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Televisión

Hollywood y la política, una histórica relación que se afianza

María Fernanda Mugica
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25 de marzo de 2018  • 00:44

Para triunfar como candidato político se necesita ser reconocido por los votantes y proyectar una imagen de confianza. El carisma es un plus que permite dejar atrás al contrincante por varios votos de diferencia. Para triunfar en Hollywood se necesita lo mismo (y algunas otras cosas más).

No es extraño entonces que varias figuras del mundo del espectáculo decidan volcarse a la política. Ronald Reagan, Shirley Temple, Arnold Schwarzenegger y Clint Eastwood son algunos de los actores famosos que fueron votados para ocupar cargos públicos en un país que hoy tiene como presidente a una ex estrella de un reality show. La más novedosa adición a esta larga lista es Cynthia Nixon , conocida como Miranda Hobbes en Sex and the City, quien se presentará a las primarias demócratas para conseguir la candidatura para gobernadora del estado de Nueva York.

Cynthia Nixon video de campaña

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La actriz se enfrentará a Andrew Cuomo, quien está cumpliendo su segundo mandato, es el hijo de un ex gobernador que estuvo tres períodos en esa función y cuenta con un fondo de campaña de 30 millones de dólares, según explica el New York Times. Nixon, quien interpretó a Nancy Reagan en la película para televisión Killing Reagan, peleará con las armas que tiene a su disposición: su fama y una plataforma que apunta a pelear contra la desigualdad económica.

"Si Nueva York tuviera una gobernadora tan valiente y progresista como su pueblo, las cosas serían diferentes", dice el manifiesto en el que la actriz explica sus razones para postularse al cargo máximo del estado en el que nació, creció y la vio convertirse en una de las caras representativas de la vida en Manhattan a través de su trabajo en Sex and the City.

Cynthia Nixon, en la piel de Miranda junto a sus compañeras de elenco en Sex and the city
Cynthia Nixon, en la piel de Miranda junto a sus compañeras de elenco en Sex and the city

Antes de lanzarse a la contienda política, Nixon ya tenía experiencia como activista de los derechos LGTB. Desde 2004 está en pareja con la también activista y pelirroja Christine Marinoni, con quien se casó en 2012 y con quien tiene un hijo (la actriz tiene dos hijos de su matrimonio anterior). La esposa de Nixon trabajó como voluntaria en la campaña del jefe de gobierno de la ciudad de Nueva York, Bill de Blassio, y fue asesora en cuestiones comunitarias para ese gobierno hasta que renunció hace pocos días. Se supone que Marinoni volcará sus energías a la campaña de la actriz.

¿Oprah presidenta?

Golden Globes 2018: El discurso de Oprah Winfrey

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En la última entrega de los Globo de Oro, Oprah Winfrey ofreció un discurso poderoso en forma y contenido. Su alegato contra los abusos, declamado con un tono eclesiástico, sembró una esperanza para algunos y temor para otros: ¿se postularía Oprah a la presidencia?

Los rumores fueron creciendo en las horas siguientes al discurso pero la conductora, actriz y productora se encargó luego de aclarar que no se sentía idónea para el puesto. Sin embargo, hay quienes todavía piensan que puede llegar a cambiar de opinión y que en 2020 dos personajes televisivos podrían enfrentarse por el máximo cargo del gobierno de los Estados Unidos.

Dos tipos rudos en el cine y en la política

Arnold Schwarzenegger, otro actor que se volcó a la política
Arnold Schwarzenegger, otro actor que se volcó a la política Fuente: Archivo

Arnold Schwarzenegger conquistó Hollywood con sus músculos y su fuerte acento austríaco, que le daba mayor dureza a las líneas de diálogo que le tocaba decir en sus películas. El ex físico culturista se convirtió en una estrella de cine de éxito internacional con films de acción como la serie de Terminator, comedias como Junior y otras que combinaban géneros como Mentiras verdaderas y El último gran héroe de acción.

