Laura Azcurra: "En la incomodidad es donde están, realmente, los nuevos rumbos"

"Los cambios de dinámica del flamenco tienen que ver con la vida diaria", comenta
"Los cambios de dinámica del flamenco tienen que ver con la vida diaria", comenta Fuente: LA NACION
La actriz forma parte de un éxito sin precedentes como Toc Toc, que ya vieron un millón y medio de espectadores; también creó su propia obra, en la que despliega su talento en el arte flamenco
Alejandro Rapetti
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26 de marzo de 2018  

Enérgica, curiosa y emprendedora, declarada obrera del arte y obsesiva con su trabajo, la talentosa Laura Azcurra integra desde hace cinco años el elenco de Toc Toc, pieza de Laurent Baffie que con más de un millón y medio de espectadores se ha convertido en la comedia más vista de la historia del teatro argentino (de miércoles a domingo, en el Multiteatro). Además, este mes volvió a abrazar una creación que cada tanto saca de su bolsillo para no olvidar su amor por el arte flamenco. Se trata de Salir del ruedo, propuesta de danza flamenca que dirige y protagoniza junto a Mariana Astutti. Es en el arte andaluz donde encontró el lugar ideal para canalizar todo ese histrionismo, esa expresividad natural que la caracteriza y se manifiesta en cada gesto, en cada palabra que pronuncia a lo largo de la entrevista.

" Salir del ruedo es una invitación a salirse de las formas, una reapropiación del flamenco andaluz, una reedición del flamenco ortodoxo como estamos acostumbrados a verlo en la postalita de Sevilla, con la bailaora de vestido a lunares y las castañuelas. Es una obra de teatro físico, donde dos intérpretes dialogan a través de la música, del sonido que ellas mismas van creando", resume Azcurra el espíritu de esta pieza de 50 minutos de duración, que se presenta los viernes.

Vecina de Villa Ortúzar, mamá de Marco, de 11 años, y en pareja desde hace dos, Azcurra comenzó a bailar flamenco dos décadas atrás, todo un camino junto a la danza gitana que también dejó huella en su vida cotidiana. "Siento que el flamenco me ha enseñado muchísimo y me sigue enseñado cada día. Sus cambios de dinámicas y sus matices tienen mucho que ver con la vida diaria, ya que por más que uno quiera vivir tranquilo y zen, hay veces que atrás tuyo tu compañero o tu pareja, tu hijo o tu socia te van metiendo caña para que vayas a otro timing, y bueno, ese timing también hay que respetarlo. Sobre todo para mí, que soy una tipa muy energética, con muchas pilas, y que siempre voy para adelante, es interesante poder frenar y caminar un poco más despacio en algunas cosas", reflexiona a propósito de este espectáculo que reniega de las reglas folclóricas tradicionales para investigar un flamenco más propio, más porteño si se quiere, por fuera de los lugares tradicionales que caracterizan el género.

Azcurra asegura ser obsesiva con su trabajo, obsesión que se trasluce tanto en la puntualidad para llegar a los ensayos o saberse a rajatablas la letra de sus personajes hasta seguir el "top ten" de reglas a seguir con sus compañeros, entre las que destaca el de respeto, la solidaridad, el acompañamiento y la unión. "La base siempre está en el teatro. Esa es la formación que un intérprete necesita tener para que los pilares estén claros y luego poder construir arriba de eso, sea un texto, una coreografía, una pintura o un poema. Todas reglas muy teatrales que me gusta trasladar al cine o a la televisión".

Con el mismo entusiasmo y la pasión intacta, desde hace algunos años también se ha dedicado a estudiar y profundizar el canto, otra faceta artística que más temprano que tarde promete llevar arriba de los escenarios.

"La actuación es un espacio conocido, supertransitado en mi vida, un deseo mío de chica. Y después de 20 años de trabajar como actriz, ahora estoy deseando otras cosas. Me encanta, lo disfruto, me divierte, es mi fuente de trabajo y soy una agradecida, pero uno va cambiando. Ahora estoy mucho más interesada en la música, y es muy probable que dentro de poco ya empiece a cantar, me parece que voy a estar dando vuelta un rol, de alguna manera. Me encanta interpretar personajes, pero también me gusta la sensación de desafío, sentir la incomodidad, porque en la incomodidad es donde están realmente los nuevos rumbos. Prefiero declararme como una obrera de arte que arriesga a alguien que se queda haciendo siempre lo mismo por seguridad", asegura la actriz, que además toca el piano, escribe y dirige.

Consultada sobre las denuncias por las conductas inapropiadas de diferentes hombres del ambiente con sus compañeras de trabajo, asegura que se trata de una situación que como mujer ha transitado durante toda su vida. "Pongo las manos en el fuego por el 90 por ciento de mis compañeras -y no solamente actrices-, que han vivido una situación de abuso de poder de parte de un hombre, que por estar naturalizada dejaron pasar. Esto pasa en todos los ámbitos. Apoyo que las mujeres podamos empezar a hablar y también que aprendamos a ser escuchadas", concluye.

Salir del Ruedo.

De Laura Azcurra y Mariana Astutti.

Viernes de marzo, a las 23.

Galpón de Guevara, Guevara 326, Chacarita. Entrada, 250 pesos.

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