Entre la novela y el teatro

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23 de marzo de 2018  

La primera vez que leí Ferdydurke me sumergí en la historia teatralmente, avanzaba y en mi cabeza se configuraba la adaptación instintivamente, el proceso de adaptación de las 316 páginas del original fue de dos semanas.

Podríamos encuadrar a Ferdydurke dentro de una estética ligada a las vanguardias de comienzos del siglo XX que recurrían a lo irracional, lo amorfo y la ruptura del lenguaje. Por esto intuí que debía alejarme de la solemnidad para no traicionar su esencia, y así fue que extremé lo absurdo y pensé en crear una puesta que tenga solo cuatro actrices, y que ellas hagan todos los personajes. Cabe aclarar que Ferdydurke es una novela de hombres donde lo sexual está presente continuamente, rasgo característico de la escritura gombrowiczana. Pienso que mi decisión de poner mujeres haciendo de hombres resignificó sexualmente al original. Witold nos propone un teatro de la forma, del espectador apelado, del narrador que ordena la historia, y por eso en mi obra, Pepe (el protagonista) interpela al público constantemente y hasta secuestra a un espectador poniéndolo en el escenario por más de veinte minutos.

Ferdydurke volverá a escena en junio, y en octubre iremos al XIII Festival Internacional Gombrowicz, en Radom, Polonia.

El autor dirigió Ferdydurke

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