Casado con una miembro del clan Kennedy, Maria Shriver, decidió en 2003 postularse a la gobernación de California, aunque en el partido Republicano, el opuesto al que pertenece su famosa familia política. Una vez más el ex Mr Olympia triunfó y se convirtió en el gobernador de un estado con numerosos problemas económicos. Cuando llegó el momento de la reelección en 2006, el "Gobernator", como lo apodaron los medios, ganó de nuevo. Después de un segundo período menos exitoso, Schwarzenegger volvió al cine con las películas de Los indestructibles. Alejado por ahora de la política actualmente prepara Triplets, la secuela de la comedia Gemelos, que protagonizó con Danny DeVito.

Arnold Schwarzenegger discurso victoria elecciones

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El actor austríaco no es el único hombre rudo del cine que llegó a un cargo público. Clint Eastwood , fue un policía aficionado a la mano dura de las películas de Harry, el sucio y un cowboy sin nombre en los spaghetti western de Sergio Leone, pero también fue intendente de Carmel en la vida real. El director, actor y músico tuvo a su cargo entre 1986 y 1988 el gobierno de esa ciudad costera californiana que se caracteriza por su belleza natural, sus campos de golf inmaculados y sus habitantes millonarios. Pero Eastwood no dejó su carrera de lado: dirigió y protagonizó Heartbreak Ridge y también realizó Bird mientras cumplía con la función pública.

Nunca volvió a ser candidato, se dedicó a seguir actuando y dirigiendo algunas de las mejores películas de las últimas décadas como Los imperdonables, Poder absoluto y Gran Torino, entre muchas otras. Lo que sí hizo fue continuar apoyando al partido republicano. En 2012 protagonizó un extraño discurso en la convención republicana, que consistió en hablarle a una silla vacía que representaba al entonces presidente Barack Obama. El video del discurso se viralizó y recibió numerosas críticas.

Clint Eastwood discurso con silla vacía

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Hollywood clásico en Washington D.C.

Ronald Reagan, en la Casa Blanca
Ronald Reagan, en la Casa Blanca

Perder un papel protagónico en una de las películas más famosas de la historia del cine sería terrible para cualquier actor. Una buena forma de sacudirse la decepción de la oportunidad perdida y una carrera actoral poco destacada es convertirse en uno de los mandatarios más poderosos del mundo. Exactamente eso es lo que hizo Ronald Reagan , un actor no muy brillante que se quedó sin el rol de Rick en Casanblanca, pero terminó mudándose por ocho años a la Casa Blanca.

El actor llegó a la presidencia en 1980, luego de ser gobernador de California durante dos períodos, y se mantuvo en el puesto hasta 1988. Fue un presidente conservador, siguiendo la tradición del partido Republicano, y uno de sus mayores trabajos fueron los esfuerzos para ponerle fin a la Guerra Fría con la Unión Soviética. En aquel mundo polarizado el presidente de los Estados Unidos era una figura muy poderosa y Reagan supo cómo interpretar el papel. "Hubo momentos durante mi mandato que me pregunté cómo alguien podría hacer este trabajo sin haber sido antes actor", dijo, cuando le preguntaron qué había aprendido en su labor actoral que lo hubiera preparado para ser presidente.

Actuar frente a la cámara desde pequeña parece que también ayudó a Shirley Temple para convertirse en legisladora y diplomática. La niña actriz de los rizos perfectos no continuó con su carrera en Hollywood después de la adolescencia. Tras algunos trabajos en televisión en los 60 se unió al partido Republicano y comenzó su trabajo diplomático tras sorprender a Henry Kissinger con sus conocimientos sobre la situación en África. Fue delegada en la Asamblea General de Naciones Unidas y jefa de protocolo del gobierno de Jimmy Carter y durante la presidencia de George Bush padre fue embajadora en la ex Checoslovaquia.

Ronald Reagan y Shirley Temple trailer

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Una actriz que se hizo famosa en una comedia televisiva podría ser la nueva gobernadora de Nueva York, durante la presidencia de una figura de reality show, que podría tener que competir en las próximas elecciones con la reina de la TV norteamericana. Mientras tanto, el ex presidente Obama y su esposa analizan un acuerdo de producción con Netflix. La política y el espectáculo afianzan cada vez una relación que no queda claro que tan beneficiosa es para el público y para los votantes.

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