El mecanismo, la serie sobre el mayor escándalo de corrupción de Brasil llega a Netflix

La policía Verena Cardoni, una de las heroínas de la trama
La policía Verena Cardoni, una de las heroínas de la trama Crédito: Netflix
Jose Padilha habla de cómo su segunda serie en Netflix, tras Narcos, deconstruye y universaliza la trama del Lava Jato
Alberto Armendáriz
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23 de marzo de 2018  

RÍO DE JANEIRO.- La Operación Lava Jato llegó a Netflix . De la mano del aclamado director brasileño José Padilha, las investigaciones sobre el mayor escándalo de corrupción de la historia se convirtió en la serie El mecanismo, que se estrena hoy en la plataforma de streaming y pretende mostrar los engranajes del multimillonario esquema de sobornos y lavado de dinero que estremeció la política de Brasil, con fuertes coletazos en el resto de América Latina.

Aún involucrado en la cuarta temporada de la exitosísima Narcos, Padilha (responsable de Tropa de élite, RoboCop, Bus 174), aprovechó la confianza que le brindó Netflix para enfrentar el desafío de contar esta compleja historia brasileña en tono de thriller policial. Rodeados de una profunda polarización política, con el polémico impeachment de la expresidenta Dilma Rousseff entre medio, agentes de la Policía Federal, fiscales del Ministerio Público que forman parte de la operación Lava Jato y el juez federal Sergio Moro ya llevaron tras las rejas a poderosos empresarios y políticos de varios partidos, lograron modificar legislación sobre el financiamiento privado de las campañas electorales, pusieron contra las cuerdas al actual mandatario Michel Temer, y ahora tienen al popular exgobernante Luiz Inácio Lula da Silva al borde de la detención. "Lula va a ver la primera temporada en su casa, pero si hay una segunda, él va a estar en la cárcel", bromeó Padilha, de 50 años, durante la presentación a la prensa de El mecanismo, evento del que participó LA NACION.

La serie de ocho episodios está basada en el libro Lava Jato: el juez Sergio Moro y los bastidores de la operación que sacudió a Brasil, del periodista Vladimir Netto, que Padilha adaptó junto a la guionista Elena Soarez (Hijos del Carnaval). Su idea era dejar en claro que el mecanismo a través del cual funciona la corrupción en el país no tiene banderas ideológicas.

Más allá de la ideología

Trailer El mecanismo

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"En Brasil, la corrupción forma parte de la lógica de la estructura política. No es la excepción, es la norma. Ese mecanismo no tiene ideología: está tanto en los gobiernos de derecha como en los de izquierda. Las grandes empresas que tienen interés en ganar contratos de obras o servicios de los gobiernos financian a todos los partidos políticos en sus campañas, ayudan a elegir candidatos y luego obtienen ventajas de esos políticos una vez que están en el poder. Los presupuestos de licitaciones son exagerados, hay dinero desviado que va a parar de vuelta de forma ilícita a los partidos o para enriquecer a políticos", explicó el cineasta, que compartió la dirección junto a sus colaboradores Felipe Prado, Daniel Rezende y Marcos Prado.

La trama de la serie tiene como eje a tres personajes claves de las investigaciones que son menos conocidos que las grandes personalidades sobre las que influyeron. Por un lado, el veterano agente policial Marco Ruffo, interpretado por Selton Mello, y su discípula, Verena Cardoni (Caroline Abras), y, por otro, el cambista de dinero ilegal Roberto Ibrahim (Enrique Díaz). Los tres están basados en personas reales: los agentes de la Policía Federal Gerson Machado y Erika Marena, y el doleiro Alberto Youssef, quien manejaba sus sucios negocios desde una estación de servicio con un lavadero de autos en Brasilia, lo que dio origen al nombre de la operación.

Otras referencias a empresas y partidos reales son fácilmente reconocibles: la petrolera estatal Petrobras se volvió PetroBrasil, la constructora Odebrecht se tornó Miller & Brecht, el Partido de los Trabajadores (PT) fue bautizado como Partido Obrero, la presidenta Dilma aparece simplemente como Janete, y el juez Moro se llama aquí Paulo Rigo. "La serie tiene un anclaje muy verídico, pero no es un documental, debe funcionar como entretenimiento. Para los fines de la dramaturgia condensamos personajes y simplificamos situaciones para que se entiendan los conflictos", señaló Soarez.

Pese a poder contar con fuentes "vivas", ninguno de los tres actores protagonistas quiso encontrarse con sus contrapartes reales para diseñar sus personajes. Machado hoy está jubilado, Marena sigue trabajando en la Policía Federal, y Yousseff disfruta del privilegio de arresto domiciliario gracias al acuerdo de delación que firmó con las autoridades brasileñas.

"Me parecía más rico hacer una creación libre. Quise concentrarme en el mundo interior del personaje, no en su rol histórico en el escándalo. No se trata de una serie de certezas sino que plantea muchas dudas, y eso me pareció muy positivo", contó Mello, cuyo obsesionado policía tiene una relación de larga data con el Ibrahim de Díaz. "Ese pasado común que tienen es muy interesante y no depende del transfondo político de la serie. Tiene mucho de Caín y Abel, o de Tom y Jerry", apuntó Díaz.

Por su parte, Abras resaltó que su agente es una personaje femenino de liderazgo, respetada y que abre camino para otras mujeres. "Aunque es joven y femenina, no es una mujer policía sexy y tampoco se masculiniza, tiene su propia voz. Como artista creo que es importante que nos acostumbremos a este tipo de figuras en la pantalla", afirmó.

Más allá del interés que despierta la serie en Brasil -donde el año pasado ya se hizo una película sobre la Lava Jato, Policía Federal: la ley es para todos, la más taquillera de 2017-, la gran incógnita es si la serie funcionará bien en públicos de otros países. "Por todas las ramificaciones que tuvo la Lava Jato a través de Odebrecht, creo que en América Latina se entenderá muy bien. Ya sea en México, Perú o la Argentina, la gente sabe muy bien de lo que estamos hablando, la realidad no es muy diferente. En el resto del mundo, veremos. Pero a nuestro favor tenemos que aunque Brasil es un campeón en corrupción, no fuimos nosotros los que la inventamos y no somos el único lugar donde existe", subrayó Padilha.

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