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10 series de Netflix para dar la vuelta al mundo

La belga Tabula Rasa, especie de Memento en la que su protagonista (Valerie Baetens) sufre un daño cerebral
La belga Tabula Rasa, especie de Memento en la que su protagonista (Valerie Baetens) sufre un daño cerebral Fuente: LA NACION
Así como Edha y El marginal pueden verse en otras latitudes, la plataforma ofrece producciones de Bélgica, Dinamarca, Corea del Sur y países con cuyas ficciones antes teníamos escaso contacto
Hernán Ferreirós
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26 de marzo de 2018  

Como casi todo el mundo, la Argentina sufrió la insólita avalancha de telenovelas turcas que conquistaron un público acaso nostálgico de los culebrones clásicos, con sus conflictos inflamados y sus políticas sexuales que atrasan medio siglo. Colombia, México y Brasil también fueron proveedores habituales de ficciones para nuestra televisión. Más allá de las telenovelas y sin contar la producción local, solíamos consumir, sobre todo, programación norteamericana y, para los paladares negros, un poco de producción inglesa.

La popularización de los servicios de streaming pagos abrió una ventana mucho más grande: como su presencia es global y su modelo de negocios consiste, sobre todo, en ofrecer cantidad a sus usuarios para que siempre que ingresen al servicio encuentren algo nuevo, empresas como Netflix (que es la más grande y más popular, aunque existen otras, como Amazon Prime Video y Hulu, que no está en el país) ponen a disposición de sus suscriptores producciones de los más diversos orígenes, ya sea realizadas especialmente o adquiridas a compañías de todo el mundo. Y lo hacen, en principio, para satisfacer la demanda de mercados regionales, pero que, por las características del medio, finalmente reciben exhibición global.

De este modo, ficciones argentinas emitidas por nuestra TV como El marginal o la reciente y muy criticada producción original de Netflix Edha pueden ser vistas por suscriptores de todo el mundo. Lo opuesto también es posible: aunque lo que está disponible en los diferentes mercados no es idéntico, hay un mundo de televisión en Netflix para que los espectadores argentinos descubran. Esta es apenas la punta del iceberg: un viaje por 10 series de orígenes atípicos que se pueden ver en el gigante del streaming .

Tabula Rasa

Trailer Tabula Rasa

1:33
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Bélgica. Una especie de Memento, pero en una casa embrujada. Mie (Valerie Baetens) tuvo un accidente automovilístico que la dejó con daño cerebral: su memoria está intacta hasta el momento del choque, pero no puede producir recuerdos nuevos. Al comienzo de la serie está hospitalizada y en medio de una investigación, ya que, aparentemente, fue la última persona en tener contacto con un hombre desaparecido que es buscado por la policía. Un hecho del que, claro, no tiene recuerdos. Este presente alterna con unos meses en el pasado, durante la mudanza de su familia a una casona (luego de que Mie incendiara accidentalmente su hogar), donde se verá asediada por tenebrosas presencias que, quizás, no sean un producto de su condición.

Hibana: Sparks

Fuente: LA NACION

Japón. El manzai es una forma de comedia japonesa que se remonta al siglo VIII: es una suerte de stand up llevado a cabo por un dúo al modo de Abbot y Costello, el bufón y el serio. Esta serie está basada en la novela homónima de Naoki Matayoshi, uno de los integrantes del dúo Peace, que en 2015 causó revuelo en Japón porque ganó el Premio Akutagawa, la distinción literaria más prestigiosa del país. La serie es una adaptación fiel que sigue la formación del dúo cómico Sparks. A pesar de que su tema es la comedia, prácticamente no hay humor en este programa, aunque sí una cantidad de escenas extrañas y sorprendentes, muchas veces al borde de la disolución, pero que por alguna extraña alquimia terminan funcionando, como un extraño chiste surrealista.

Au service de la France

Fuente: LA NACION

Francia. Una comedia sobre la Guerra Fría que transfiere la acción de los tradicionales Washington o Londres a París. André Melraux (Hugo Becker) es un joven agente de inteligencia que empieza a transitar por los laberínticos pasillos del recontraespionaje en 1960, la época de mayor efervescencia de la cultura francesa, en la que empiezan la nouvelle vague, la revolución sexual y los cambios sociales que llevaron al mayo del 68. En su contraste con la actualidad y su cuidada reconstrucción de época, la serie sigue los pasos de Mad Men, pero sobre todo es como si El topo hubiera sido protagonizada por el inspector Clouseau.

