Cerca del Presidente, Peña acumula cada vez más poder

En las últimas semanas, el jefe de Gabinete ubicó funcionarios de su confianza en puestos claves; sin aspiraciones para otros cargos, para Macri sigue siendo imprescindible
Jaime Rosemberg
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26 de marzo de 2018  

Las inclemencias del clima le impidieron viajar en estos días, como hubiera querido, a conocer la Antártida, porque no había garantías de poder regresar "en tiempo y forma" a Buenos Aires.

Nadie sabe qué habría pasado si Marcos Peña , el "hombre más importante" del gobierno de Mauricio Macri -dicho esto por el propio Presidente esta semana-, se hubiera quedado varado en la Base Marambio, sin fecha cierta de regreso.

Afincado en tierra firme, el poderoso jefe de Gabinete extiende su liderazgo e influencia a todos los rincones del Gobierno, dato corroborado por las últimas designaciones y movimientos en la administración, y también por los propios ministros, que con dosis similares de admiración y temor reverencial consultan con él los pasos importantes vinculados a la gestión.

La conferencia de prensa del 28 de diciembre, en la que Peña anunció junto al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, la corrección de las metas de inflación, fue para muchos el desembarco definitivo del jefe de Gabinete en el área económica.

A él le siguieron designaciones claves, como la de Leandro Cuccioli en la AFIP, en reemplazo de Alberto Abad, y la férrea decisión de sostener a ministros cuestionados como Jorge Triaca y Luis Caputo, además del fuerte y decidido impulso a la "política feminista" (con debate sobre el aborto incluido) que el Presidente anunció el 1° de marzo, del que no tuvieron anticipo otros integrantes notables de la mesa chica de Pro, como María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

A otra escala, las designaciones de incondicionales como Lucía Aboud en la secretaría que vincula al Congreso con el Poder Ejecutivo, la de Francisco Quintana como vicepresidente de la Legislatura porteña y la de uno de sus secretarios, Juan Manuel Fernández, en la vicepresidencia del grupo de "macristas de paladar amarillo" La Generación, son vistas por ministros, legisladores y voceros como muestras de un poder que se extiende más allá de la Casa Rosada y que muchas veces queda a la vista. Así se refleja en las cada vez más encendidas defensas de la gestión que Peña hace en sus informes periódicos ante el Congreso y los medios de comunicación.

"Hay una realidad. Es el jefe de Gabinete más fuerte de la historia", definen en un despacho importante con sinceridad y algo de recelo. "Está claro que la mesa de coordinación tiene un peso cada vez más consolidado a medida que transcurre la gestión", razona otro ministro que conoce muy bien al Presidente, y que incluye en ese "crecimiento" al vicejefe de Gabinete Mario Quintana, delegado por Peña a espacios de decisión política como la negociación paritaria vía Ministerio de Trabajo o la política social, junto a Desarrollo Social. "Es así: Marcos es todo. Si Quintana no se llevara bien con él, no estaría en ese lugar", minimizan en otro espacio de poder macrista.

"En todas las decisiones tenemos autonomía e independencia, pero consulto con Marcos, obviamente", agrega un tercer miembro del gabinete. Más enfático, otro ministro ve la situación como algo natural. "Un gobierno no puede ser asambleario, tiene que tener dos o tres personas fuertes. No somos troskos", se entusiasmó el funcionario.

"Ya nadie habla de que Macri necesita un Larreta al lado. Marcos y los coordinadores debían demostrar que tenían uñas de guitarrero, y evidentemente las tienen. El camino de Marcos es lento, pero siempre para arriba", definió un histórico de Pro.

¿Qué piensa el propio jefe de Gabinete? "Cree que estos análisis buscan reducir el rol del Presidente y que la idea de un Macri delegador que se va a jugar al golf no es real", cuentan a su lado. Y dan como ejemplos de horizontalidad en la toma de decisiones la mesa de coordinación que se reúne cada mañana con Macri; los espacios de discusión política compartidos con Vidal y Larreta; las periódicas reuniones con los radicales, y hasta las cuatro horas que pasó con Elisa Carrió la semana pasada.

Encargado de la "reconciliación" con los empresarios, inflexible con el intento de Hugo Moyano de "arreglar" su situación judicial y política, y sin dar señal de buscar otro cargo que no sea el que ocupa, Peña sigue allí, a una puerta de distancia del despacho del Presidente, que lo conoce de memoria y que, desde hace mucho, confía en él más que en nadie en el Gobierno.

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