó dispersar las manifestaciones Fuente: AP

Esta es la primera movilización social multitudinaria que el joven mandatario, llegado al poder hace diez meses, debe enfrentar. Ni siquiera fue así cuando consiguió hacer votar una reforma laboral hace seis meses, marcadas por escasas protestas.

Ahora, Macron intenta modificar las condiciones laborales de uno de los grandes íconos del Estado de bienestar francés: terminar con la condición casi monopólica de los ferrocarriles franceses, que deben abrirse a la competencia internacional y, sobre todo, dar un golpe fatal al estatuto de los empleados ferroviarios, que gozan de beneficios sociales excepcionales, por ejemplo una jubilación anticipada y un empleo garantizado de por vida.

El problema es que, cuando los todopoderosos sindicatos ferroviarios deciden hacer huelga, se para el país. El segundo inconveniente para Macron es que, hoy, también decidieron ir al paro amplios sectores de la función pública.

A la anulación del 75% de los trenes, se agregaron las escuelas cerradas, más del 30% de los vuelos cancelados y unas 150 marchas de protesta en todo el país.

La protesta en el sector público, que cuenta con unos 5,4 millones de empleados, resiste las medidas de austeridad decididas por el gobierno, mientras sus sindicatos lo acusan de hacer una política ultraliberal que conducirá a desmantelar ese sector.

Miles de personas marcharon por las calles de París
Miles de personas marcharon por las calles de París Fuente: AP

Personal hospitalario o de la Educación reprochan a Macron haber traicionado su promesa de campaña de mejoras salariales y perspectivas de carrera. En realidad -aseguran- está haciendo todo lo contrario: el Estado otorga cada vez más trabajos precarios, introduce retribuciones salariales basadas en el mérito y no reemplaza a aquellos que se jubilan, con el objetivo de reducir 120.000 puestos de trabajo en cinco años.

Los ferroviarios, por su parte, comenzaron hoy una huelga "perlada" o intermitente, de dos días de cada cinco, que podría durar hasta el 28 de junio.

El gobierno afirma que mantendrá su proyecto, y confía en que la exasperación de los usuarios terminará con el apoyo popular de la huelga. Pero amplios sectores de la población, que confiaron al comienzo en Macron, han visto sus ingresos decrecer considerablemente, y la idea de que eligieron a un "presidente de los ricos" parece instalarse en forma durable en la opinión pública. El gobierno perdió, por ejemplo, el apoyo de los jubilados, un sector de la sociedad cuyo peso electoral suele ser decisivo.

En todo caso, una encuesta realizada por el diario económico Les Echos, demostró que poco más del 50% de los franceses apoyan el movimiento de fuerza. El sector privado, por el contrario, se declaró en contra.

"Vamos a seguir reformando en profundidad. Con la certeza de que nuestro país lo necesita, para recuperarse del terreno perdido en décadas pasadas", declaró Macro la semana pasada, durante un viaje a la India.

La fecha de la primera jornada de movilización no fue elegida al azar. El 22 de marzo coincide con el 50° aniversario de la primera expresión de protesta del movimiento que desembocó en la llamada "revolución de mayo de 1968". Las huelgas de ese momento constituyeron la única movilización unitaria de estudiantes y organizaciones sindicales en la historia de Francia. En total, 10 millones de personas participaron en ese movimiento, que paralizó completamente el país durante varios días.

Los sindicatos y partidos de oposición sueñan con repetir una gran movilización de protesta para paralizar la dinámica de reformas lanzada por Macron desde su llegada al poder, hace 10 meses. El modelo de la protesta esta vez coincide más bien con las demostraciones de 1995 contra el gobierno del primer ministro Alain Juppé, que pretendía impulsar una profunda reforma de los sistemas de protección social, incluido el cálculo de las jubilaciones. Después de tres semanas de una huelga ferroviaria y del transporte público en París, la agitación obligó a Juppé a abandonar sus proyectos.

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