Una apuesta de riesgo para las lluvias de otoño e invierno

En el sur de Santa Fe algunos lotes de soja de segunda fueron abandonados
En el sur de Santa Fe algunos lotes de soja de segunda fueron abandonados Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Carlos Marín Moreno
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24 de marzo de 2018  

¿Qué pueden esperar los productores del clima en los próximos meses, luego de la severísima sequía de fines de 2017 y principios de año? Los pronósticos de los meteorólogos no son muy alentadores y varios esperan una continuación moderada del escenario actual para el otoño y el invierno.

Si se considerara como un acto eleccionario lo que sucederá con el clima en los próximos meses, hay tres candidatos perfilados. El mayor protagonista sería La Niña, que ganó las elecciones de 2017 y desarrolló una gestión excepcionalmente negativa. En 2017 se presenta para renovar el mandato y, al estar en el poder, tiene una chance grande de lograr aquel objetivo (60% de probabilidades de repetirse, según el consultor en climatología Eduardo Sierra). No hay que olvidar que el partido de La Niña ha gobernado durante dos a tres mandatos seguidos en el pasado.

El segundo candidato sería Neutro, un personaje aburrido pero muy buen gobernante cuando lo dejan ejercer. Está en campaña y tienen 30 por ciento de posibilidades de manifestarse, según Sierra. El último candidato es El Niño, al que se le atribuyen escasas chances de prevalecer.

¿Quién ganará finalmente? "En este momento estamos en el periodo de transición de una fase climática a la otra, lo que complica los pronósticos", advierte Sierra. No obstante, se inclina hacia una continuidad del protagonismo de La Niña teniendo en cuenta las temperaturas del océano Pacífico.

"Si continuara la situación vigente en las últimas semanas, habrá problemas para la ganadería, por el mínimo rebrote otoñal de las pasturas y para los cultivos de invierno, que arrancarán el ciclo con el perfil seco, a diferencia de la campaña anterior", anticipa.

Si en las próximas semanas ganara el candidato Neutro, advierte que "en el otoño-invierno no se repondrá toda la humedad del perfil perdida durante el verano". Por último, si el triunfador de la elección fuera El Niño, recién produciría lluvias importantes en la primavera, a partir de octubre-noviembre.

En síntesis: en los tres escenarios es difícil pensar en una recuperación rápida del déficit hídrico vigente. "El otoño y el invierno seguirán con lluvias menores a los registros históricos, salvo que sobrevenga intempestivamente un superNiño", indica Sierra, para quien hay más perspectivas desfavorables que favorables en los próximos meses por haber más chances de ocurrencia de una La Niña que un año Neutro o El Niño.

Invierno riguroso

"La intensidad de las sequías no se puede medir fácilmente, pero la del verano de 2018 puede asimilarse a la de 1960, que barrió muchos productores", afirma Anthony Deane, titular de Weather Wise Argentina.

De cara a lo que viene, el especialista adelanta que en los próximos meses habrá temperaturas menores a las normales para la época y heladas tempranas. Por ejemplo, en los últimos tres días de este mes se registrarán alrededor de 3 °C en la latitud de Bolívar y 5-6 grados en Laboulaye. Más adelante habría frecuentes heladas en invierno que afectarán los planteos ganaderos.

En materia de lluvias adelanta un cambio paulatino del patrón vigente en el verano -con virtual ausencia de registros importantes- hacia precipitaciones a fines de marzo y principios de abril, pero que luego se dispersan y reducen. Después, el invierno será seco, con lluvias cada una semana y media, pero de bajos caudales -5 a 10 mm- bien por debajo de la media histórica.

Las escasas precipitaciones están asociadas a una serie de factores entre los que figura La Niña, pero Deane agrega la menor luminosidad del sol, que estaría provocando el congelamiento de las moléculas de las nubes y da como resultado menores registros.

¿Cuál sería la época de finalización del efecto de todos estos factores restrictivos de las lluvias? Aparentemente, ese momento no está cerca. "En agosto no lloverá en la región pampeana, septiembre presentará nubosidad pero pocas precipitaciones y octubre registrará lluvias debajo de lo normal", dice el analista. Recién noviembre tendría mejor comportamiento "pero no va a llover desde el primer día, lo que puede llevar a tener que utilizar variedades de ciclo corto en los cultivos de grano grueso", comenta.

Deane opina que durante los tres primeros trimestres de 2018 no habría repuntes agronómicamente favorables en el balance hídrico de los campos de la región pampeana y, además, hay riesgo de heladas tempranas.

"Pasaremos del verano al frío muy rápido y en ese escenario la recomendación puede ser implantar temprano los verdeos de invierno", aconseja.

Si se confirmara en la práctica esta perspectiva de lluvias por debajo de lo normal en 2018, Deane cree que puede haber más quebrantos en las empresas agropecuarias, circunstancia que ya está siendo advertida por los bancos y por las compañías que proveen insumos y servicios a los productores.

La Niña todavía no se va

Para el meteorólogo Leonardo de Benedictis, La Niña no se puede dar por concluida, pero está en su etapa final con tendencia a pasar a condiciones neutras. Sin embargo, eso no significa que terminó la sequía. "Se deben reactivar las lluvias y ese proceso lleva tiempo", proyectó. Actualmente hay una tendencia incipiente de cambio en la circulación general pero hubo muchas zonas que no se beneficiaron con las lluvias del fin de semana pasado, como Córdoba, Santa Fe, el sudoeste de Entre Ríos, entre otras. "Se ingresa a la época de lluvias escasas y va a ser muy difícil que en el invierno se recuperen los perfiles vacíos con napas muy profundas", vaticinó.

Por su parte, José Luis Aiello, asesor de la Bolsa de Comercio de Rosario, dijo que la cosecha de granos gruesos podrá concretarse sin dificultades y formuló un pronóstico más optimista. Según su visión, la sequía fue producida por La Niña pero también por un bloqueo de precipitaciones. "Un centro de alta presión instalado no permite el ingreso de los de baja presión, que son los que generan las lluvias", explicó. Pero observó que los factores inhibidores de lluvias están desapareciendo, lo que podría generar registros más normales con el correr del almanaque y condiciones más adecuadas para la siembra.

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