Policial oscuro, futuro esperanzado

Un nuevo caso del detective Charlie Parker expone lo peor del ser humano, y un ensayo, su aspecto más luminoso
Verónica Chiaravalli
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25 de marzo de 2018  

Un nuevo thriller de John Connolly ( Tiempos oscuros, Tusquets) trae de regreso al lacónico detective privado Charlie Parker. La aventura es sórdida e involucra fuerzas sobrenaturales demoníacas. Todo empieza años atrás, cuando el viajante de comercio Jerome Burnel se convierte en héroe al impedir el asesinato de tres personas en una gasolinera perdida en el medio de la nada y de la noche. Pero para salvar esas vidas Burnel debe segar otras, y así atrae la desgracia: los malvivientes a los que mató tienen conexiones con oscuros poderes, y Burnel termina en la cárcel, acusado de crímenes que no cometió, torturado por los convictos más violentos.

Cuando sale de prisión, convencido de que sus verdugos volverán a buscarlo, decide contratar a Parker, no tanto pensando en su propia protección (no alberga esperanzas de seguir mucho tiempo con vida) como para que la verdad se sepa y la trama siniestra salga a la luz.

El detective y sus improbables ayudantes (un par de matones recuperados para las buenas causas) tendrán que vérselas con secuestros, mutilaciones, violaciones y un pueblo con tufo a secta cuya maldad hunde sus raíces en siglos pretéritos. Los incondicionales de Connolly, de parabienes.

* * *

Aburrido de las noticias catastróficas sobre la situación del planeta y el futuro funesto de la raza humana, el historiador sueco Johan Norberg decidió publicar, basado en información de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, la FAO y la Organización Mundial de la Salud, entre otras instituciones, el ensayo Grandes avances de la humanidad (El Ateneo).

Bajo la premisa de que "nada es más responsable de los buenos tiempos que la mala memoria", Norberg se propone desmontar el mito de un pasado bucólico en el que el hombre vivía en armonía con la naturaleza. Para eso, analiza aspectos de la vida cotidiana en comunidad en los que el progreso (mal que les pese a los "antisistema") parece innegable: alimentación, higiene, esperanza de vida, pobreza, violencia, medio ambiente, alfabetización, libertad e igualdad. Sostiene Norberg que la existencia de terrorismo internacional, guerras, crímenes, desastres climáticos, hambre, pobreza y migraciones de refugiados inclina la balanza de la percepción hacia el pesimismo, pero al confrontar el presente con el pasado, resulta evidente que la calidad de vida en todo el mundo ha mejorado, aun de manera despareja, con avances y retrocesos. Un dato como ejemplo: según la FAO, el porcentaje de la población mundial con desnutrición superaba el 50% en 1945 y bajó a poco más del 10% en 2015.

Más que una celebración -tampoco hay motivos para tanto- el libro de Norberg pretende ser una advertencia. Por un lado, ante el peligro de involución que entraña confiarse en que el progreso está garantizado; por otro, ante el riesgo que implican las posiciones apocalípticas, cantera de miedos y prejuicios sobre los que suelen montarse los movimientos retrógrados, autoritarios y xenófobos, que todavía gozan de buena salud.

Grandes avances de la humanidad, Johan Norberg, El Ateneo

Tiempos oscuros, John Connolly, Tusquets

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