One More Time

Fuente: LA NACION

Corea del Sur. El recurso narrativo de El hechizo del tiempo ya fue usado varias veces en el cine (en Al filo del mañana, con Tom Cruise, por ejemplo). Aquí, como si fuera el bis de un concierto, es aplicado al mundo de la música: Yoo Tak (interpretado por la estrella de K-pop conocida como L, del grupo Infinite), cantante de una banda en decadencia, se ve envuelto en un bucle temporal que lo obliga a revivir indefinidamente un mismo día, el 4 de octubre, el día después de separarse de su novia. La serie muestra la siempre curiosa mezcla de melodrama y humor blanco a la que acostumbran las ficciones coreanas, esta vez tamizada por el pop adolescente de este país.

The Sniffer

Fuente: LA NACION

Ucrania. El componente fantástico de esta serie vuelve literal la metáfora del detective como sabueso: su protagonista tiene un olfato sobrehumano que lo ayuda a resolver casos policiales. La premisa suena tonta y anticuada, pero la excelente química entre los dos protagonistas, el "husmeante" y su amigo de la infancia, que forman el consabido dúo de buddies y detectives, mantiene el programa a flote. Esta ficción ucraniana resultó tan cautivante que, a pesar de los conflictos políticos por Crimea, también fue un inesperado éxito en Rusia.

Trailer The Sniffer

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Rita

Fuente: LA NACION

Dinamarca. Desde el centro helado del nordic noir puede llegar también una comedia romántica. Rita (Mille Dinesen) es una madre soltera y maestra de escuela con una lengua filosa y una actitud más inconformista que la de sus alumnos adolescentes. A caballo de su personaje central, la serie resultó un éxito en su país de origen, donde ya va por su cuarta temporada y cuenta con un spin off, Hjordis, basado en otra de las maestras de la misma escuela.

Dark

Fuente: LA NACION

Alemania. Comparada con Stranger Things por su componente fantástico y por un punto de partida similar (la desaparición de un chico), después de un par de episodios esta serie sigue por su propio camino, que es el de las paradojas temporales. En el sistema de túneles naturales que pasan bajo la planta atómica de un pequeño pueblo alemán, aparentemente se produjo un "agujero de gusano" que hace que aquellos que lo crucen se desplacen en el tiempo. Luego de que algunos personajes descubren este secreto y viajan al pasado, todos, incluidos los espectadores, empezamos a descubrir quién es realmente quién en ese pueblo chico, que resulta mucho más endogámico de lo que se podía imaginar.

Trailer de Dark, la serie alemana que llega a Netflix

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Orphan Black

Fuente: LA NACION

Canadá. La clave de esta serie es la extraordinaria interpretación de Tatiana Maslany, que encarna al menos una docena de personajes, todo ellos (y aquí va un inevitable spoiler) clones. Su caracterización es tan competente que tendemos a olvidar que se trata de una misma actriz tras diferentes nombres. La trama pasa por el intento de supervivencia del clon llamado Sarah Manning, que es perseguido tanto por la compañía que lo creó como por un grupo de fanáticos que cree que los clones son una aberración que debe ser erradicada.

Trailer de Orphan Black: Temporada 5

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Glitch

Fuente: LA NACION

Australia. Frente a los ubicuos zombis, la ficción reciente nos ofreció otro tipo de personajes regresados de la tumba: los inexplicablemente resucitados en perfectas condiciones físicas. Les Revenants fue el más destacado de varios programas que usaron esta idea. Glitch presenta un punto de partida similar: en un pueblo ficcional de Australia siete personas reviven sin recuerdos de quiénes eran ni qué les sucedió, pero absolutamente determinados a averiguarlo. Esta serie obtuvo los mayores premios de la televisión de su país.

Trailer de Glitch

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Vikingane

Fuente: LA NACION

Noruega. Si los Monty Python estuvieran en la cima de sus poderes y decidieran hacer una parodia de Gam e of Thrones, saldría algo parecido a esta serie. ¿Qué mas hace falta saber? Con una realización competente e imágenes tan crudas como las de cualquiera de sus referencias, el humor pasa por la ineptitud del jefe Orm y, como en buena parte de los sketches de los Python, entre el cruce de sensibilidades de dos eras: aquí el líder de esta tribu de guerreros asesinos suele reflexionar sobre los pueblos conquistados en los términos inclusivos de las políticas identitarias, o nombra a un esclavo su "director creativo" para cambiar la mala imagen de los vikingos en el mundo civilizado. Tan violenta como Vikingos, pero hecha por auténticos descendientes de vikingos con sentido de humor.

Trailer de Vikingane

2:21
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