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EE.UU. limitará el ingreso de productos chinos por US$60.000 millones

Además, restringirá las inversiones de ese país en tecnología; China dijo que no le teme; cayó Wall Street
Rafael Mathus Ruiz
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23 de marzo de 2018  

WASHINGTON.- En su ofensiva más frontal contra el avance económico de China, Donald Trump ordenó imponerles aranceles a miles de productos de ese país por un valor de hasta US$60.000 millones y restringir inversiones chinas en Estados Unidos, una decisión que hundió a los mercados al arraigar los temores de una guerra comercial entre las dos economías más grandes del planeta.

La ofensiva de la Casa Blanca enfocó el giro proteccionista que imprimió Trump en la política comercial de Washington en China, un país al cual el mandatario ha calificado de "enemigo" y al que ha acusado de robar tecnología, destruir industrias y tomar ventaja de Estados Unidos con prácticas comerciales desleales, como manipular el valor de su moneda.

A la par del anuncio, el gobierno de Trump confirmó que, además de las nuevas tarifas, que alcanzarán a 1300 líneas de productos, le aplicará a China los nuevos aranceles al acero y al aluminio, de los que eximirá a Canadá, México, la Unión Europea, Corea del Sur y Australia, y, en América Latina, a la Argentina y Brasil, todos países vistos como aliados.

Wall Street reaccionó a la nueva política de Trump con una profunda caída. El índice Dow Jones perdió un 2,93%, mientras que el índice S&P 500, más abarcativo, retrocedió un 2,52% ante los temores de los inversores de una incipiente guerra comercial.

Al firmar el memorando que ordena diseñar los nuevos aranceles, Trump prometió una política comercial "recíproca". Su gobierno ya se ha embarcado en negociaciones con casi todos sus principales socios, incluidos Canadá, México y la Unión Europea. "Si ellos nos cobran, nosotros les cobramos lo mismo", resumió el mandatario, al hablar de China.

Altos funcionarios de la Casa Blanca dijeron en una conferencia telefónica que la nueva política respondía a la necesidad de defender al país de la "agresión económica" del gigante asiático, y que el objetivo final era "lograr que China modifique sus prácticas comerciales desleales". El gobierno acusó a China de presionar a compañías norteamericanas para adquirir su tecnología. Además de las nuevas tarifas, que se anunciarán en dos semanas, Trump ordenó al Departamento del Tesoro que imponga restricciones a las inversiones chinas en tecnología.

Antes del anuncio, Pekín prometió tomar "todas las medidas necesarias" para defender los intereses del país. Trump justificó su decisión en que China presuntamente roba tecnología estadounidense o presiona a las empresas norteamericanas para que la entreguen.

"China no se sentará de brazos cruzados para ver sus derechos legítimos dañados, y debe tomar todas las medidas necesarias para defender resueltamente sus derechos legítimos", dijo el Ministerio de Comercio en Pekín, en un comunicado en su página web, según la agencia AP. Tras el anuncio, la embajada china en Washington difundió un comunicado en el que advirtió que la ofensiva "dañará" a los consumidores norteamericanos -una opinión extendida-, y, sin titubeos, desafió: "China no quiere una guerra comercial con nadie. Pero China no tiene miedo y no retrocederá en una guerra comercial".

Trump había prometido durante la campaña presidencial que ajustaría el intercambio comercial con China, uno de los pilares de su compromiso de rediseñar los vínculos comerciales con el mundo. Estados Unidos tiene un déficit comercial de bienes con ese país de US$375.000 millones. Ayer, Trump dijo que veía a China como una nación "amiga" y que tenía un "tremendo respeto" por el presidente chino, Xi Jinping. Pero renovó algunas de sus acusaciones al prometer que su política ayudaría a equilibrar el comercio y crear un país "más fuerte, más rico". Sus funcionarios se encargaron de pintar a China como un enemigo.

"Lo que Estados Unidos está haciendo es defenderse estratégicamente de la agresión económica de China", dijo Peter Navarro, director del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca y arquitecto proteccionista de Trump.

Unas horas antes del anuncio, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, acusó a China ante el Senado de querer "apoderarse del mundo".

"Al final del día, no importa lo que yo haga ni lo que usted haga durante su carrera, y con suerte usted se enfocará cada vez más en este tema. China seguirá siendo un país comunista impulsado por el mercado. No va a ser como nosotros. Siempre va a tener un sistema diferente que desafíe nuestro sistema y quiera apoderarse del mundo. Esa es mi opinión", dijo Lighthizer ante el Comité de Finanzas del Senado.

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